Florencio Montiel es uno de los abogados querellantes en la causa por abusos y corrupción de menores que se le sigue al cura Marcelino Ricardo Moya, que entre el 25 y el 28 de febrero de 2019 se sentará en el banquillo de los acusados en el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Concepción del Uruguay. Tiene una mirada pesimista sobre cómo la Iglesia ha actuado en los casos de abuso que involucran a miembros del clero, y reprocha severamente los métodos que utiliza para desarrollar sus propios procesos canónicos.

Habla de “métodos cuasi mafiosos”.

Moya fue vicario en la parroquia Santa Rosa de Lima, de Villaguay, entre 1992 y 1997, y además docente en el Instituto La Inmaculada, y durante ese tiempo habrían ocurrido los abusos que ahora se le imputan. Las víctimas, dos jóvenes que eran parte de los grupos parroquiales.

Moya fue ordenado sacerdote el 3 de diciembre de 1992 por el exarzobispo de Paraná, Estanislao Esteban Karlic, y tuvo entre uno de sus primeros destinos la ciudad de Villaguay. Allí, precisamente, habría sido el lugar donde ocurrieron los abusos.

Desde que se abrió la causa, Moya no puede oficiar misas en público.

La medida forma parte del protocolo de actuación dentro del clero.

Cuando el caso llegó a la Justicia -29 de junio de 2015- el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, abrió una investigación preliminar, siguiendo lo que establece el Código de Derecho Canónico en el canon Nº 1717, regulados por las normas de Gravioribus Delictis”.

La expresión en latín “Gravioribus Delictis” alude a los “delitos graves”, como la pederastia, la acusación que recae sobre Moya, y conforma parte de las reformas introducidas en 2010 por el papa emérito Benedicto XVI para abordar los delitos de abuso de menores.

Montiel, junto al abogado Juan Cosso, tienen a cargo la querella en la causa Moya.

“Confiábamos en que este momento iba a llegar. que se haga el juicio. Ahora estamos a un paso, nada más que tres meses. Para nosotros, ya no es tanto después de haber esperado todo este tiempo”, dice Montiel.

Pero en la tramitación de la causa Moya dice que no han tenido colaboración de parte de la Iglesia Católica. Y rechaza los métodos con los cuales sus clérigos han llevado adelante el denominado “proceso canónico”.

Dice el abogado: “Nosotros estamos seguros de que el tribunal va a fallar a favor de las víctimas, y va a condenar a esta persona, que cometió estos  delitos. Pero además, este juicio va a servir para que aparezcan más víctimas, tomen valor y se presenten. Estamos seguros que han sido más las víctimas de este señor, de este personaje, y que en este momento del juicio van a poder sentir que la Justicia  ha llegado”.

En el juicio, dice Montiel, esperan la presencia de muchos testigos, entre ellos sacerdotes, exsacerdotes y miembros de la cúpula de la Iglesia. Espera ese momento el abogado, cuando, asegura, “las cosas se van a poner en su lugar, y van a dejar al descubierto a los que han actuado mal. Muchos de los muchachos que han pasado por esas situaciones graven han sido citados por la Iglesia para comparecer en el proceso canónico, un proceso que se formalizó de una manera totalmente desprolija, sin participación de las víctimas”.

En ese sentido, reprocha que el acercamiento a las víctimas de parte de los oficiales de justicia de la Iglesia ha sido de un modo violento. “El proceso canónico se ha llevado adelante de la forma que acostumbra la Iglesia, de manera desprolija. Muchos chicos eran llamados para la investigación canónica y lo hacían de una forma cuasi mafiosa. Había gente que se les presentaba en la casa, sin ningún identificación y los invitaban a declarar en el famoso expediente canónico. Personas incluso que fueron engañadas cuando se les tomó testimonio, y toda una serie de situaciones irregulares. A eso se agrega el hecho de que no hemos tenido colaboración de parte de la Iglesia para la investigación penal”, apuntó.

-¿No colaboró la Iglesia?

-Es un común denominador en estos casos. Lamentablemente, todavía se confunde lo institucional con lo personal. La Iglesia no se mostró colaborativa.

 

 

 

Foto: Arzobispado de Paraná

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.