La Iglesia ordenó vaciar el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, ubicado en la zona del Brete, de modo que este lunes, a las 8,30, cuando se realizó la inspección ordenada por la Justicia en el marco del juicio oral que se sigue al cura Justo José Ilarraz por los abusos denunciados en ese lugar, no se encontraba ningún seminarista.

El actual rector del Seminario, el sacerdote Cristian Torres, le indicó a la presidenta del tribunal que juzga a Ilarraz, Alicia Vivan, que en el lugar conviven a diario más de 30 seminaristas, pero que ninguno se encontraba en el lugar. “Están afuera, en una convivencia”, dijo. Aunque la sospecha es que fueron retirados del lugar, y enviados al Centro Mariápolis El Salvador, muy cerca de allí, sobre el Acceso Norte a Paraná.

Una de las cuatro víctimas que participaron de la inspección del Seminario, vio a los seminaristas camino al Centro Mariápolis cuando ingresaba a Paraná, por el Acceso Norte.

Cristian Torres, rector del Seminario.

 

La peculiaridad fue el fuerte dispositivo de seguridad que se montó en los alrededores del Seminario. Sobre Avenida Don Bosco hubo controles policiales, y en el interior del Seminario, las autoridades contrataron los servicios de una empresa de seguridad privada, que dispuso de dos guardias.

De la inspección tomaron parte los jueces Alicia Vivian, Carolina Castagno y Gustavo Pimentel; los fiscales Álvaro Piérola y Juan Francisco Ramírez Montrull; los querellantes Marcos Rodríguez Allende, Walter Rolandelli, Lisandro Amavet, Santiago Halle, Milton Urrutia y María Alejandra Pérez, y el defensor de Ilarraz, Jorge Muñoz. También, los denunciantes Fabián Schunk, José Riquelme, Hernán Rausch y Maximiliano Hilarza. El recorrido por el interior del Seminario se extendió durante más de una hora.

“Empezamos a recorrer, y fuimos al pabellón donde dormíamos. Se pudieron constatar los cambios que hicieron -redujeron el lugar con divisorios-, pero se constató el espacio que había entre una cama y la otra, lo que permitía el recorrido de Ilarraz. Ese lugar ahora se convirtió en dormitorios para retiros. Cambiemos las luminarias, ahora hay fluorescentes, pero lo que no cambiaron es la tulipa que había en la entrada, y que quedaba encendida toda la noche. Una luz amarilla oscura”, detalló Fabián Schunk.

El operativo policial sobre Don Bosco, al ingreso del Seminario (Foto Gentileza LT14)

 

Hernán Rausch detalló a jueces, fiscales, querellantes y defensor lo que ocurría por las noches: en qué lugar se guarecía Ilarraz a la espera de que los seminaristas se durmieran para empezar a recorrer el pabellón y elegir a sus víctimas. “Se paraba al costado de la puerta, en la oscuridad. Se quedaba veinte minutos hasta que todos se dormían”, detalló Rausch, antes de quebrarse.

Un dato que destacaron las víctimas en su relato a los jueces es lo cercano que estaba la habitación de Ilarraz del rector de entonces, Luis Jacob, y de otro miembro del equipo de superiores, el actual arzobispo Juan Alberto Puiggari. “Estaban pared de por medio con Luis Jacob, rector hasta el año 1992; y con Puiggari, rector desde 1992 en adelante”, ilustró Schunk.

Ya sin las víctimas, el segundo recorrido fue con el cura Ilarraz, un trámite más breve, de no más de diez minutos, por su antigua habitación y el pabellón.

De acuerdo a lo que explicó el abogado Santiago Halle, la inspección al Seminario permitió corroborar la solidez del testimonio de las víctimas. “Ellos pudieron explicaron donde y cómo ocurrían los hechos”, señaló.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.