Por Jorge Daneri

Debemos comprender que la solución a los fenómenos climáticos está en la propia naturaleza. Nuestra misión como especie es escucharla, comprender sus sabidurías y amigarse desde la ayuda a cultivar más y más diversidad, desde las semillas de un árbol y las más profundas de las riquezas culturales.

Las enormes inundaciones, que vendrán acompañadas de casi demoledoras seguías, no parecen hacer comprender a los gobiernos, en sus diversas escalas, que de lo que se trata es de ayudar a recomponer los sistemas vivos que la naturaleza, durante millones de años, a cultivado ella sola, sin nuestra participación.

Debemos sembrar esta ayuda para reconstituir un entramado en venas y sistemas ecológicos asociados que nos permitan conformar, a escala humana,  viejos y nuevos modos de alimentación sana, como otras necesidades básicas y cualitativas, en libertad y diversidad cultural.

No estamos frente a un problema de infraestructuras de cemento, sino de aprendizaje, conocimiento de la sabiduría y respeto de la tecnología existente en la propia naturaleza, reinos de vidas que nos regalan una biblioteca milenaria que no hemos sabido leer y por lo tanto comprender.

La Mesopotamia Argentina y todo su centro norte, deber re-conformar sus selvas, bosques y montes de manera urgente para abrazar la misma necesidad amazónica. Este  nuevo dibujo de nuestros territorios que la naturaleza ya había creado con pinceladas milenarias nos convoca a esculpir  esculturas que vuelvan a modelar las tres dimensiones de la diversidad: la ecológica, la cultural y la económica, en términos de escala humana.

Se necesita de una escucha muy sensible y atenta, por ejemplo al reciente “informe de evaluación científica” (1) de Antonio Nobre sobre “El futuro climático de Amazonia” y los impactos directos por medio de sus ” ríos voladores” y su procesos de debilitamiento que se manifiestan sobre la cuenca del Plata y por lo tanto la Mesopotamia y Litoral argentino.

Si amazonas es un “océano verde”, el Chaco o Walamba Sudamericano, sus selvas y montes fueron un enorme mar verde en el corazón también del Cono Sur.

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La tecnología de las vidas está en la naturaleza. Re-definir y construir social y políticamente un nuevo modelo  agroecológico, que contenga la diversidad de los pueblos, sus comunidades y culturas, es hoy una necesidad de salvación.

Existen ya en el mundo experiencias de producción de alimentos bajo cubierta vegetal (2) o “bosques de alimentos”, como de agroecología que resultan hasta mágicos. Aquí debemos poner todos nuestros esfuerzos. (3).

Seguir apostando al modelo agroexportador vigente es un suicido en términos de sustentabilidad, en todas sus dimensiones. De ser así, es rendirnos por una visión de ganancia a corto plazo, profundizando los escenarios de mega inundaciones y sequías. Es la simplificación de los territorios y el futuro de sus comunidades, para servirlos en bandeja a los latifundios genéticos. Es rendirse al campo de experimentación del totalitarismo genético.

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Resulta prioritario entonces avanzar en una agenda que convoque a un debate reformador:

Se debe avanzar en la ejecución de la Ley de Agricultura Familiar integrada a una norma revolucionaria de transición hacia la agroecología. Se debe prohibir cualquier intento legal de apropiación de la diversidad de las semillas.

Conformar los comité de cuencas que sean necesarios particularmente en toda la cuenca del Plata en Argentina, con sistemática participación ciudadana y de sus organizaciones ecologistas y de productores, pasa a ser una prioridad de sobrevivencia y de gestión radicalmente democrática.

Profundizar la investigación judicial sobre los funcionarios políticos que desviaron durante años los fondos de la Ley de protección de los Bosques Nativos a “Futbol para Todos”,  es un ejemplo que la Justicia debe otorgar a la sociedad. Y así aplicarse esta Ley con todo rigor de común acuerdo con las provincias a los efectos de la repoblación -con especies nativas- de las riberas de las cuencas, sub-cuencas y ecosistemas asociados, es hoy el grito de mayor petición de la madre tierra.

Luego de las consecuencias de las dramáticas inundaciones en el Cono Sur, sancionar la Ley de presupuestos mínimos ambientales de protección de los Humedales es ya como impensada su aún sorprendente demora legislativa.

En definitiva, creer y hacer de la diversidad biológica y cultural, el ejercicio diario de la soberanía de nuestros pueblos como un proceso de construcción social y apropiación democrática de los territorios, sus cuencas y sus culturas.

De no ser así, no habrá Ingeniería tecnológica ni Ingeniero alguno, más allá de ser o no Presidente de la República, que pueda detener esta catástrofe, que nada de natural tiene, sino todo de inhumano.

(1) http://www.ccst.inpe.br/wp-content/uploads/2014/11/El_Futuro_Climatico_de_la_Amazonia.pdf

(2)http://www.bothends.org/uploaded_files/document/Rich_Forests_making_a_living_under_the_canopy_webve.pdf

(3)http://naturalezavivaargentina.jimdo.com/