La obra del escritor Carlos Sforza está, desde este sábado, en su ciudad.
En la Biblioteca Municipal Domingo F. Sarmiento tuvo lugar el acto mediante el cual quedó oficialmente incorporada la biblioteca personal de Carlos Sforza.
Sforza nació en Victoria en 1933 y falleció en Paraná en de 2014. Académico correspondiente de la Academia Porteña del Lunfardo, miembro activo de la Sociedad Católica de Filosofía; fue presidente y congresal nacional de la Sociedad Argentina de Escritores, Seccional Entre Ríos.
La obra del escritor Carlos Sforza ̶ ensayos, cuentos, novelas ̶ es tan abundante como lo son sus premios, entre los que se cuentan el Fray Mocho , la Faja de Honor de la SADE, la Faja de Honor de la Asociación de Escritores Argentinos, escribió Gloria María Traverso, en un texto ue publicó el área de Cultura de la Municipalidad de Victoria.
También, agrega, fueron múltiples sus actividades: se desempeñó durante décadas como docente, fue miembro de prestigiosas instituciones culturales, ejerció el periodismo durante toda su vida adulta.
Autor de numerosos ensayos, publicó seis novelas, y cuentos que aparecen en ocho volúmenes propios y en una decena de obras colectivas.
La ciudad y las personas que la habitan, las costumbres y los mitos, lugares y hechos contemporáneos y otros distantes en el pasado , todo aparece en la obra de Sforza focalizado y destacado por su rica imaginación, por su estilo particular, por diversos planteos estructurales, en un realismo a veces arrebatado por lo fantástico o por lo misterioso, dice Traverso.
“Los hechos históricos se mezclan con la ficción, en tanto los personajes ̶ algunos comunes, otros extraños ̶ avanzan hacia un final trágico, o hacia un final no explicitado que compromete más la participación del lector; incluso hay desenlaces cómicos, porque el humor es un ingrediente que no falta en la narrativa sforciana. En ella, uno de los motivos reiterados son las casas. El autor rescata las huellas que sus criaturas dejaron en su paso por la vida. Las casas en las que han ocurrido los hechos contados, están impregnadas de la atmósfera del relato y, en un sentido profundo, tienen que ver con la necesidad del hombre de perdurar”, señala.
Y apunta: “Cuando me pidieron que escribiera unas palabras evocando al escritor cuya biblioteca personal será recibida en calidad de donación, recordé de inmediato que, tanto en charlas de amigos como en disertaciones públicas, era frecuente escuchar a Carlos referirse a sus primeras experiencias en las bibliotecas, en su infancia y en su adolescencia; especialmente hablaba de la Biblioteca Popular “Mariano Moreno” del Partido Socialista, se explayaba en detalles de su funcionamiento y enumeraba, con especial complacencia, obras allí leídas. Alguna vez escribió : ´Es que el paso por las bibliotecas no se olvida. Como no se puede dejar el libro´”.
Tampoco, apunta, se puede olvidar a un hombre íntegro que hizo tan valioso aporte a la cultura regional, y que un día, el 21 de noviembre de 2014, como dice en su cuento preferido, “Necesitaba ir a alguna parte”. “Pedí un boleto y me lo vendieron. Tal vez, pienso ahora, toda mi vida me llevó a tomar ese boleto. Ese destino fue quizá la suma de mis opciones anteriores”. Entonces, inició el viaje, “único pasajero del tren único”, sólo con “Boleto de ida”.
“No obstante –destaca Traverso–, los victorienses lo veremos siempre caminar por nuestras calles, con su bonhomía y su mirada observadora, y volveremos a encontrarnos con él en el mundo pueblerino recreado en sus obras”.