Esa imagen le debe provocar una corriente fría por la espalda. La debe mirar con los dientes apretados: Julio De Vido, preso. El súperministro de la gestión kirchnerista, tras los pasos de su subalterno José López, el empresario Lázaro Báez y el primero de todos en caer, Ricardo Jaime. El peligro, lejos de retroceder, avanza. Y avanza, también, para Urribarri.

El exgobernador de la provincia de Entre Ríos no tiene que esconder una foto con De Vido porque tiene un álbum completo y no hay modo. Menos puede disimular la causa judicial por favorecer con dineros públicos, justamente, a una firma del hijo del exministro, Facundo De Vido, socio de Jorge “Corcho” Rodríguez en Nelly Entertainment S.A.

Urribarri está imputado doblemente, por los delitos de peculado y negociaciones incompatibles con la función pública en el proceso que investiga la contratación millonaria ($28 millones) de la firma para la difusión de cuatro piezas audiovisuales, de las cuales tres estuvieron dirigidas a instalar la figura del exgobernador en el marco del “Sueño Entrerriano”, su frustrada precandidatura a la Presidencia de la Nación.

Tampoco puede Urribarri enterrar en algún armario el recuerdo de su lanzamiento como precandidato a presidente de la Nación. El sueño de Urribarri, si tenía alguna palanca donde recostarse, era en la confianza de Julio De Vido y su influencia en la corona del poder.

El breve espacio que dedicaron los medios nacionales -el 11 de septiembre de 2014- a la reunión del exgobernador con sus potenciales militantes en el estadio de Ferro, durante lo que fue su lanzamiento oficial, destacaron una presencia: “En Ferro, Urribarri se lanzó con De Vido y gremios”, título La Nación. En el texto se nombraba otro funcionario importante que estaba presente en la tribuna urribarrista: sí, adivinó, José López.

Urribarri tenía una relación excelente con De Vido.

“Con el gobernador compartimos el mismo sueño de Néstor y Cristina de llevar adelante una Argentina con inclusión, conectividad, con desarrollo en infraestructura industrial, pleno empleo y escuelas nuevas. Por eso estamos aquí hoy con el Pato, que es un infatigable trabajador”, expresó el entonces ministro de Planificación Federal, en oportunidad de inaugurar una escuela en la provincia en mayo de 2014.

Tres años después, ese mismo edificio escolar, ubicado en la localidad de El Pingo, era noticia aquí, en este mismo sitio, porque hacía agua, literalmente: en los días de lluvia entraba agua a las aulas, colapsaba las instalaciones eléctricas y ponía en peligro a los estudiantes.

Viajaron juntos, cortaron cintas, realizaron anuncios y se entusiasmaron en el proyecto “Urribarri 2015” que finalmente terminó en el recordado baño de humildad que ordenó Cristina. Quién sabe si De Vido creía que Urribarri podía llegar. Urribarri sí y para eso creía, sobre todo, en la influencia y el respaldo del súperministro.

Ahora Julio De Vido está preso y Urribarri casi no dice palabra. De todos modos, como presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia y vicepresidente del Partido Justicialista, sigue presente en el imaginario del electorado. Tanto que el peronismo entrerriano paga en las urnas la cercanía silenciosa de Urribarri. Que este allí y que trate de fintear desde adentro una situación que tendría que afrontar en el llano.

Y no está solo Urribarri. La causa madre que puso al exgobernador en la mira de la Justicia y se inició a raíz de una investigación periodística de la revista “Análisis”, que dio cuenta del crecimiento patrimonial de su familia. La investigación llegó a Tribunales luego de que los abogados Rubén Pagliotto y Guillermo Mulet lo denunciaran al ahora presidente de la Cámara de Diputados por supuesto enriquecimiento ilícito.

A esa causa se sumó una segunda, que fue caratulada “Aguilera, Juan Pablo y Otros s/Negociaciones Incompatibles con el Ejercicio de la Función Pública, Fraude a la Administración Publica, Peculado y Abuso de Autoridad, Incumplimiento de los deberes de funcionario público y Falsificación de documentos públicos”. En esa causa, además del cuñado de Urribarri,  está involucrado el hoy diputado provincial del FPV, Pedro Báez, por supuestas negociaciones incompatibles con la función pública y en la línea investigativa, indefectiblemente, llegará también al exgobernador.

Las contrataciones que realizó la provincia durante la Cumbre de Presidentes del Mercosur, que se desarrolló en Paraná en diciembre de 2014, abrieron dos causas más. Una es la denominada causa Nelly y otra avanza sobre cinco constructoras, contratadas en forma directa por la administración Urribarri, que cobraron más de $38 millones en la Cumbre Mercosur. Faltan muchas explicaciones por dar en ese sentido.

Urribarri, en tanto, se mantiene en silencio y observa cómo sigue la suerte de su impulsor: De Vido está preso. La palanca que lo llevó a Ferro y a soñar con la presidencia, apunta ahora hacia un lugar mucho más sombrío, mejor ni mirar.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.