En 1878 las autoridades de la ciudad mandaron a refaccionar el aljibe que se encuentra en el punto medio de la Plaza 1° de Mayo “con un nuevo brocal de piedra y c ale, de una altura conveniente, proyéndolo de sus correspondientes tapa y arco de hierro. El estado ruino de aquella vieja cisterna, motivó su arreglo dado el peligro que ofrecía a los transeúntes en las noches oscuras y especialmente a los niños asistentes  a la Escuela Normal”.

Exactamente 140 años después, aquel aljibe se encuentra en las mismas condiciones precarias, y la Plaza 1° de Mayo apenas iluminada, lo cual ya es motivo de complicación para los transeúntes y visitantes que se pasean por uno de los atractivos de la ciudad. Ofelia Sors, en “Paraná dos siglos y cuarto de su evolución urbana” recuerda que en 1883 se nombró una comisión de vecinos –entre los que estaban Domingo Cullen, Domingo Comas, Manuel de Fontes y José Rocamora- para que presente un plan de embellecimiento. El proyecto fue encomendado al arquitecto Bernardo Rigoli, que proyectó de “una pirámide o monumento y de tres pequeñas fuentes”.

No hay una pirámide sino una estatua ecuestre de San Martín y dos y no tres fuentes.  La Plaza 1° de Mayo cuenta con farolas de época, algunas totalmente destrozadas; otras, que están pero no iluminan. A decir verdad, el principal paseo de la ciudad está iluminado a medias.

La administración del intendente Sergio Varisco ha hecho el anuncio, en septiembre de 2017, de una remodelación completa de la Peatonal San Martín, que incluirá a las plazas 1° de Mayo y Alvear.

Se trata del denominado “Circuito Peatonal de las 7 Plazas”. Empieza en la intersección de calles Gualeguaychú y San Martín hasta el monumento al General Justo José de Urquiza en Avenida Alameda de la Federación. Los trabajos se llevarán a cabo por etapas, la primera va desde Gualeguaychú hasta Gardel incluyendo Plaza 1° de Mayo, Plaza Alvear y semipeatonales existentes.

En Plaza 1° de Mayo, según la iniciativa oficial, la renovación consiste en la puesta a nivel de calle Urquiza y 25 de Mayo con el fin de lograr una sensación de ampliación visual y efectiva. Otro de los puntos a cambiar será el solado por uno de color rojo, tal cual fuera el tono original, siendo la histórica cisterna la única que aún posee de este tipo. También se rediseñan los canteros y taludes internos renovándose las especies de jardinería ornamentales.

El proyecto global incluye una inversión de $200 millones.

De momento, todo está por hacerse.

 

 

 
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.