Micaela tiene 5 años. Su hermana, Sofía, 7. Las dos viven junto a su mamá en algo que han hecho una vivienda, pero que no lo es: habitan un silo bolsa adaptado para vivir. Pero malviven: en días de lluvia brava la pasan mal y peor, y con los fríos del invierno se las ingenian para cubrirse con todo lo que tienen a mano. Nunca es suficiente. Nunca pueden vencer el frío.

Micaela tiene un retraso madurativo y está en silla de ruedas. Soledad Zapata, la maestra jardinera de la Escuela N° 51 Manuel de Sarratea, ubicada en el Distrito Mojones Sud II, en el paraje El Chajarí, ha batallado cuanto ha podido por ayudarla en un proceso de rehabilitación y tratamiento que la nena hace en el Hospital Santa Rosa, de Villaguay. Primero conoció a Mica, después quiso conocer su casa. Después de haber conocido a Mica y saber en qué condiciones vivía, se propuso llevar adelante una campaña: que Mica tenga una vivienda en condiciones.

Que deje de vivir junto a Sofía, su hermana, y Marianela, su mamá, en un silo bolsa, soportando malamente los aguaceros, guareciéndose bajo las mantas del frío más hostil.

La “Seño” hace horas extra que nadie le paga. Tampoco espera eso. Va con Micaela, la ayuda a dar sus primeros pasos, a dejar la silla de ruedas, la mima, la acompaña. Ahora, Mica está en la escuela, tiene su lugar, sus compañeros, aprende. Pero no fue fácil que la escuela le abriera las puertas.

Micaela viaja con su mamá Marianela todos los martes y se queda hasta el miércoles en la casa de su maestra.

Desde el paraje El Chajarí hasta Villaguay hay una distancia de 68 kilómetros.

El presidente de la Junta de Gobierno, Leandro Monjo, pone su vehículo para que puedan hacer el viaje.

Dos días a la semana, madre e hija habitan un lugar seguro, cómodo, distinto de lo que tienen en El Chajarí.

“No sé cómo llamarlo: casa, rancho. No sé. Es todo de nylon y sostenida por palos. El frío es impresionante. Tengo que envolver todo por dentro con cobija para que no pase el frío. Y si llueve, se llueve adentro: tengo que poner baldes, fuentones. Se mojan las camas, se moja el ropero, se echa a perder todo”, contó Marianela a Delco Noticias de Villaguay.

La mamá de Micaela tiene como único sostén la Asignación Universal por Hijo (AUH), y desde hace un tiempo que ya no sabe cuánto espera que le asignen la tarjeta Sidecreer. No la tiene.

Ha venido batallando Marianela por los derechos para ella y sus hijas. Se han empeñado en negárselos. Un funcionario, dos funcionarios le dijeron que no, que en la escuela no podía, que la escuela no podía recibir a su hija. Eso le dijeron.

Marianela sintió la discriminación más hiriente: en el jardín de la Escuela Manuel de Sarratea, las autoridades se negaron a recibir a Micaela.

Le cerraron las puertas durante dos años, hasta que este año consiguió que le dieran un lugar. En ese lugar, encontró “un ángel”, como dice la mamá. Ese “ángel” es la “Seño” Soledad Zapata. La “Seño” la fue acercando a esos derechos que les habían resultado ariscos.

Ahora, además del trabajo docente y del acompañamiento de la “Seño” y de la rehabilitación en el hospital, están dando otra batalla: Micaela necesita una casa. En esa tarea también se involucró la “Seño”.

Los kinesiólogos del Hospital Santa Rosa le diagnostican ejercicios mínimos para que Mica pueda hacer en su casa, pero no puede. ¿Cómo los va a hacer acá, en este lugar?, se pregunta la mamá.

La casa -eso que utilizan como vivienda- es un silo bolsa sostenido por palos; el baño, una afrenta.

#UnaCasaParaMica. Con esa etiqueta, la “Seño”  pretende que su pedido se viralice, que llegue a los medios nacionales, que la televisión se haga eco del caso de la nena que vive con su mamá y su hermana en un silo bolsa en un paraje remoto del departamento Villaguiay.

La “Seño” conoció de a poco la historia de Mica: primero supo de ella, y supo del esfuerzo para conseguir un lugar en la escuela; después, empezó a sostenerla para que dé sus primeros pasos -tiene retraso madurativo y nunca caminó-, le acercó una silla de ruedas, y cuando la visitó en su silo bolsa supo que la próxima tarea sería lograr que tenga un lugar para vivir sin temer los aguaceros ni las heladas del invierno.

En esto está la “Seño”.

Y está el celular de la “Seño”: 345 562-2090. Ahí esperan la ayuda, la solidaridad, una mano para Mica, su hermana y su mamá.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.