Diego Dlugovitzky es abogado, preside la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y, además, suele participar en forma colaborativa con distintas organizaciones no gubernamentales (ONG). Ahora mismo es miembro de la Fundación Presencia Presente, que gestiona el funcionamiento de la Escuela Social San Pablo Tarso, que funciona en el barrio Anacleto Medina, y antes, también colaboró con Suma de Voluntades en su trabajo social en el Volcadero.

Allí, en el Volcadero, conoció a una trabajadora del Hospital Materno Infantil San Roque que le acercó una inquietud: los padres que acompañan a sus hijos, que son intervenidos en el Servicio de Cirugía, pasan sus días y sus noches arrumbados en sillas incómodas, sin lugar donde reposar, conciliar el sueño por algunas horas. Le pidió que iniciara una campaña para conseguir algunas sillas reposeras, de modo que las madres y los papás pudieran desplegarlas por las noches, y dormitar.

“Es que tengo el sí fácil”, explica el modo cómo rápidamente aceptó el desafío e inició, desde su muro de Facebook, la campaña para recolectar fondos.

 

Diego Dlugovitzky se propuso comprar 15 sillas reposeras. Pero antes de iniciar la campaña de recolección de fondos fue donde la Asociación Cooperadora del Hospital San Roque y averiguó como ayudar. Allí le dijeron que sí, que qué buena idea, pero qué tal si también no se conseguían otras 15 sillas reposeras para la Sala 3, donde también hacían falta. Entonces, ya no fueron 15 sino 30. Lanzó la campaña en Facebook y en pocas horas consiguió el dinero suficiente para conseguir no 30 sino 40 reposeras.

“Como yo tengo el sí fácil, me largué”, dice, entre risas. “Yo me ocupo, dije. Y empecé. En pocas horas conseguimos reunir el dinero, y ya fui a la fábrica y compré las 40 reposeras. Pero es increíble, la gente sigue donando. Hay un afecto muy grande hacia el Hospital San Roque, mucho agradecimiento, y por eso esta solidaridad que hay. Hay muchas historias de gente que ha recurrido al hospital, y ha encontrado una muy buena atención”, razona.

El próximo paso, adelanta, será iniciar otra campaña: esta vez para conseguir vajilla y utensilios de cocina. “A las familias de los pacientes internados el hospital les da la comida, pero sin vajilla. Entonces, a veces terminan recibiendo la comida en potes vacíos de helado. Ya conseguí un poco de vajilla, pero vamos a empezar a juntar voluntades para aportar más. Afortunadamente, la gente confía y yo trato de responder. Soy muy transparente porque se trata de la donación de dinero. El hospital necesita muchas otras cosas que hacen a la diaria, como soportes para los televisores. Pero antes, queremos hacer la entrega de las reposeras y publicar cuánto se donó y cuánto se gastó”, cuenta.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.