La Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) destina el 85% de su presupuesto al pago de salarios de personal docente y no docente. El restante 15% lo absorben los gastos de funcionamiento, investigación y extensión, aunque en el marco de la crisis actual, y de recorte de fondos que la Nación destina al sistema universitario, esa franja angosta del presupuesto se va a reasignar para atender “la emergencia”, como califica el rector Andrés Sabella al actual momento.

Con el acuerdo ya casi cerrado de los docentes y no docentes, y la lenta vuelta a la normalidad después de más de cinco semanas de protestas en la Universidad -se levantó la toma en Trabajo Social, y se está discutiendo adoptar igual decisión en Educación, las dos de las nueve unidades académicas de la UNER tomadas por estudiantes-, Sabella movió piezas y acordó con el consejo superior de la UNER, el máximo órgano de cogobierno, redistribuir fondos y reforzar el sistema de becas, de modo de paliar varias urgencias.

La principal, el sistema de comedores: a pesar del fuerte incremento en los alimentos, la decisión es sostener el valor del plato de comida que pagan los alumnos, en $11 -en realidad, es de $25, pero el resto lo subsidia el sistema universitario-, reasignar becas económicas y sostener financieramente a las fotocopiadoras que administran los centros de estudiantes de las nueve facultades, de ese modo se congelará también el precio de cada fotocopia.
Se trata de medidas para hacer frente a una coyuntura que se presenta compleja para la Universidad, dice Sabella, durante una entrevista con Entre Ríos Ahora. “La situación sigue siendo muy compleja en la Universidad. Muy difícil. Desde lo salarial, que era una de las cuestiones que generó la mayor movilización, ha sido solucionada parcialmente la situación. Creo que de los seis gremios docentes, cinco aceptaron la propuesta salarial del Gobierno. Y la aceptación de los gremios es con la expectativa de que en diciembre se cumpla con el compromiso de volver a sentarse en la mesa de diálogo, y ver qué pasó con la inflación de 2018, y la posibilidad de una nueva oferta salarial. Los gremios pedían entre un 30% a un 35% de incremento salarial, y el Gobierno ofreció un 25%, no de la mejor manera, porque a ese 25% se llega con el pago de sumas no remunerativas y no bonificables. Pero en definitiva, para todas las categorías docentes,  en promedio, se llega al 25%. Eso descomprimió un poco la situación en lo que refiere al conflicto docente”, describe el rector.

-¿Cómo se rearmó la UNER en el medio del ajuste y el recorte de partidas desde la Nación?

-La recomposición en la Universidad es compleja. Del presupuesto de la UNER, el 85% se destina al pago de salarios. Estos acuerdos paritarios de docentes y no docentes incrementan el presupuesto de la Universidad, pero de ese 85%; el otro 15%, que se destina al funcionamiento, investigación, extensión, el pago de becas, al sostenimiento de los comedores, a las actividades de internacionalización de la educación, y hasta el pago de tarifas de los servicios, se mantiene igual. Si, como se proyecta y como ha dicho el Presidente, la inflación de 2018 va a ser del 40% a 42%, estaríamos perdiendo un 15% de poder adquisitivo en el presupuesto de la Universidad. Y eso nos pone en una situación muy compleja. Y nos ha obligado, desgraciadamente, a reordenar los números y hoy estar pensando en la posibilidad de reasignar parte de ese presupuesto a otras emergencias, como son la que tienen nuestros estudiantes.

-Las becas, por ejemplo.

-En agosto elevamos al consejo superior de la Universidad un pedido de refuerzo de las becas. La UNER tiene 750 becas este año, que fueron aprobadas en diciembre del año pasado. A esas becas, y de manera consensuada con la Federación Universitaria, y los consejeros estudiantiles superiores, decidimos agregar, a partir del 20 de agosto, otras 162 becas. De ese modo, 162 estudiantes están pudiendo ir a los comedores a comer gratis. Son 162 becas adicionales que se dieron, extraordinarias, y que han sido distribuidas en las 9 unidades académicas. Y como son extraordinarias, las hemos previsto para que se ejecuten de agosto a diciembre. Está a la vista de todos el fuerte incremento de los alimentos. En el caso de los comedores universitarios, no están en condiciones de poder seguir manteniendo el valor del plato. Nosotros, con el ánimo de que los comedores puedan mantener el valor del plato, lo que hicimos es una reasignación de partidas. A los $780 mil destinados a refuerzo de los comedores, asignamos un adicional $500 mil para el valor de los platos de todos los comedores no se incremente hasta 2019. Junto con eso, nos comprometimos también con la Federación Universitaria en apoyar con una partida adicional de resma de papel a los centros de estudiantes, que son los que llevan adelante la administración de las fotocopiadoras. Todos sabemos que el costo de la fotocopia está en relación directa con el valor del dólar, por lo cual la fotocopia debería aumentar entre un 30% a un 40%, y para que eso no ocurra, y que los estudiantes paguen el mismo valor, estamos reasignando en papel, mediante una compra extraordinaria, para distribuir en los centros de estudiantes, y así subsidiar el valor.

 

 

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De la Redacción de Entre Ríos Ahora.