El 18 de diciembre de 1996 el entonces arzobispo y hoy cardenal Estanislao Esteban Karlic firmó un decreto sin numerar por el que dispuso una sanción al cura Justo José Ilarraz, conclusión de una investigación que se había iniciado un año antes, en 1985: le prohibió al cura “venir y permanecer en el territorio de la Arquidiócesis de Paraná, así como tener comunicación de cualquier tipo con los seminaristas”.

El 5 de julio de 1995,  Karlic había firmado un primer decreto por el que encomendó al abogado sacerdote Silvio Fariña Vaccarezza “la realización de una investigación cautelosa” sobre Ilarraz a partir de las sospechas de que hubiese cometido “delitos graves” mientras integró el equipo de superiores del Seminario Arquidiocesano.

Lo hizo con una recomendación: que una vez concluida la investigación, que debía ser hecha “con el mayor sigilo”, y resuelto cómo actuar sobre Ilarraz, todas las actuaciones se guardasen “en el archivo secreto” de la Curia. El día 24 de julio Karlic designóal sacerdote Luis Zanitti promotor de justicia y le asigna la tarea de revisar lo hecho por Fariña Vaccarezza en el caso Ilarraz; cinco días después, Zanitti informa a Karlic que se había actuado bajo normas, y recomienda elevar todo a Roma.

Claro, para entonces Ilarraz se había marchado al Vaticano. En 1993, Karlic lo había alentado a trasladarse hasta allí para cursar la Licenciatura en Misionología en la Pontificia Universidad Urbaniana; es más, el actual cardenal solicitó a las autoridades de la Iglesia Argentina en Roma un lugar de alojamiento para Ilarraz.

El decreto N° 39/93 firmado por Karlic lo autorizó a ausentarse de Paraná por un período de dos años; ese permiso después se extendió hasta 1996. El licenciado Ilarraz, sin embargo, no alcanzó a doctorarse, como tenía planeado; en los primeros meses de 1997 regresó a Argentina. Pero no a Paraná; se marchó a Tucumán. Ya el escándalo había estallado.

Ilarraz había llegado al Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo en 1985, designado por Karlic como prefecto de disciplina. El nombramiento ocurrió un año después de su ordenación, en 1984. En ese puesto Ilarraz permaneció hasta 1993, cuando viajó a Roma. Tres años después, en 1996, Karlic le aplica la sanción del destierro y le prohíbe volver a pisar la diócesis.

Oficialmente, entonces, la visita que realizó este lunes 7 de mayo de 2018 al Seminario fue la primera después de aquella expulsión que hace Ilarraz. Fue en el marco de la inspección que ordenó la Justicia y formó parte del juicio por los abusos denunciados por siete víctimas en el Seminario, y que se endilgan a Ilarraz. O sea: 22 años después Ilarraz volvió a pisar el Seminario Arquidiocesano de Paraná.

Llegó a las 7,30 de la mañana de este lunes  7 de mayo. La inspección, con la presencia de los jueces Alicia Vivian, Carolina Castagno y Gustavo Pimentel, los fiscales Álvaro Piérola y Juan Francisco Ramírez Montrull, y el grupo de seis querellantes, arrancó pasadas las 8,30.

“La visita de los jueces, con fiscales y algunas víctimas fue a los lugares donde dicen que habrían sucedido estos episodios”, dijo el actual rector del Seminario, Cristian Torres.  Recorrieron el pabellón donde dormían los pupilos en el Seminario Menor, un internado que fue desactivado cinco años atrás.

-¿Ilarraz llegó temprano o se quedó a pasar la noche en el Seminario?

-No. Llegó temprano. Nos habían informado que iba a llegar a las 7,30, y a esa hora llegó, acompañado por su abogado. Permaneció durante todo el procedimiento sin ver las víctimas, hasta que se retiraron las víctimas.  Se mantuvo en la espera en una habitación, controlado por la policía. La policía llegó a las 6 de la mañana, así que ellos lo acompañaron durante todo el tiempo.

-Hubo, además, seguridad privada en le predio del Seminario. ¿Por qué?

-Fue con motivo de este procedimiento y para evitar que entraran personas extrañas al procedimiento.

-¿No hubo actividad este lunes en el Seminario? ¿Fue casualidad o lo resolvieron expresamente así?

-Los chicos del Seminario tuvieron convivencia en el Centro Mariápolis, y el secundario no tenía clases. Pero ambas situaciones se debieron a este procedimiento que se realizó. Queríamos que el procedimiento se desarrollara sin ningún tipo de dificultar y que se pudieran mover dentro de la casa. Por eso decidimos que este lunes no hubiera actividad en el Seminario.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.