La de este viernes 24 fue la apostasía colectiva más numerosa que se realizó en la Iglesia de Paraná. El dato lo reveló Iván Escobar, de Apostasía Colectiva Entre Ríos, la ONG que convocó a un renunciamiento a la Iglesia Católica bajo la consigna “Iglesia-Estado, asuntos separados”. Más de 70 personas se congregaron hoy desde las 11 frente a las puertas de la curia para realizar el trámite de apostasía.

“La apostasía es un trámite por el cual pedimos que se nos dé de baja de los registros bautismales, para de esa manera dejar de formar parte de la institución Iglesia Católica. Es simplemente la renuncia a la institución. Eso es la apostasía. Pero la apostasía colectiva es además un acto político a través del cual nos manifestamos en contra de la institución, no de la fe. Consideramos que la Iglesia tiene una injerencia que no debería tener, que ejerce presiones al Estado y que tiene privilegios que otras religiones no tienen. La apostasía es un acto de libertad, para ejercer nuestro derecho a no formar parte de esta institución”, contó.

La apostasía es la renuncia a las creencias religiosas, y en la Iglesia Católica, supone un trámite formal que requiere de parte de las autoridades eclesiásticas que se “borre” de los archivos el nombre de la persona que, cuando bebé, fue bautizado, y que ahora decide no ser más parte de la grey.

Luego, la Iglesia, atendiendo al pedido del renunciante bautizado, comunicará oficialmente que recibió la petición y, después, enviará una carta en la que dirá que “atendiendo a su pedido, se ha emitido el Rescripto Nº DI … del Sr. Arzobispo de Paraná por el cual se determina este cambio registral en su acta de bautismo en el Libro de la Parroquia … . Acto formal de Defección de la Iglesia”.

La fila que se formó frente a la curia, numerosa, compacta, no incomodó a los sacerdotes que entraban y salías del edificio ubicado a lado de la Iglesia Catedral, frente a la Plaza 1° de Mayo. Entre otros, cruzaron, raudos, como para pasar inadvertidos, los curas José María Pincemin -recordado por haber hecho un exorcismo cuando el Encuentro Nacional de Mujeres, en 2010, en Paraná-, y José Barreto, testigo del juicio al cura Justo José Ilarraz, señalado por las víctimas por haber hecho la “vista gorda” en el Seminario.

Iván Escobar apostató en 2016. Desde entonces, y a partir del movimiento Apostasía Colectiva Entre Ríos ha visto crecer el interés por renunciar a la Iglesia Católica de parte de los bautizados. “El trámite es sencillo y reconfortante, y a partir de conocer cómo funciona, empezamos a asesorar a otros. Ha crecido mucho, pero el crecimiento muy grande se dio a partir de la apostasía del 8 de agosto (cuando el Senado debatió, y rechazó, la legalización del aborto). En total, hemos realizado  siete apostasías, con un promedio de entre 30 y 40 apóstatas, excepto una en la que hubo 60. Pero esta de hoy supera a todos por la cantidad de gente. En un mes, 100 personas han apostatado”, contó.

 

Nadia Burgos, del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), entendió que las apostasías marcan un “reclamo social” en contra de la injerencia de la Iglesia en la vida pública. “Lo que expresa la gente es que hay una necesidad concreta de que la Iglesia se separe del Estado. La apostasía es un acto individual, pero al ser colectivo es un hecho político. No cuestionamos las creencias religiosas. Acá lo que se discute es que hay una relación privilegiada entre el Estado y una religión en particular”, acotó.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.