La sociedad que Jorge “Corcho” Rodríguez controló durante años en Uruguay transfirió US$ 230.000 a una cuenta en Montevideo abierta a nombre del número uno de Odebrecht en la Argentina. Y le giró esos fondos durante el período en que se pagaron sobornos al entorno del ministro Julio de Vido , según surge de un informe de la unidad antilavado uruguaya al que accedió el diario La Nación.

La Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) reportó el hallazgo de esa transferencia a las autoridades judiciales del fuero contra el Crimen Organizado de su país, que a su vez se lo comunicaron al juez federal Sebastián Casanello y al fiscal Federico Delgado , quienes instruyen una de las investigaciones sobre Odebrecht en la Argentina.

La sospecha de los investigadores argentinos es que ese pago desde una cuenta de Sabrimol Trading SA en el Banco Itaú de Montevideo podría configurar un “retorno del retorno”. Es decir, el pago de una comisión ilícita al entonces número uno de Odebrecht en la Argentina, Rodney Rodrigues de Carvalho, por gestionar las “propinas” de la constructora brasileña.

Ese eventual “retorno del retorno” no resultaría novedoso en el “Lava Jato”, donde se las conoce como “propinas da propinas”. Los fiscales brasileños registran otros casos de ex ejecutivos de Odebrecht y de otras constructoras que se quedaron con parte del dinero negro, una práctica que también se investiga en algunas pesquisas argentinas. Entre ellas, en el presunto pago de un soborno desde el gobierno de Formosa al entonces ministro de Economía, Amado Boudou , a través de la firma The Old Fund, en 2010, operación que también habría incluido una tajada para los formoseños que pagaron ese presunto soborno.

Sin embargo, el “Corcho” Rodríguez negó de manera tajante cualquier vinculación con las operaciones delictivas reconocidas por Odebrecht y sus ex ejecutivos ante la Justicia brasileña. Rechazó incluso ser el dueño de la sociedad Sabrimol Trading y definió la información proveniente de Montevideo como “pescado podrido”.

La defensa de Rodríguez indicó además que según las constancias disponibles hasta ahora, Rodney Rodrigues aparece como cotitular de la cuenta en el Banco Itaú donde recibió esos US$ 230.000 junto a los dos rostros visibles de la propia Sabrimol Trading, los uruguayos Carlos Dentone y Martin Molinolo.

Según la unidad antilavado uruguaya, en tanto, la documentación recopilada permitió verificar que el controlante de la cuenta receptora de esos fondos era el brasileño Rodney Rodrigues, quien le informó al Banco Itaú al abrir esa cuenta que su intención era depositar allí sus “ahorros personales” para “no tener todo su dinero en la Argentina”.

Por su parte, la investigación brasileña “Lava Jato” ya aportó otros indicios sobre cómo Rodney Rodrigues interactuó con la “División de Operaciones Estructuradas”, el área de Odebrecht a cargo de los sobornos en Brasil y toda América Latina, y que se encargó de generar US$ 2,9 millones, a pedido suyo, para pagar coimas a funcionarios argentinos.

Así consta, por ejemplo, un e-mail de “alta prioridad” que, el 30 de noviembre de 2011, un tal “Tushio” envió a “Tulia” y a “Tumaine” por medio del sistema de comunicación encriptada “Drousys” y cuya copia analizó el equipo de investigación periodística regional liderada por IDL Reporteros, de Perú.

¿Quiénes estaban detrás de esos apodos? Según reconstruyeron los sabuesos brasileños -y confirmaron luego ex ejecutivos de Odebrecht convertidos en “delatores premiados”-, “Tushio” era Luis Eduardo Soares, uno de los encargados de coordinar los sobornos, y “Tulia” y “Tumaine” eran las secretarias María Lucía Tavares y Angela Palmeira. Los tres ya confesaron en Brasil.

¿Qué expuso ese correo en clave? Precisó cuáles eran “los débitos efectuados en la cuenta ‘Tuta’ para el codiname ‘Tatu”. Es decir, una cuenta paralela para Rodney Rodrigues que recibió ocho giros a fines de 2011: 25/10: 500.000 dólares; 03/11: 203.000; 07/11: 304.500; 17/11: 253.750; 18/11: 710.500; 23/11: 253.500; 28/11: 203.000; y 30/11: 507.500. Total: 2.935.750 dólares. Pero no detalló a qué cuenta se enviaron ni, por tanto, si recalaron en su cuenta n° 8370926 del Itaú en Montevideo.
Según el ex vicepresidente de Odebrecht para América Latina, Luiz Antonio Mameri, desde el área clandestina de la compañía también le enviaron un giro por US$ 180.000 a Rodney Rodrigues a cuenta de otra “propina” por el soterramiento del Sarmiento. Pero esa transferencia tampoco concuerda con el monto de US$ 230.000 que Rodrigues recibió de Sabrimol Trading.

El reporte de la unidad antilavado uruguaya también detalló que desde la cuenta de la firma Sabrimol se libraron cheques por US$ 11 millones, de los que US$ 2,4 millones se cobraron en efectivo, otros US$ 4,4 millones se depositaron en otras cuentas en el propio Itaú, otros US$ 3 millones se depositaron en otros bancos en Uruguay -a nombre, entre otros, de Centro Sudamericano SA y DPM Corredor de Bolsa-, y otros US$ 750.000 se giraron a cuentas en el banco Wells Fargo de Estados Unidos a nombre de Jajan PLLC y el Bank of Santa Lucia Int, entre otros.

En ese contexto, y tras completar su análisis, la unidad antilavado uruguaya recomendó abrir una investigación penal en Montevideo, más allá de lo que ocurra con las pesquisas en Brasil y la Argentina. Por eso, pidió “determinar la vinculación de los fondos canalizados por Sabrimol Trading” y otra sociedad vinculada al Corcho Rodríguez, Bralex SA, “con las actividades delictivas investigadas en Argentina, lo que podría indicar la comisión de un delito de lavado”.

El “Corcho” en Entre Ríos


“Corcho” Rodríguez es conocido por haber sido pareja de Susana Giménez, por ser la pareja actual de la condutora Verónica Lozano y, aquí, en la provinia, por haber sido el publicista que contrató el exgobernador Sergio Urribarri para promocionar la Cumbre de Presidentes del Mercosur que se realizó en Paraná en 2014.
Urribarri le pagó $28,4 millones al “Corcho” para esa tarea publicitaria.
A decir verdad, el “Corcho” Rodríguez actuó como mero “intermediario”: los spots fueron producidos por la provincia, y Nelly Entertainment lo que hizo fue contratar, a través de otra productora, los minutos de aire en los canales.

La contratación de una productora de Buenos Aires, Nelly Entertainment SA, de Jorge “Corcho” Rodríguez y Facundo de Vido –hijo del exministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, Julio de Vido–, tuvo por objeto la difusión de cuatro spots en las redes sociales, con motivo de la 47° Cumbre del Mercosur.

Sin embargo, el negocio millonario habría sido incorrectamente encuadrado en la autorización legislativa del artículo 2º de la Ley 10.327, que autorizó a la administración del gobernador Sergio Urribarri a contratar en forma directa, sin licitación. En esa norma, permitió al Poder Ejecutivo realizar contrataciones directas para obras, servicios y suministros “inherentes” a la reunión de Jefes de Estado que se realizó en diciembre del año pasado en Paraná, pero los videos que el Ministerio de Cultura hizo difundir en las redes sociales se referían a propaganda de la gestión de los siete años de gobierno de Sergio Urribarri.

La sospecha de quienes siguieron de cerca el procedimiento es que la pauta se utilizó para financiar la campaña a presidente del por entonces precandidato Urribarri. Pese a eso, no deja de asombrar que el trámite haya obtenido el visto bueno de diez funcionarios del máximo nivel de los organismos de control interno del Estado Provincial en sólo 5 días hábiles.

No es menos llamativo que en sólo 4 días se haya realizado todo el procedimiento de compra, incluido el llamado a ofertar, que sólo se publicó en El Diario de Paraná y pese a ello concitó la atención de cuatro empresas de Buenos Aires.

La primera cuestión es que al acercar su oferta, Nelly Entertainment SA expuso en su carta de presentación su propuesta de “difusión de acciones comunicaciones que permitan instalar en todo el territorio nacional el resultado de la gestión de los últimos siete años de Gobierno”. Quizás el apuro, el entusiasmo o vaya a saber qué motivo, llevó a Rodríguez y De Vido a revelar el verdadero objetivo de la contratación directa, sin mencionar siquiera la 47° Cumbre del Mercosur.

El segundo detalle que las fuentes periodísticas revelaron a este medio es más grave: pese a que el sobre cerrado con la oferta de Nelly Entertainment SA ingresó a la Mesa de Entradas de la Unidad Operativa creadas especialmente para la Cumbre, el 9 de diciembre de 2014, a las 7.31, ese mismo 9 de diciembre de 2014, el escribano Antonio Miguel Berro Madero, de la localidad bonaerense de San Isidro, estaba certificando las copias que la empresa debía presentar en el marco de la convocatoria de la Resolución 54 de la Unidad Operativa.

Peor aún, el 10 de diciembre de 2014 –un día después de que la empresa presentó la oferta con las copias certificadas de sus estatutos y demás aspectos formales requeridos– el Colegio de Escribanos de San Isidro dio fe de que la firma del apoderado de la empresa y responsable de la presentación del sobre en Paraná, Pablo Carlos Guerrero, correspondía a ese notario, socio de Berro Madero en la Escribanía de calle 384 1º Piso Oficina 1 de la ciudad de San Isidro.

El detalle no es menor. Probaría que los requisitos para la presentación de la oferta fueron cumplidos un día después de que, según el expediente, se acercó efectivamente la propuesta de Nelly Entertainment. Es decir que, o son falsas las certificaciones de los documentos de la empresa publicitaria, o se falseó la fecha de su presentación ante la Unidad Operativa para incluirla entre las ofertas válidas.

Todo eso está en manos de la Justicia, y es una de las tantas investigaciones penales que pesan sobre el exgobernador Urribarri.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.