Se llama Gobernar Bien, y en 2015 participaron en las elecciones en alianza con Cambiemos. Su fundador, Gastón Bruno, fue vicepresidente de la Alianza Cristiana de Iglesias De la República Argentina (Aciera). Actualmente, ocupa el cargo de director general de las Secretarías de Asuntos Docentes (SAD) en el Ministerio de Educación de Provincia de Buenos Aires.

Gobernar Bien ya está presente en diez ciudades de Entre Ríos, y uno de sus referentes en Paraná es el abogado Leandro Jacobi, que también proviene, al igual que Gastón Bruno, de una iglesia evangélica: Vida y Esperanza. “Gobernar Bien es una corriente política, un espacio de participación que busca generar la incorporación a la política de gente nueva, con aspiraciones de transformar la realidad. Queremos gente honesta, transparente, pero también idónea”, dice Jacobi.

El desarrollo local de Gobernar Bien se dio un par de años atrás, después de una charla que vino a dar a Paraná Gastón Bruno. “Gastón Bruno trabajaba en asociaciones civiles, en la organización que nuclea a iglesias evangélicas, y vio la limitación de los actores sociales. Transformar desde adentro necesita de gente preparada”, plantea.

Ese desafío que plantó Bruno empezó a darse en distintos puntos. “Desde el principio, el desafío fue llevarlo a distintos puntos del país. Nos pasó la carga de poder hacerlo de esta manera, respetando los valores, y articular algo distinto en la política. Empezamos a juntarnos ,a proyectar la idea de Gobernar Bien, y generar la participación. Una de las cosas que hizo fue juntarse y tener ideas concretas. Uno a veces tiene utopías, pero hay que bajarlas a la realidad, y que las pueda hacer el estado”, cuenta

Gobernar Bien tiene desarrollo territorial en varios distritos, y también en Entre Ríos. “En la provincia estamos trabajando con Joaquín La Madrid, Ayelén Acosta, Gustavo Hein, Nicolás Mattiauda, Alicia Fregonese”, cuenta.

-Gastón Bruno, el iniciador de Gobernar Bien, proviene de una iglesia evangélica. En tu caso, ¿también es así?

-Sí, yo provengo de la Iglesia Evangélica Vida y Esperanza. Es el ámbito donde me muevo, pero también estoy en la Universidad. Pero no es un espacio cerrado. No es un partido evangélico ni confesional. Eso sí, tiene valores bien marcados, y la participación abierta. Vamos construyendo.

-¿Cómo es el desarrollo en Entre Ríos?

-En la provincia estamos en un momento de expansión muy lindo. Estamos presentes en Crepo, Gualeguaychú, Concordia, Viale, Villaguay, San Salvador, Nogoyá, Urdinarrain, Cerrito. El espacio viene creciendo, y eso demanda esfuerzo, demanda partipación, llegar a todos. Una de las herramientas que tratamos de utilizar mucho son las escuelas de formación política: son ámbitos transversales, que toma elementos de la ciencia política, del Derecho, herramientas para un profesional pero también para alguien que no es profesional. La idea es generar el conocimiento que le sirva a todos , para tener una idea más firme de lo que es administrar a la hora de participar.

-¿Lo han sumado a Diego Dlugovitzky, el expresidente de DAIA?

-Diego está trabajando como independiente. Tenemos una linda participación conjunta. Hemos encontrado coincidencias y eso nos motiva para participar. Nos conocimos en reuniones de Cambiemos. Nos contactamos vía redes sociales y empezamos a trabajar juntos. Cuando Diego empezó a pensar en Paraná, nos sentamos y vimos que coincidíamos en muchas cosas y eso nos impulsó a trabajar en conjunto, con proyecto para una Paraná distinta. Para nosotros, lo importante es encontrar gente con ganas de cambiar la realidad. Hay que transformar para mejorar la realidad. Cuando encontras esas personas con ganas, es todo mucho más fácil. En eso estamos trabajando.

-¿Qué demanda el vecino de Paraná?

-La ciudadanía está activa, lo que sucede es que no hay herramientas de participación. La gente nos demuestra a diario qué quiere para su ciudad, y lo expresa a través de las redes sociales, por ejemplo. Hoy hay aplicaciones que pueden canalizar esa participación. En Facebook hay alguien que te dice cuál es el bache, te señala los problemas de salubridad de animales. A eso hay que canalizarlo de alguna manera, y hoy no lo estamos haciendo. Debe haber desde el Estado una herramienta que le permita al vecino poder participar. Es fundamental saber qué quiere el vecino. Hay que hacerlo parte de la idea de ciudad. Ese es un desafío: cómo generar nuevas políticas en el ámbito de la participación. Paraná puede estar mucho mejor, y el vecino lo sabe. Tenemos que generar espacios que puedan plantear esa idea de mejora, de darle al vecino una ciudad que se merece, en el sentido de mejorar las cuestiones básicas, el ahora, la cloaca, la calle, pero también una idea de identidad distinta a la ciudad.