Un puente, casi por definición, es una realidad pensada para unir. Lamentablemente el desprecio por las comunicaciones y por las leyes, puede transformar algo diseñado para crear vínculos y encuentros, en un motivo de división.

Las afirmaciones del Ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, en relación a los vecinos y organizaciones sociales que vienen desarrollando una serie de observaciones y marcando incumplimientos de la legislación ambiental municipal, provincial y nacional, como así también constitucional, son totalmente desdeñables y faltas de congruencia con la realidad. El funcionario, señalándolos como “los alguien que generan un poco de ruido” -conforme publica Análisis Digital-, manifiesta abiertamente una notable desconsideración política frente a la movilización ciudadana.

No es un dato menor que esos “alguien” son simbólicamente los mismos y, de alguna manera son realmente también, algunos de aquellos “alguien” que han generado “un poco de ruido” en los casos de las plantas de celulosa, frente a los proyectos de represas hidroeléctricas en el río Paraná, parques termales, y en tantos otras situaciones del territorio argentino, desde las asambleas ciudadanas frente al extractivismo sin límites.

Estos “alguien” son en realidad vecinos de Paraná, también de los barrios directamente afectados, que están preocupados por la planificación de la Ciudad que habitan, no a partir del apuro político de una elección inminente, sino de lo que significa colocar un puente en pleno ejido, destruyendo áreas naturales protegidas y lugares de recreación, cercenando la calidad de vida de la población y sus sueños así como toda posibilidad de una planificación urbana seria en una de las zonas más hermosas de la que quiere seguir siendo la “Ciudad Paisaje”.

Se equivoca gravemente el Ministro si considera que un acuerdo político puede violar la legislación vigente. Porque más allá de las normas en debate, es el cumplimiento y aplicación de su contenido el que se exige desde la comunidad autoconvocada y poniendo foco en las tres escalas de gestión democrática. Y que lo que se solicita ahora, a viva voz, es desarrollar activa y abiertamente las herramientas de participación ciudadana y los procesos de evaluación ambiental, con intervención de las áreas políticas, ambientales, urbanas y sociales competentes.

La falta de utilización de estos instrumentos de gestión y el intento de desactivar reclamos socio-ambientales y urbanos totalmente válidos, no anestesia de ninguna manera a la sociedad informada. Todo lo contrario, la moviliza, le da más que serias razones para fundar su malestar y definir su lucha. Más aún, con declaraciones como éstas, directamente, el Ministro genera indignación. La falta de respeto es así, lamentable e inaceptable. Es una actitud autoritaria e irresponsable en el cargo que ostenta.

Es urgente que, si el Puente se quiere construir entre las dos provincias, los estudios de impacto ambiental acumulativos de todo lo que se está imaginando para el lugar más angosto del río, en su sector denominado Paraná Medio, sean gestionados delicada y seriamente. De lo contrario el Sr. Ministro y todxs los que están detrás, serán más de lo mismo, en un juego contra el reloj de los buenos negocios electorales y de mega infraestructuras, en un territorio donde otro presidente neoliberal quiso imponer un mega proyecto, aliado a lo peor de las corporaciones del cemento. Aquel mega proyecto quedó en los papeles, hubo FALLOS federales en contra del Gobierno y se logró una ley de libertad de los ríos, simplemente maravillosa.

La Municipalidad de Paraná así como el gobierno provincial no pueden quedar al margen de las decisiones y de las mesas donde se discutan lugares, tiempos y proyectos. Tienen un rol que se enmarca en el federalismo de concertación y en los procesos, también de concertación social que se amalgaman con los instrumentos o herramientas de democracia participativa. Entonces, de esa manera deben ejercerlo.

Es importante para todos los entrerrianos y paranaenses sentir que nuestras autoridades defienden nuestros legítimos intereses. En este  sentido, se debería apoyar la traza que potencia las posibilidades de la Provincia de Entre Ríos y sus puertos, como el de Diamante en el caso que nos ocupa, y no capitular enteramente ante las pretensiones de beneficios portuarios y agro-exportadores a favor de la provincia de Santa Fe, que lidera el mayor modelo concentrador de exportación de granos de toda Sudamérica.

 

Jorge Daneri,  Pablo Folonier y Valeria Enderle

Abogados Ecologistas