El arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, dijo en el marco de la fiesta patronal de Santa Elena, en la ciudad homónima del departamento La Paz, que en el país hubo despidos de cristianos por decir “yo defiendo toda vida”.

Los despidos, según Puiggari, no se dieron por el ajuste económico que aplica el Gobierno nacional y mantiene movilizados a trabajadores, docentes y universitarios. Esos despidos de los que habló Puiggari este sábado fueron, aseguró,  por haber expresado su desacuerdo con el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), que se debatió en el Congreso hasta agosto.

Lo sostuvo durante el sermón de la misa del sábado por la tarde ante la comunidad y autoridades municipales de Santa Elena, entre ellos, Silvio Moreyra, el intendente que a mediados de julio admitió que Puiggari le preguntó cuál era su posición respecto del aborto, en un primer acercamiento en su cruzada para que las ciudades se definan “Pro Vida y Pro Familia”. Moreyra, después, dijo que no declararía a Santa Elena “pro vida”.

Lo cierto es que hasta ahora sólo se conoce un caso en el que una persona fue desplazada de su trabajo por su postura respecto del aborto. Fue el caso de Facundo Segovia Barcena, anestesiólogo del Hospital de la Madre y el Niño de La Rioja, quien publicó en Facebook que no aplicaría anestesia a las mujeres que quisieran abortar. “En mi guardia los abortos se harán sin anestesia”, posteó el médico tras la media sanción de Diputados. Las autoridades lo desafectaron inmediatamente del hospital materno-infantil de esa provincia.

No es la primera vez que Puiggari se refiere al tema durante una misa. También lo hizo dos días antes de la sesión del Senado, en Paraná, durante la devoción a san Cayetano, el santo del pan y el trabajo.

Ahora, en Santa Elena, en un discurso que duró alrededor de 20 minutos, el máximo referente de la Iglesia Católica de la provincia dijo que los cristianos vienen siendo perseguidos durante siglos, y que también se ve en Argentina, al decir que hubo gente echada por defender “toda vida”.

De esa manera, el líder religioso aludió al debate por la despenalización y legalización del aborto que cayó en el Senado de la Nación el pasado 9 de agosto, por 38 votos a 31. Entre los votos en contra estuvo el del senador por Entre Ríos, Alfredo De Angeli (Cambiemos), mientras que los peronistas Sigrid Kunath y Pedro Guastavino levantaron la mano para que el proyecto que tenía media sanción de Diputados se convierta en ley.

“Los cristianos siguen siendo perseguidos, muchos. En Medio Oriente, terrible, y tantas partes partes del mundo. En países vecinos: Nicaragua, en poco tiempo han muerto muchachos, han muerto sacerdotes; en Venezuela, en tantos países donde hay gente que sufre, tenemos que rezar por ellos. Pero también en Argentina se sufre por ser cristiano. Esa experiencia la hemos tenido. Cuánta gente ha sido agraviada, perseguida, echada del trabajo simplemente por decir yo defiendo toda vida”, manifestó.

Luego dijo que quien quiera “ser un ser cristiano coherente que quiere vivir el Evangelio, ser cristiano que aspira a la santidad, probablemente lo van a perseguir”.

“Pero alégrense, ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo”, agregó.

Sobre el final, pidió tres gracias para Santa Elena: “Santidad para todos; vocaciones sacerdotales; y que fortalezca a todo cristiano del mundo entero, también en Argentina y de Santa Elena, que sufren persecución. Nos desprecian, se burlan, se ríen, por ser discípulos y misioneros de Jesús”.

Como se sabe, la curia de Entre Ríos quedó expuesta por el encubrimiento de los graves abusos perpetrados contra menores por parte del sacerdote Justo José Ilarraz, entre 1983 y 1995.

En junio de 1995, Estanislao Esteban Karlic, que entonces era arzobispo de Paraná (hoy cardenal), encomendó al cura Silvio Fariña a recabar los testimonios de los seminaristas abusados; en tanto, Puiggari (era rector del Seminario Mayor) fue nombrado notario.

Entre los que declaró en aquel sumario interno estuvo Alfonso Dittler, quien fue bedel en el Seminario y, mucho tiempo después, fue cura párroco de Santa Elena. Luego pasó a ser el sacerdote de la Parroquia San José de Hasenkamp, hasta que decidió alejarse en marzo de 2017, según dijo, para cuidar a su madre.

En mayo, cuando se sustanció el juicio contra Ilarraz, la Fiscalía desistió de convocar a Dittler para que declare como testigo ante el Tribunal ya que se encontraba fuera del país, al parecer, en Uruguay.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.