Por Víctor Hutt (*)

 

Los trabajadores de la educación, que soportaron la inflación del 45% de 2016, los descomunales tarifazos y ven diariamente cómo se cierran los programas nacionales educativos, reciben como única oferta de recomposición un 6 % para marzo y cuotas de aumento para llegar a un 18 % a fin de año.

Los trabajadores de la educación, que se empobrecieron al menos un 10 % durante 2016, reciben del gobernador Bordet  un aumento que nos hará perder otro 10 % de poder adquisitivo en este 2017.

Ante este panorama desolador, ¿qué teníamos que hacer? ¿Quedarnos de brazos cruzados, viendo pasar el cadáver de nuestro salario? ¿Pedir diálogo? Pedimos diálogo, tuvimos diálogo y lo único que escuchamos del otro lado fue 6 % de aumento, y vayan a empobrecerse tranquilos, háganse cargo de todas las necesidades de la escuela pública y empobrézcanse con ella.

Las políticas de rebaja salarial, de vaciamiento de la escuela pública, sin dudas se originan en el neoliberalismo gobernante con Macri a la cabeza, pero el gobernador Bordet no pertenece a ese sector político, no tiene la obligación de recibir órdenes, pero sin embargo ejecutó el ajuste tal cual lo decidió Macri en Nación, incluso cerró el diálogo mucho antes de lo que lo hizo la gobernadora Vidal.

Ante toda esta agresión a nuestros derechos, al sustento de nuestras familias, ante tantos años de retroceso en un solo año, nos vimos obligados a echar mano a nuestros planes de lucha, al paro como forma de reclamo.

¿Qué otra opción nos quedaba? En un país donde vemos cómo se manejan sumas siderales de dinero, que se van a manos de exportadores de cereal, de mineras, de fondos buitres, de empresas cercanas al poder, ¿nosotros debemos quedarnos de brazos cruzados mientras destruyen nuestras vidas, nuestro sustento familiar?

El paro en Entre Ríos tuvo fundamentos irrefutables: empobrecimiento del 20 % en dos años.

Pero el gobernador Bordet y su escudero Panozzo nos tenían preparada una emboscada, preparada a mediados de 2016: generaron una herramienta que destruye la gestión pedagógica en las escuelas, la resolución N° 2.566, que no tiene fundamentos coherentes en su texto, que entierra a los directivos frente a una computadora durante gran parte de la jornada laboral. Los directivos tenemos cientos de actividades diarias, pedagógicas, sociales, comunitarias, requerimientos urgentes y también tareas administrativas, pero esta medida resigna gran parte de esas tareas necesarias en función de una política antojadiza, no educativa, no pedagógica, solo al servicio de poner el látigo sobre los trabajadores que se resisten al feroz ajuste neoliberal.

Algunos directivos no entendieron de qué se trataba la 2.566 y, aunque no le encontraban fundamentos razonables, se dedicaron a cumplir el mandato. Sería tremendo saber que algunos trabajaron en sus casas para cumplir con el perverso plan de Panozzo para castigar, sería tremendo saber que sacrificaron su tiempo pedagógico para cumplir con el plan de Panozzo.

Y la perversidad de Panozzo y Bordet llega a límites inimaginables, castigando a los docentes de las instituciones que se negaron a sacrificar su trabajo por la escuela en función de un trabajo destinado al apriete, al látigo de Panozzo y Bordet. Pero, ojo, que no dejo de comprender la situación de esos directivos que cargaron diariamente la asistencia. Las presiones recibidas fueron descomunales en muchos lugares, pero hemos rendido exámenes para estar en los cargos en los que estamos, nos hemos formado con las concepciones educativas más progresistas de estos tiempos, hemos aprendido mucho de nuestro rol y cada texto que hemos estudiado, cada autor que hemos leído, nos ha dado los fundamentos para enfrentar esa normativa.

La política que lleva adelante Panozzo desde el CGE, con el consentimiento de Bordet, además de agredir a los trabajadores de la educación a niveles que nunca se vieron desde la dictadura, también agrede profundamente a la escuela pública, elimina la función pedagógica de los directivos, por la que tanto se trabajó en los últimos años.

Pero Panozzo y Bordet no están solos en el Consejo de Educación, están acompañados por directores departamentales, por directores de nivel, por docentes que han participado de las capacitaciones de directivos e incluso siendo capacitadores, cualquiera de ellos tiene la capacidad de discernir que la política educativa de Panozzo está destruyendo nuestra escuela, además de atacar a quienes sostenemos diariamente el Sistema Educativo, cualquiera de ellos tiene la libertad de decidir si sigue acompañando a Panozzo o da un paso al costado y se suma a los trabajadores de la Educación en la defensa de sus salarios y de la Escuela Pública. Cada uno de ellos se convertirá en cómplice de Panozzo, el maestro que utilizó al sindicato para escalar en cargos políticos fuera de las escuelas y luego volvió a Educación a aplicar sus conocimientos para destruir a los docentes que luchan, para achicar a la escuela pública, para aumentar los cargos a escuelas privadas y reducirlos en la escuela pública.

Pero todo esto no es gratis, no se puede ser tan perverso y hacer las cosas tan mal, porque esto hace que se acumule bronca, hoy estamos pasando a otras formas de lucha, hoy hay docentes tomando el CGE, hoy estamos iniciando un acampe frente a Casa de Gobierno, frente a los responsables del ajuste neoliberal en Entre Ríos.

Los sucesivos gobiernos dictatoriales o neoliberales han atacado a la escuela pública, han agredido a los docentes y nunca nos han quebrado y no tengo dudas que en esta oportunidad sucederá lo mismo y Panozzo, Bordet y todos sus alcahuetes se tendrán que ir a sus casas para nunca más volver a tomar decisiones en el sistema educativo.

Vamos docentes, la historia nos convoca nuevamente a defender nuestra construcción que es la Escuela Pública, nuevamente nos quieren ajustar, no nos vencerán.

 

 

(*) Rector de la Escuela Secundaria para Adultos N° 12 de Concepción del Uruguay
Secretario de Educación de Adultos de la seccional Uruguay de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer).