El cura Walter Minigutti estuvo este lunes por la mañana en el área de Habilitaciones de la Municipalidad de Paraná para dar explicaciones, luego de que trascendieran las quejas de vecinos del barrio Santa Lucía por los ruidos molestos que emanan del salón parroquial, que el el sacerdote alquila como salón de fiestas.

La furia de los vecinos del salón parroquial fue revelada en su edición de este lunes por el diario Uno. Primero, los vecinos acudieron al Servicio de Atención al Vecino (144), y después, ante el mismísimo director de Habilitaciones de la Municipalidad de Paraná, Orlando Gómez, que puso al tanto de la situación al 911: un patrullero acudió tres veces al salón parroquial, pero la intervención resultó vana. La música siguió durante toda la noche del sábado y la madrugada del domingo a todo volumen.

Este lunes, citado a una reunión en el área de Habilitaciones por ese incidente, el cura Walter Minigutti, párroco de la Parroquia Santo Domingo Savio, ubicada en Miguel David y D`Agostino, refirió que las quejas provendrían de un vecino en particular, dueño de un kiosco sobre calle D´Agostino, contiguo al salón parroquial. “Él es de los Testigos de Jehová y por eso hace estas denuncias”, explicó el sacerdote.

Con esa argumentación de pertenencia a un credo diferente quiso argumentar los porqué de los reclamos vecinales.

No sólo eso: el sacerdote reveló en esa reunión que las denuncias no sólo apuntan a los ruidos molestos, sino que la inquina del vecino llega al punto de “acusarme de llevar mujeres de noche a la parroquia”. Los funcionarios que escucharon las explicaciones, en realidad, evitaron profundizar en el cotilleo y lo que propusieron fue una reunión entre el cura párroco y los vecinos, coordinada por la Municipalidad de Paraná, para encontrar un punto de coincidencia que evite las rispideces.

Sucede que el salón parroquial se alquila a particulares y el nivel de sonido suele superar los niveles permitidos. De acuerdo a fuentes consultadas por Entre Ríos Ahora, Minigutti ya ha sido advertido por el obispo Juan Alberto Puiggari para que deje de alquilar el salón parroquial. Aunque la justificación del sacerdote es que con los ingresos de esa actividad se sostienen las obras de la escuela e nivel inicial San Nicolás.

La duda que dejó el incidente con el salón parroquial y los ruidos molestos es si el lugar cuenta con la habilitación correspondiente para ser alquilado a particulares.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.