En los primeros días de diciembre de 2009, asumieron sus cargos en la Cámara de Senadores: Mauro Urribarri como secretario de la Cámara; Juan Pablo Aguilera, como coordinador legislativo; y Lautaro Schiavoni como prosecretario de Cámara.
Entonces, ninguno de los tres habrá pensado que, siete años después, la historia, y los entreveros políticos los encontraría enfrentando un verdadero escándalo político y judicial: la supuesta existencia de una mesa de dinero en la Cámara Alta.
El tema fue ventilado por la revista “Análisis” en su última edición, y derivó en una presentación ante la Justicia Federal por parte de los abogados Rubén Pagliotto y Guillermo Mulet. El lunes, los letrados se presentaron ante el fiscal federal de Paraná, Mario Silva, con una denuncia penal sobre la existencia de una mesa de dinero en el ámbito del Senado, que funcionó entre 2012 y 2014.
Uno de los funcionarios más directamente salpicados por ese tema es el actual ministro de Gobierno, Mauro Urribarri, quien este miércoles habló con el periodista Antonio Tardelli, en su programa “En el dos mil también”, de FM Litoral.
En la presentación, Tardelli le recordó que, según “Análisis”, esa mesa de dinero funcionó durante un año, que habría trabajado con recursos del cuñado del exgobernador Sergio Urribari, Juan Pablo Aguilera, y que hubo un personaje que estuvo involucrado, que trabajaba en el Senado, pero que de forma sorpresiva abandonó el país: Juan Sebastián Robledo.
El ministro dijo estar al tanto de lo publicado y agregó: “De mí, en los últimos tres años, se han dicho las barbaridades más grandes que puede recibir un ser humano. Y en esta, se ha superado un límite. Se intenta manchar mi figura como funcionario, y más precisamente como funcionario de la Cámara de Senadores. No tengo absolutamente nada que ver con las actividades irregulares que se mencionan o que se han mencionado”.
El ministro dijo que prefirió esperar para salir a hablar, y que lo hizo por cuanto el tema ha tomado una dimensión “que hace que uno deba salir a manifestarse y manifestar lo sucedido”.
“Otra cuestión”, observó, es que desde la “Análisis” nunca fue consultado antes de publicar la nota. “Esto me sugiere que no hay detrás un auténtico ejercicio periodístico”, evaluó el ministro.
Pero después de esas observaciones anecdóticas, se centró en lo medular de la entrevista: desligarse del espinoso asunto de la mesa de dinero, y salpicar en el entrevero al exprosecretario del Senado, Lautaro Schiavoni.
Juan Sebastián Robledo, el hombre que habría estado involucrado en la mesa de dinero, dependía de Schiavoni, aclaró desde el vamos el ministro.
“Juan Sebastián Robledo formaba parte de las oficinas de la Prosecretaría de la Cámara de Senadores, y quien estaba ahí era Lautaro Schiavoni. De hecho, yo me entero de lo sucedido por Lautaro Schiavoni. Cuando me entero, lo primero que hago es ir a planteárselo a la autoridad máxima, que era el vicegobernador José Cáceres”.

Mauro, en un extremo; Schiavoni, en el otro.

Mauro, en un extremo; Schiavoni, en el otro.

Cáceres ya habló también del asunto de la mesa de dinero.
Lautaro Schavioni es hoy coordinador general de Labor Parlamentaria en el Senado.
El ministro mencionó que hubo un abogado, de apellido Brasca, que fue quien motorizó a los supuestos damnificados, y que estos le llevaron la preocupación para que iniciara una investigación, a la que, sin embargo, se negó.
“Estos supuestos damnificados, venían con un representante, un doctor de apellido Brasca. Accedí a la reunión, quería atenderlos y ver cómo podía ayudarlos”, explicó, aunque esa ayuda no prosperó. “Les dije que debía haber una denuncia, alguien tiene que denunciar ese acto. Al menos por la mesa de entradas. Que yo tenga un instrumento formal, e iniciar así las acciones pertinentes”, señaló.
El ministro dijo que nunca supo qué cifra llegó a manejar la mesa de dinero. “Cuando me entero, lo primero que hago es hablar con Schiavoni, porque Robledo dependía de él, para trabajar sobre el hecho”, aclaró, aunque hizo notar que para entonces “Robledo ya estaba de licencia”.
“Es un garrón político”, definió al asunto.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.