Las campañas electorales pasan, con la fatalidad de lo efímero, pero el cotillón de cada elección permanece mucho más allá que el recuerdo de las contiendas electorales. Un pasacalle, una pintada en una pared, el rostro de un candidato, aparecen a cada paso, y la velocidad de los nombres, las imágenes, los spots es tan veloz que rara vez encajan con los recuerdos cotidianos. Ahí quedan los restos de las campañas, señalando que eso pasó, que eso pasará, que algo queda, algo quedará, y algo se olvidará, irremediablemente.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.