El glamour de entonces en nada hacía pensar en el triste final de hoy.

La noche de verano, iluminada con el empeño de una noche artificial, transformó ese rincón de la ciudad en un desfile de vanidades.

Fue el 16 de diciembre de 2014, cuando en el boliche Ortiz, ubicado en Vélez Sarsfield y la Costanera, se realizó la cena de recepción de la prensa nacional que llegó a Paraná para cubrir la Cumbre de Presidentes del Mercosur.

El empresario de la construcción Miguel Marizza, contratista de la obra pública de la Cumbre -trámite que ahora investiga la Justicia- era también quien regenteaba Ortiz, a través de su empresa Altos de la Toma SA.

El agasajo aquel tuvo un costo de $ 199.045, y se anotó en el rubro “agasajo prensa nacional e internacional” entre los gastos de la Cumbre.

Ahí estuvieron el gobernador Sergio Urribarri, la intendenta Blanca Osuna, el ministro de Cultura, Pedro Ángel Báez, y hasta el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni.

Incluso, Berni se fotografió con uno de los enviados del diario La Nación a Paraná, el periodista Mariano Obarrio.

Nada de todo aquello queda hoy en pie. En octubre último la Municipalidad de Paraná salió a buscar concesionario que quisiera hacerse cargo de un lugar que fue emblemático en la noche de la ciudad. Ortiz había deasparecido y el lugar se estaba convirtiendo en sitio abandona.

Ahora es eso: un lugar abandonado. No tiene la magia ni el glamour ni la puesta en escena de otrora.

Han arrancado las rejas, las aberturas, los techos, las instalaciones y parte de los techos. Es como si un huracán hubiese arrasado con saña todo lo que había allí. Quedan, en algunos sectores, el cartel que identificó el boliche, “Ortiz”. No más que eso.

 

 

 

 

Ortiz abrió el 18 de octubre de 2014, con un restó que entonces era manejado por Ricardo Annichini.

El local abrió sobre el edificio donde antes estuvo el Museo de la Ciudad, aunque muy remodelado: se le instaló un deck y se lo rodeó de rejas que cubren toda la esquina de Avenida Costanera y Acuerdo de San Nicolás.

Uno de sus dueños, el empresario de la construcción Miguel Marizza

Marizza siempre se las ingenió para montar boliches en propiedades del Estado.

En 2003, consiguió que la Municipalidad le cediera, por baratijas, las instalaciones de la vieja planta de agua, en la Toma Vieja, donde montó el boliche Budha.

La concesión fue por diez años, pero el furor por el negocio duró menos de cinco, y luego fue abandonado.

Después, las instalaciones quearon a las buena de Dios. Hoy, lo que fue Budha, el boliche bailable, en el subsuelo, y Señor Anderson, el comedor, cerca de la entrada, son ruinas.

Cuando Marizza abandonó la Toma –por derrumbes en la barranca, y por la caída del negocio—consiguió otro bien del Estado para montar un boliche: los galpones del Puerto Nuevo, donde abrió Señor Anderson y el complejo Z, que después también abandonó.

En 2014, volvió a ocupar un predio del Estado.

En lo que fuera el Museo de la Ciudad abrió el boliche Ortiz, un nombre que remite al poeta entrerriano Juan L.Ortiz.

Ahí, en ese lugar, sobre la Costanera, funcionaron el Molino Rojo, Tío Po y, más recientemente, La Baxada, que abrió sus puertas entre 2006 y 2013.

Vencida esa última concesión, el gobierno de la ciudad llamó a licitación y se presentaron dos propuestas: Spoturno SRL y Altos de la Toma S.A., del empresario de la construcción Miguel Marizza.

Ganó Altos de la Toma SA.

Ortiz tuvo un bautismo de fuego: allí se hizo la cena de recepción de autoridades y de la prensa que asistió a la Cumbre de Presidentes del Mercosur, en 2014, encuentro que derivó después en la apertura de dos causas en la Justicia: una por la contratación de la productora del empresario farandulero Jorge “Corcho” Rodríguez, y otra por los negocios que se hicieron con las empresas constructoras de la ciudad, comandadas por Mariza.

El Ministerio Público Fiscal le imputa el delito de Defraudación contra la Administración Pública.

Ortiz ahora está casi en ruinas.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.