La obra empezó a construirse en 2011, con proyección de inauguración para 2013. Pero la inauguración nunca pudo ser, sencillamente porque el proyecto nunca se concluyó.

El proyecto del Hospital de la Baxada Teresa Ratto se lanzó con un presupuesto de $200 millones, y  con un plazo de ejecución específico de 24 meses. Pero no pudo ser.  No obstante, en octubre de 2015, sin estar concluido, se habilitó para la atención en consultorios externos.

Antes, y a través del decreto Nº 1.884, firmado el 22 de junio de 2015 por el entonces gobernador Sergio Urribarri, el Gobierno dio forma a Salud Entre Ríos Sociedad del Estado, la compañía que puso a administrar el Hospital Teresa Ratto. El texto señalaba que “ante la inminente culminación de la obra (del nuevo hospital) es decisión del Poder Ejecutivo crear una sociedad del Estado que se encargue de administrar dicho nosocomio”. Esa sociedad todavía se mantiene. Al frente está el exministro de Salud, Carlos Ramos.

El edificio, ubicado en la zona sur de la ciudad, no tiene final de obra, y peor aún: el consorcio que ganó la licitación para su construcción, por un monto de $200 millones, la Unión Transitoria de Empresas (UTE) Isolux Ingeniería SA-AMG Obras Civiles, se retiró, no terminó el proyecto y no hay final de obra. Y una de las firmas de esa UTE, Isolux, cuya sede central está en España, entró en concurso en julio último, con lo cual el futuro de la subsidiaria local es incierto. Ahora, ademas, uno de los ejecutivos de la Isolux Argentina, Juan Carlos Goycoechea, está ahora detenido, involucrado en la megacausa de los “caudernos de la coima”.

Desde octubre de 2016 la obra está paralizada, y la empresa, se retiró. El hospital se construyó sobre un terreno de más de 50 mil metros cuadrados, ubicado en la intersección de las calles Alvarado y Ameghino, que el Estado compró al Ejército: una estructura de dos plantas, que contaría con 150 camas, 20 consultorios para atención programada, emergencias materno infantil, emergencias adultos, terapia intensiva, neonatología, terapia intermedia, internación general, laboratorios de análisis clínicos, laboratorio de anatomía patológica con sala de autopsias, diagnóstico por imágenes, tratamientos sociales, hemoterapia, gimnasio para tratamientos físicos, quirófanos, salas de obstetricia, salas de hospital escuela y todos los servicios de apoyo.

Carlos Ramos y el gobernador Gustavo Bordet, en la obra inconclusa del Hospital de la Baxada.

 

Pero hoy, 2018, sin final de obra, sin financiamiento de PAMI -la obra social de los jubilados que financió la obra casi hasta su culminación-, el Hospital de la Baxada batalla por ocupar un lugar en la atención de la salud pública siendo meramente un establecimiento a medio camino entre un centro de salud de envergadura y los hospitales de mayor complejidad. La razón es que no puede habilitar el sector de internación, y esa situación lleva dos años, con una consecuencia devastadora: los equipamientos médicos de altísimo nivel tienen todas las garantías vencidas, y sin haberse utilizado jamás.

 

“Pero el hospital sigue funcionando, sigue trabajando. Cuando se puso a funcionar, en 2015, empezamos a trabajar con toda la parte ambulatoria, y quedaba muy poco para terminar la obra civil. Estaban las camas, el equipamiento, incubadoras, respiradores. Luego del cambio de gestión, la obra se paralizó. Y ahí está, así, paralizada desde hace dos años”, dice su director, Carlos Ramos.

No obstante, asevera que la atención se mantiene y crece, que buscan incorporar nuevos servicios y captar la mayor demanda, y que cada mes atienden entre 12.000 y 14.000 pacientes. “Es hospital tanto de niños como adultos. La intención es que sea un centro intermedio, entre un centro de salud y los hospitales de mayor complejidad, como el San Martín o el San Roque. En ese paso intermedio, estaría el Hospital de la Baxada -detalla-. Nosotros, por ejemplo, hacemos consultorios de alto riesgo obstétrico de la región del Paraná. Todas las embarazadas de la costa del Paraná, con riesgo obstétrico -presión, mamá joven, o con enfermedad específica-, y que en su localidad no se puede tratar, se deriva acá. Nosotros hacemos todo el seguimiento, hasta que está en tiempo en cesárea programada, y se hace derivación al Hospital San Roque. Allí se practica la cirugía, y después vuelve acá para el seguimiento”.

-¿Por qué no se concluye la obra, faltando tan poco?

-A esta altura, es sólo una decisión política de PAMI. Acá hubo una decisión política de paralizar la obra. Los quirófanos están listos, la guardia está lista. De hecho, todo se está deteriorando porque la obra lleva paralizada dos años. Eso es lo que está pasando. Y este es un hospital barato. En recurso humano, gastamos menos en sueldos que lo que gasta un centro de salud grande, que tiene menos capacidad, y esto es así por una cuestión de eficiencia y tecnología que tiene el hospital, y por el modo de funcionamiento, en base a una sociedad del Estado. Finalizar la obra es una decisión de PAMI, que PAMI no toma. La obra la construyó PAMI, quien pone la plata es PAMI, y no ha puesto más plata. Y tampoco ha habilitado a la provincia para que lo haga.

-De igual modo, ¿logran captar la mayor demanda del hospital público por la crisis de las obras sociales?

-Estamos captando la mayor demanda. Y esto nos lleva a ajustar la relación con las obras sociales. Hay obras sociales que pagan 60 pesos la consulta. Nos estamos poniendo más firmes. Pedimos algo más lógico sino no hay economía que resista. También estamos tratando que el PAMI haga una mayor inversión. Cuando empezamos, el Hospital de la Baxada atendía 1.500 pacientes PAMI, y por esos 1.500 pacientes, nos pagaba un millón de pesos. Hoy tenemos 8.000 pacientes PAMI, y nos paga 250 mil pesos mensuales. Y este es el mejor lugar en el que se atiende a los pacientes PAMI.

 

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.