La leyenda, escrita con prolijidad y paciencia sobre el césped de la barranca que da al rulo de acceso al Túnel Subfluvial, buscó el impacto.

Nadie se la atribuye, de momento, aunque su duración fue efímera: alguien ordenó borrar el costado freak del escrito en uno de los sectores de ingreso a Paraná.

“Paraná se mastuba (sic)”.

Eso decía.

Eso se leía en la barranca, en la salida del Túnel, en el ingreso a la ciudad.

A un costado. Escrita la leyenda con paciencia monacal. Alguien talló en el césped –se supone que con una bordeadora– letra por letra.

Fue un trabajo de envergadura.

Bastó que la imagen se viralizara para que alguien ordenara borrar lo incómodo, lo que molesta.

Nadie habla de masturbación. Menos usa esa palabra como “bienvenida” a la ciudad.

Aunque, a decir verdad, no se leía eso. “Mastuba” habían escrito. Pero la sonoridad era inequívoca.

Y, se sabe, todo lo sexual se reprime.

Más en Paraná.

De modo que aquella leyenda, impactante, ahora ya no lo les.

Quedó sólo “Paraná”. Le han borrado la segunda parte de la frase: “se mastuba (sic)”.

También acá se aplica aquella máxima que parece nunca terminar de irse: mejor no hablar de ciertas cosas.

 
De la Redacción de Entre Ríos AHora.