“En Jesús ultrajado y humillado, recordamos y pedimos por las víctimas de abusos”.
El mensaje apareció escrito este jueves en distintos puntos de la ciudad, en medio de la celebración litúrgica de la Semana Santo, obra de un grupo de católicos que presiona a la jerarquía para conseguir que haya una toma de posición frente a los casos de abusos que han protagonizado miembros del clero.

“Lo de los pasacalles fue una idea de un grupo de laicos comprometidos. Y el mensaje que quisimos dar es un mensaje sencillo, es poca cosa frente a tanto dolor. Sólo en Jesús, en su pasión y muerte podemos purificar y limpiar tanto pecado. Sólo su amor nos mantiene de pie y firmes pidiendo por los flagelados y humillados de estos tiempos: los abusados –explicó uno de los que trabajaron en la confección de los pasacalles–. Es, sobre todo, una oración en estos días de Semana Santa, invitando a tomar conciencia, asumiendo las responsabilidades que nos tocan, cargando la cruz para juntos buscar soluciones concretas de verdad y justicia”

Los pasacalles fueron colgados en calles División Los Andes y en O´Higgins, y se colocaron pensando en la denominada “marcha de la siete iglesias” que tendrá lugar este Viernes Santo, organizado por la Iglesia Católica en Paraná.

La columna de fieles pasará por esos lugares a donde fueron colgados los pasacalles.
La marcha a pie de las siete iglesias partira a las 20 de este viernes desde la Catedral, y seguirá por Capilla San Juan XXII, San Juan Bosco, Santa Teresita, San Francisco Javier, Santo Domingo Savio, Campito Virgen del Rosario de San Nicolás.

En ese camino, los católicos se encontrarán con esos mensajes a favor de la situación de las víctimas de los abusos de los curas pedófilos.

En la Iglesia de Paraná hay tres causas emblemáticas: Justo José Ilarraz tiene siete acusaciones, está procesado y a punto de ir a juicio oral por los abusos en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo.

En junio de 2015, dos jóvenes presentaron la denuncia por abusos contra el cura Marcelino Ricardo Moya, cuando fue vicario en la parroquia Santa Rosa de Lima, de Villaguay, y docente en el Colegio La Inmaculada.

Y en octubre del año último se abrió una causa que ya acumula cuatro denuncias contra el sacerdote Juan Diego Escobar Gaviria, por hechos que ocurrieron en la parroquia San Lucas Evangelista, de Lucas González, donde estuvo destinado entre 2015 y 2016.

En su homilía del miércoles, al inicio de las celebraciones centrales de la Iglesia, el arzobispo Juan Alberto Puiggari no pronunció palabra en favor de las vítimas de los abusos.
Los pasacalles que ahora aparecen en Semana Santa es producto de un grupo de católicos que en diciembre de 2016 y enero de este año viralizó videos respecto de situaciones reprchables hacia el interior de la Iglesia de Paraná.

El primer video denunció el “silencio cómplie” de al jerarquía eclesiástica en los casos de abuso.
Después, empezaron a dar cuenta de la “doble vida” de muchos miembros de la Iglesia de Paraná.

“Queremos, una vez más, que el pueblo de Dios tome conciencia de lo que se nos ha hecho como Iglesia y como sociedad. La Arquidiócesis de Paraná sigue siendo sacudida por la enfermiza conducta sexual de parte de algunos miembros del clero. Agrava aún más esta situación el hecho de que la jerarquía de la iglesia católica de Paraná, arrastrando consigo consagrados y laicos, adultos y jóvenes, sigue encubriendo pederastas y solo un puñado del pueblo de Dios comenzó a exigir respuestas”, se lee en el texto que acompaña las imágenes.

De momento, el clero sigue sumido en un silencio cerrado, y nada se dice, nada se hace, y las causas contra los sacerdotes por abusos a menores siguen, y se acumulan.

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.