Los fiscales Jorge Gamal Taleb y Rodrigo Molina pidieron este miércoles una pena altísima para el policía Juan Ariel López, llevado a juicio por la denuncia por abuso sexual con acceso carnal formulada por sus dos hijas, a quienes sometió cuando tenían 15 años y obligó a mantener silencio bajo amenazas: la petición fue de 30 años de cárcel.

Se trata de un pedido altísimo de condena, del que no hay antecedentes recientes en la provincia, pero que el fiscal Taleb argumento en base a un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Caso Estevez, en el que el alto cuerpo avaló una condena a 37,5 años de prisión.

La resolución del tribunal se conocerá el próximo 16 de mayo, a las 8,45.

Este miércoles fueron los alegatos de clausura del juicio oral que empezó el lunes y se desarrolló en el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay, que integran Dardo Tortul, Roberto Javier Cadenas y Darío Ernesto Crespo. El policía López, cuyo último destino fue la ciudad de Nogoyá y que desde hace dos semanas está con prisión preventiva en la Unidad Penal de Gualeguaychú, fue defendido por el abogado Walter Martínez.

El abogado defensor del policía, Walter Martínez, en cambio, puso en dudas los testimonios de las víctimas, y pidió al tribunal que le otorgue la absolución a su defendido.

Las denuncias de las dos hermanas, M. y E., que denunciaron, el 28 de mayo de 2018, la primera, y el 26 de junio de 2018, la segunda, de qué modo su papá, agente de la Policía, las había sometido sexualmente al menos en seis oportunidades, y la violencia que ejerció sobre ellas, y también su hermano J., que estuvo al corriente de los hechos pero que no pudo decir nada motivado por las amenazas del padre de familia.

“Reconstruyendo los acontecimientos investigados en el presente legajo, a través de las probanzas ya detalladas, surge que el acusado abuso sexualmente en forma reiterada de su hija, M. (…),  aprovechando el aquí incurso que al momento de los hechos era encargado de la guarda y educación de la víctima”, dice el detallado escrito por el fiscal Rodrigo Molina en su pedido de elevación a juicio de la causa, el 23 de agosto de 2018. Los abusos ocurrieron, abyecta paradoja, en el baño de la comisaría de Villa Tres de Febrero, de Nogoyá, donde López cumplía funciones como miembro de la Policía de Entre Ríos.

Las dos hermanas coincidieron en su testimonio respecto a la modalidad de los abusos:  el policía abusaba de sus hijas  llevándolas “en su moto a lugares descampados o aprovechando la ausencia de su madre en los momentos que se va de la casa y que  el incurso la tenia amenazada, agregando que una vez consumado los hechos abusivos procedía a amenazarla manifestándole que si contaba algo de lo ocurrido sus hermanos se quedarían sin comer y que la iban a odiar, también señalando la victima que  los abusos  se repetían  casi todos los días, en cualquier momento del día”.

La madre de las dos chicas se enteró demasiado tarde de lo que ocurría, pero agregó un dato escalofriante al testimoniar en la Justicia.  “Recuerdo que mi hija T. concurría un tiempo a la casa de la abuela y allí lo veía a su padre, y M. siempre me decía que no la dejara sola con el padre, ella se ponía super nerviosa y E., desde Concordia, cuando se enteraba de esto, llorando, me llamaba y me decía que no la dejara sola. Yo si bien no sabia cuál era el motivo por el cual trataban de alertarme, lo cierto es que podía advertir algunas sospechas que se trataba de abusos sexuales. Luego comprendí que, efectivamente, esos abusos ocurrieron porque mis hijas me lo contaron mas adelante….Él es una persona agresiva. A mí siempre me golpeó; yo nunca me animé a denunciarlo”.