“En 3 o 4 años salimos”, se habían prometido entre los dos. El objetivo era reunir la mayor cantidad de dinero posible y planear la aventura.

Alexander y Vanesa hace 3 años atrás estaban terminando su casa en Chile en Viña del Mar. Él estudiaba ingeniería en prevención de riesgos y trabajaba en una mina; ella era profesora de artes visuales y enseñaba en un colegio.

Cada fin de semana que podían viajaban como mochileros. Su pasión era esa: viajar. En la época de vacaciones lo hacían también por lapsos más prolongados. Sin embargo, había algo que los dejaba vacíos al terminar cada viaje. Deseaban permanecer en el trajín de andar y conocer, deseaban hacerlo sin tiempo, ni fecha para el regreso.

En unos de sus viajes de fin de semana, conocieron a una pareja que viajaba sin tener que depender del tiempo.  Les contaron que habían renunciado a sus trabajos y habían vendido sus cosas para solventar los gastos del viaje. Ese encuentro los motivo y pusieron fecha: en 3 años tenían que salir a su propia aventura.

En enero de 2017 partieron de su ciudad natal en una camioneta Volkswagen modelo 89` que sería su hogar en los próximos años. El vehículo tiene cocina, guardarropa  y un sofacama.

La primera ciudad argentina que visitaron fue Río Grande, en la provincia de Tierra del Fuego, para luego bajar y dirigirse a la ciudad más austral del mundo: Ushuaia. Después empezaron a subir por la Patagonia.

En el camino se fueron encontrado con muchas cosas, paisajes y también personas, una de ellas es Camille, una chica francesa que conocieron en Chile y decidió acompañarlos.

También suceden cosas imprevistas, inconvenientes, como en la provincia de Santa Cruz, donde se  rompió la camioneta y tuvieron que ser remolcados por otro vehículo que los llevó hasta Rio Grande. Allí fueron contactados por un periodista. En la entrevista contaban que no viajaban por el solo hecho de viajar, sino que querían aportar algo. En su caso es por medio de un taller de murales. Lo hacen en escuelas o en algún barrio. Pintan los sueños de los chicos y los chicos que participan son parte de su sueño. Por eso el taller y su lema es “pintando sueños”

La meta es llegar hasta Alaska.

En realidad quieren pasar por los 25 países que necesitan atravesar para llegar hasta allí y pintar un mural en cada lugar: dejar una huella.

Alaska no tiene algo en especial, representa el final de su viaje y el extremo norte del continente. A veces pintan más de un mural por país, porque las condiciones se dan y hay muy buena predisposición, así fue en Argentina: ya pintaron en Rio Grande y en Gualeguaychú.

Alexander cuenta que parte del viaje lo solventan con el alquiler de la casa que tiene en Chile. “Con ese dinero pagamos la nafta que por cierto está muy cara en Argentina”. Además, venden comida en los distintos lugares donde están. También los talleres les aportan alguna ayuda.

 

 

José Armando

Especial para Entre Ríos Ahora.