A Justo José Ilarraz lo mandó a investigar el exarzobispo de Paraná, Estanislao Karlic en 1995, por los abusos que denunciaron tres víctimas, adolescentes que estudiaban en calidad de pupilos en el Seminario de Paraná.

La instrucción de la causa estuvo a cargo del abogado sacerdote Silvio Fariña, y concluyó el 8 de diciembre de 1996 con la decisión de Karlic de prohibir a Ilarraz “venir y permanecer en el territorio de la Arquidiócesis de Paraná así como tener comunicación de cualquier tipo con los seminaristas, mientras el Tribunal del Vicariato de Roma sustancia el proceso y decide en el juicio que se le sigue a raíz de esta conducta”.

El Vicariato tomó intervención en el caso de los abusos de Ilarraz a pedido de Karlic, y en 1996 ordenó realizarle una pericia psiquiátrica, a cargo del perito Francesco Raimondo.

Entonces, Ilarraz tenía 37 años y estaba en Roma desde 1993, cuando fue autorizado por Karlic a abandonar su cargo de prefecto de disciplina en el Seminario y viajar para cursar la licenciatura en Misionalogía en la Universidad Urbaniana. Allá estuvo hasta 1997.

“Cuando monseñor Karlic me dice de que son tres los denunciantes -dijo en su declaración indagatoria ante la jueza Susana María Paola Firpo, el 24 de junio de 2015-, yo le digo que los resultados periciales niegan rotundamente cualquier tipo de patología, que por los mismos se ve que puedo continuar ejerciendo el sacerdocio sin que haya algún motivo que dificulte a mi persona o a las otras, es decir no había ningún motivo para dudar de que puedo hacer un daño para mí o hacia otros. Que el perfil psicológico de mi persona no estaba contaminado con ningún tipo de enfermedad, que no necesitaba hacer ningún tipo de tratamientos ni farmacológicos ni terapéuticos, de terapia psicológica”.

Negó, siempre negó haber “confesado” ante Karlic los abusos, como éste declaró en la Justiia que ocurrió.

“Yo, en esa conversación con monseñor, le dejé en claro que nunca, pero nunca abusé de un chico, que nunca tuve relaciones sexuales con ninguno de ellos, con ninguno y también recuerdo que le dije, porque lo decían los estudios y los resultados de los estudios, que no era homosexual. En esa conversación salieron algunos aspectos negativos que me los habían informado y que los conversé con mi obispo”, reveló.

Lo que sí le dijo a Karlic, le explicó Ilarraz a la jueza Firpo, fue “que sin querer pude haber hecho un daño no tomando esta actitud más rápida y que le pedía perdón porque nunca fue mi estilo de hacer un daño a una persona, nunca hubo en mi corazón dañar una institución y convencido de que jamás hubo en mí algún tipo de patología relacionada al abuso o al sexo. También recuerdo en esa charla con monseñor que analizamos un aspecto negativo hacia mí que decían los estudios o pericias psicológicas, que había logrado o hecho una fascinación al alumnado o a algunos alumnos, no recuerdo si era concreto hacia estas personas o era más genérico y que yo nunca quise hacer. Le dije a monseñor y que pedía perdón porque siempre los sacerdotes tenemos el hábito, la costumbre de pedir perdón antes de cada misa, antes de dormirnos, por aquello que hicimos involuntariamente y aquello que pudimos ocasionar de modo involuntario”.

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Y continuó: “Y recuerdo que monseñor Karlic me dijo dos cosas: ´Te pido que por ahora no tengas contacto con los seminaristas hasta que yo te diga´. O una expresión parecida. Y (también me dijo) que tampoco vaya a Paraná, hasta que él me avise”. Pero enseguida aclaró que Karlic jamás “me dijo ´estás excluido, estás desterrado´ o ´no podes pisar nunca más la diócesis de Paraná´. Jamás me dijo que tenía que hacer como penitencia un mes de retiro espiritual ni de palabra ni por escrito, nunca me contó, me pidió, me solicitó. Nada”.

Las declaración de Karlic en la Justicia fue hecha por escrito ne diciembre de 2014.

Karlic respondió a preguntas de los querellantes, el fiscal y los defensores de Ilarraz.

“¿Por qué no se denunciaron antes los abusos, y recién se conocieron públicamente en 2012 habiéndolos investigado la Iglesia en 1995?”, le preguntaron. Karlic contestó que los hechos “fueron callados por los menores.

Cuando los comunicaron, manifestaron vergüenza. Se respetó la voluntad de ellos y se les manifestó que dieran noticia a sus padres. Se consideró que era fundamental respetar el interés de ellos”.

También contestó que sólo recordaba “haberme encontrado con él (Ilarraz) en Roma, mientras él vivía allí.

Después de su regreso a la Argentina (y habiendo sido sancionado por el propio Karlic, NdelR), el cardenal dijo que “no podría precisar (pero se reunió) posiblemente en Buenos Aires”.

El dato relevante de su testimonio está en la respuesta a la pregunta 26. Dijo Karlic: “No recuerdo en detalle. En principio, los negaba absolutamente (a los abusos). Más tarde, admitió su responsabilidad y pidió perdón”.

“El padre Ilarraz manifestó ante mí su reconocimiento de los hechos, y pidió perdón”, admitió.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.