Por Pablo Folonier (*)

Nos mueven los derechos de todos los vecinos de Paraná, y estamos decididos a realizar una incidencia democrática y firme para que gocen plenamente de sus derechos a un ambiente sano y a una vida tranquila. Lo decimos de nuevo, con total convicción: su lucha es nuestra lucha.
No nos mueve ningún interés partidario: hay entre nosotros, la asamblea de ciudadanos que defendemos al Parque Botánico, distintos tipos de simpatías políticas.
Por eso queremos tener una palabra de apreciación por la labor que desarrollan en este lugar, en una tarea que es muchas veces ingrata. Queremos agradecer a la gestión anterior que puso tan lindo el Parque, junto a la labor de los trabajadores del lugar, que podemos asegurar por cómo está mantenido, que aman lo que hacen.
Queremos agradecer también a la actual gestión que continuó, hasta este conflicto, por el mismo camino. Gracias también a todos los que nos escucharon estos días cuando, bajo la angustia de lo que estaba pasando, nos acercamos a hablar con ustedes.
Pero nos convoca además la necesidad de expresar claramente que vender parte del Parque Botánico para cedérselo a una empresa privada es un despropósito.
Circula en las redes sociales un video donde el nietito de uno de nuestros vecinos se pregunta: “¿A quién se le ocurre vender un Parque donde juegan los chicos para hacer un depósito de colectivos?”.
Nosotros estamos acá para hacerles la misma pregunta: ¿A quién se le ocurre?
El Parque Botánico se ha transformado en un lugar apropiado por la ciudadanía de Paraná, basta acercarse un fin de semana para ver las familias disfrutando de la naturaleza, los chicos divirtiéndose en los jueguitos, los jóvenes en la bicisenda, y todos agradeciendo poder contar con un lugar tan hermoso.
¿Justo ahí se decide poner el centro de operaciones de Ersa, que significa la entrada y salida de cientos de colectivos, y sus actividades de reparación y limpieza?
¿En un Parque Botánico donde la gente se pone en contacto con la naturaleza van a poner un lugar de contaminación, ruido e inseguridad vial, en el mismo lugar donde juegan los chicos? ¿Pero a quién se le ocurre?
El proyecto que están tratando los concejales vulnera el derecho de todos a vivir ese espacio de los paranaenses, este proyecto significa también la contaminación ambiental de ese lugar. No les pedimos solamente que no la traten a la ordenanza de venta: les pedimos, con respeto y apoyados en estas razones sinceras y honestas, que rechacen de plano la localización de Ersa en el Parque Botánico y en su zona de influencia.
Y queremos también señalar que este proyecto no es solo agresivo a los derechos socio-ambientales de los paranaenses. Es también lesivo a los bienes de la Municipalidad, de todos nosotros. Explíquennos qué necesidad tiene Ersa de que este Concejo Deliberante le consiga el lugar donde instalarse. No es una ONG: es una empresa que está haciendo negocios, que compre en un lugar donde haya un propietario dispuesto a vender y que sea socio-ambientalmente aceptable.
¿Y qué necesidad tiene la Municipalidad de Paraná de ir directamente a la opción de venta del terreno?
Eso significa desapoderarnos de un lugar hermoso que es de todos para dárselo a la empresa privada. Somos conscientes de los aspectos que figuran en todo el proceso legal que ha llegado a esta instancia, pero también sabemos que el intendente no puede ofrecer para la venta un terreno municipal, ni en un parque botánico, ni en ningún otro lugar, por el sencillo hecho de que no está habilitado para hacerlo, ya que es competencia del Concejo Deliberante.
La sola presencia de esa oferta vulnera la división de poderes y el hecho de optar en primera instancia por la opción más desfavorable para el patrimonio municipal transforma todo este proceso en susceptible de la declaración de lesividad, al mismo tiempo que compromete la responsabilidad civil y penal de quienes estuvieron a cargo de estas negociaciones y de quienes serán responsables de su aprobación si llegase a ocurrir. Es decir, ustedes estimados representantes.
Es importante señalar que, con total ausencia de evaluación de alternativas, en este proyecto se fija la localización del centro de operaciones de Ersa. Y en ese sentido toda esta ordenanza incumple de modo grosero la legislación ambiental según la recepta la ley nacional de presupuestos mínimos de protección ambiental, que rige en todo el territorio nacional, también en nuestra ciudad de Paraná. No existe información ambiental sobre la instalación de Ersa, no se han asegurado los mecanismos de participación ciudadana ni cumplimentado con los requisitos de evaluación de impacto ambiental.
Esta ley reglamenta el ejercicio del derecho al ambiente sano presente en nuestra Constitución Nacional y Provincial. Esto significa que todo lo hasta aquí actuado es lisa y llanamente inconstitucional y así buscaremos que sea declarado por la justicia. Incumple igualmente el derecho municipal por el alto impacto que esta instalación ejerce sobre un sitio declarado patrimonio histórico por la ordenanza 8438 y por la pérdida de funcionalidad del parque como espacio de contemplación con valor paisajístico y educativo de acuerdo al decreto 1951/15.
Pero aún más importante que las razones legales son las razones humanas y de sano progreso. No nos oponemos al proyecto por ser puristas, sino porque es una decisión absolutamente irracional que corta de plano el sentido que el Parque Botánico viene teniendo para los paranaenses. No sólo como lugar de contacto con la naturaleza y de esparcimiento, sino de verdadero progreso y de producción. No el progreso que conlleva el humo y ruido de colectivos, sino el que vienen llevando a cabo los productores y los feriantes que están instalados en el Parque y los organismos de investigación que tienen ahí su actividad. Funciona allí el Vivero Municipal que produce más de 140 variedades de árboles y arbustos, donde cada año se plantan y entregan más de 5000 árboles o arbustos para el arbolado urbano. Desde hace un año y unos meses está establecida en el espacio del Parque Botánico la agencia periurbana que busca articular con los pequeños productores locales para poder mejorar la calidad de su trabajo por medio de la formación y del apoyo de profesionales e intenta, además, crear espacios de comercialización para lo que generan. Se hace para esto una feria cada domingo donde las familias que producen y venden se encuentran con las familias de la ciudad que van a buscar productos sanos. Vender este lugar para contaminarlo es acabar con todo esto, además del riesgo que el centro de operaciones de Ersa significa para la seguridad vial. Todas las semanas tenemos accidentes fatales en el Acceso Norte, ¿le vamos a sumar el tránsito de todos los colectivos de la Ciudad?
Vayan a conocerlo, progreso o ambiente es una falsa antinomia. El Parque Botánico significa la promesa de la Paraná que queremos, con desarrollo a escala humana y trabajo para la gente, expresado en los productores, en los feriantes y en los científicos, en contacto con la naturaleza y siendo un lugar para las familias. No solo no queremos que vendan el parque para poner a Ersa soñamos con que toda la ciudad de Paraná pueda vivir del mismo modo. Este proyecto de ordenanza, estimados, es un balazo en el corazón de ese sueño. Para preservar estos valores es que le solicitamos no sólo que no se venda, sino que se sancione una ordenanza que lo declare área natural protegida. El parque no se vende, se protege.
Como vecinos y parte de la comunidad del brete es esta la cuarta vez que nos movilizamos para defender nuestros derechos. En el mismo predio que hoy quieren vender, ya quisieron poner un basural, un mega estadio del cual no sabemos con certeza su destino, y en la zona instalaron la estación transformadora. Y siempre fueron proyectos similares a éste, se gestaron de espaldas a los vecinos, no se acercó absolutamente nadie a informar o consultar y fuimos muchas veces tratados de modo autoritario e injusto. Algunas batallas las ganamos y otras las perdimos pero nos dejaron como resultado una comunidad organizada y digna, que va a luchar por sus derechos.
Porque somos un grupo de vecinos de a pie, pero también somos un grupo de vecinos de pie: no confundan nuestro respeto con falta de firmeza. Tenemos plena confianza en la justicia de nuestra causa y no sólo por los argumentos que hemos venido exponiendo sino por la gente que está a nuestro lado. Miren nomás la manifestación del martes: están a nuestro lado los jóvenes, los productores, los luchadores sociales y los vecinos: están a nuestro lado Alicia, Daniel, María Emma, Héctor, Juliana, Gustavo, Vanesa, Olga… ustedes pregúntense a quienes tienen a su lado, a qué intereses responde este proyecto. Poner a ERSA en el Parque Botánico es una decisión demasiado irracional para que sea algo honesto. Por nuestra parte, nuestros vecinos significan la justicia de nuestra lucha y la garantía de que no importa cuánto tiempo lleve o cuán difícil se haga no vamos a abandonar. Lo sabemos porque ya lo hemos hecho antes. Les pedimos con humildad pero con firmeza, no sólo no voten hoy este proyecto, rechacen de plano la iniciativa de vender el Parque Botánico para contaminarlo.
Nos dijeron muchas veces que esto ya estaba decidido de antemano, que para qué nos íbamos a comprometer si los votos ya estaban cantados, que el asunto estaba cerrado. Los cínicos nos decían que nuestra lucha no tenía sentido, de que en política las cosas son así. Que son todos lo mismo. Permítannos volver a creer en ustedes, permítannos contemplar el ejercicio pleno de la democracia. Que podamos creer que lo que acá se hace no es solamente una fachada que racionaliza el poder económico o político, sino que son ustedes personas realmente preocupadas por sus vecinos y que quieren el bien para todos los paranaenses. A veces la vida nos pone frente a una elección profunda: si apoyamos a una empresa multimillonaria o si permitimos que los niños sigan jugando seguros en el Parque; si estamos del lado del capital con todo su dinero o si estamos junto a las familias que necesitan como espacio vital un Parque donde recrearse, donde producir e investigar; si cultivamos la vieja política y sus prebendas o apoyamos a un grupo de vecinos que luchan por razones honestas, sinceras y desinteresadas por el lugar en el cual crecieron. La ética, estimados representantes, significa precisamente estar siempre del lado del más débil.

(*) Abogado. Integra la Asamblea en Defensa del Parque Botánico.