El concejal Enrique Ríos (Frente para la Victoria) presentó un proyecto de ordenanza que plantea una actualización del ordenamiento legal que regula el funcionamiento de los hoteles alojamientos en la ciudad -que dada del período de la dictadura, 1980-, con la expresa eliminación de prohibiciones que van contra la ampliación de derechos en la sociedad.

Ríos propuso la modificación de cuatro artículos de la ordenanza N° 6.447/80 -1°, 3°, 4° y 5°-, con este argumento: “Entendiendo que los artículos mencionados atentan directamente contra la Diversidad Sexual y lo Derechos Humanos”. Y fundamenta que es “necesario aportar herramientas desde un accionar político, con el objetivo de desarticular prejuicios y estereotipos, materia prima de las prácticas sociales discriminatorias”.

El actual ordenamiento legal impide que parejas de un mismo sexo puedan ingresar a los moteles; tampoco lo podrían hacer más de dos personas, con lo cual quedarían afuera los swingers.  El inciso b) de la ordenanza actualmente vigente prohíbe “el alojamiento exclusivo de personas del mismo sexo”, y “el alojamiento simultáneo de más de una pareja en una misma habitación”. En el proyecto que presentó en el Concejo Deliberante el edil Ríos esos dos apartados quedan eliminados.

Concejal Enrique Ríos (FPV).

 

Sólo mantiene la prohibición de ingreso de menores de 18 años.

“Teniendo en cuenta que nos referimos a una Ordenanza Sancionada y Promulgada en el año 1980, debemos implementar modificaciones que se condigan con los logros obtenidos en materia de derechos humanos y diversidad sexual”, plantea en su iniciativa Ríos.

El proyecto define a los moteles como aquel “establecimiento o local, provisto por moblaje, ropa de cama y tocador en el que se preste servicio de hospedaje por hora, sin expendio de comida. Las instalaciones y servicios podrán incluir cafeterías, exclusivamente en el interior de las habitaciones”.

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La iniciativa establece las siguientes condiciones a  cumplir, a saber:

  1. Contar el solicitante y en su caso, la persona encargada de la Administración del establecimiento, con certificado de buena conducta expedido por la Autoridad Policial competente;
  2. que el local en que habrá de desarrollarse la actividad sea un edificio de Planta Baja, independiente y exclusivamente destinado a dicho fin, compuesto de diez  habitaciones como mínimo, con acceso directo desde la vía pública, dotado de garaje o playa de estacionamiento individual, anexo a cada habitación y provista de comunicación con esta;
  3. las habitaciones deberán tener baño privado con servicio de lavabos, inodoro, ducha y bidé;
  4.  las exigencias y características del establecimiento deberán conformarse con las normas que en general y en particular estén vigentes en el municipio para la materia;
  5. el establecimiento deberá estar suficiente y adecuadamente tapialado de modo que la actividad desarrollada en el mismo no pueda ser percibida desde fincas linderas o vecinas, estando prohibida toda de servidumbre de vista.

 

Además, prevé que esos moteles deben estar a menos de 300 metros de “establecimientos educacionales primarios o secundarios, oficiales o privados, templos o establecimientos religiosos de cualquier culto, bibliotecas, museos públicos, hospitales y/o establecimientos asistenciales, instituciones deportivas, culturales, sociales y toda otra que cumpla fines de bien público”; y de “arterias de acceso o circunvalaciones del municipio, parques, playas o lugares destinados al esparcimiento público de libre acceso, complejos habitacionales”.

Entre las exigencias a cumplir, está la prohibición de “utilizar medio alguno de publicidad orientada a hacer conocer directa o indirectamente el tipo de habilitación acordado o indicar en forma pública la misma, sea con palabras, luces o letreros u otros signos visibles. Únicamente es permitido la colocación de un letrero con el nombre y tipo de establecimiento en el frente del mismo”.

Y fija que las ropas de camas y tocador “deberán ser cambiadas indefectiblemente y en su totalidad después de cada servicio”. Y que los inodoros y bidé “deberán ser higienizados y desinfectados después de cada servicio, colocándose en todos los casos una faja de garantía que indefectiblemente debe ser destruida al usarse nuevamente dichos elementos”.

 

 

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.