En el Ministerio de Salud de Entre Ríos se abrió un expediente. El expediente tiene número 2060809.

Es una investigación de oficio ordenada por la ministra Sonia Veláquez a partir de las publicaciones periodísticas –más específicamente de la revista “Análisis”- que dan cuenta de una situación harto delicada en la que está el cura Alfredo Luis Marcelo Nicola.

El párroco de la Parroquia Jesucristo Maestro y Señor de la Humanidad y Nuestra Señora del Rosario de Pompeya de Oro Verde es, a la vez, empleado del Estado, y cumple la función de capellán en el Hospital Fidanza, de Colonia Ensayo.

El antiguo leprosario fue reconvertido y ahora es un centro gerontológico. Allí, Nicola concurre dos veces cada semana, celebra misa y da atención espiritual a los internados.

En esa tarea, reemplaza al cura Carlos Barón, muerto en 2014, quien había llegado al Hospital Fidanza en 2002, y allí se quedó por el resto de sus días. Barón fue noticia ese mismo año cuando se supo que, a su muerte, la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos decidió otorgarle una pensión a la mujer que había convivido con él en los últimos años.

Barón fue empleado del Estado, y aportante a la Caja por su labor como capellán del Hospital Fidanza.

Casi todos los hospitales públicos de Entre Ríos cuentan con la figura de capellán, que forma parte de su plantilla de empleados. En el Hospital San Martín, por ejemplo, está Luis Anaya, quien fuera decano de la Facultad Teresa de Ávila de la Universidad Católica Argentina (UCA). También cuentan con capellanes las cárceles que dependen del Servicio Penitenciario de Entre Ríos; y la Policía. En esta última fuerza, el cargo de jefe de la División Capellanía Policial, lo ejerce, con el rango de comisario mayor, el canciller de la curia, el sacerdote Hernán Quijano.

A través de la resolución N° 4.558, del 27 de noviembre de 2014, la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos reconoció el beneficio de pensión para SSR, la mujer que convivió con el cura Barón hasta la muerte de éste, en junio de 2014.

La vacante dejada por la muerte de Barón en el cargo de capellán del Hospital Fidanza fue suplida por Nicola. Tiene un contrato con el Estado, según explicó el abogado Germán Coronel, asesor legal del Ministerio de Salud.

“La ministra decidió iniciar una investigación de oficio después de las publicaciones que hubo respecto del cura Nicola, porque es un empleado del Ministerio de Salud. La ministra decidió iniciar un expediente para averiguar la situación del sacerdote, y para ver si las cosas que se dicen, existen en la realidad. En el Ministerio solemos iniciar actuaciones de oficio cuando hay hechos muy graves que se publican en la prensa. Y se lo hace para establecer la veracidad, averiguar, constatar qué es lo que ocurre”, indicó Coronel.

“Nicola es un empleado más”, agrega, en diálogo con Entre Ríos Ahora.  “Si bien son hechos que se denuncian que no sucede en el hospital, sí impactan hacia adentro. Hemos tenido casos de violencia de género, que ocurren en los domicilios de los empleados, pero que tienen repercusión hacia el interior de los hospitales –agregó-.Eso es lo que se hace en este caso. Por ahora es una investigación de oficio. No hay sumario. Un sumario implica que tengamos una situación concreta. En esto hay que ser cuidadoso, porque estamos en un estado de derecho, y la gente tiene presunción de inocencia. Pero lo que salió publicado en Análisis nos da pie para investigar, y eventualmente citarlo a Nicola para que haga su descargo”.

Según “Análisis” publica en su última edición, “Puiggari conoce de las denuncias en contra de Nicola desde hace –al menos- cinco años. De hecho, el arzobispo ya sabe que no fueron dos los que denunciaron al cura Nicola sino tres. El tercer caso en realidad fue el primero al cual tuvo acceso la máxima autoridad de la curia entrerriana. El hecho sucedió en Luján –provincia de Buenos Aires- allá por 2012, cuando el propio Doumolín le hizo llegar a Puiggari la existencia de una víctima de Nicola que había decidido escribirle una carta al arzobispo donde señalaba que había sido abusado por el actual párroco de Oro Verde”.

Nicola protagonizó un pequeño sainete. Se fue de modo intempestivo de la parroquia de Oro Verde el 25 de octubre por un cuadro de estrés, según se encargó de explicar, pero volvió antes de que cante el gallo: el miércoles 29 de noviembre apareció, aparentemente recuperado de su cuadro de salud, y exultante. El cura Daniel Rodríguez, que había sido vicario -un escalón por debajo de párroco- y fue promovido a adminsitrador parroquial durante la ausencia de Nicola puso el grito en el cielo con ese regreso sorpresivo. La indignación de Rodríguez fue tal que hasta manejó la posibilidad de renunciar al sacerdocio, y marcharse de vuelta a su ciudad, La Paz.

En medio de la ausencia de Nicola, sucedió el escándalo con el profesor de música de la escuela parroquial de Oro Verde. Gabriel Flores, oriundo de Misiones, fue denunciado en la Justicia por un caso de abuso. En un confuso episodio, Flores despareció una noche, se fugó de Oro Verde, apareció en el Paraje La Virgen, de allá volvió, se entregó en la Policía y después declaró en la Justicia.

El asunto derivó en el apartamiento de la directora de la Escuela Parroquial Jesús Maestro y Señor, Daniela Cabrol.

Antes Nicola ya había estado bajo la lupa. El fiscal Federico Uriburu, de la Unidad Fiscal de Nogoyá, que llevó adelante la instrucción de la causa del cura Juan Diego Escobar Gaviria, pidió a Puiggari el legajo del sacerdote cuando éste fue citado por la defensa en el juicio que se desarrolló en Gualeguay. Pero el arzobispo sacó un as de la galera: impidió que Nicola declarase en el juicio, y al responder la petición del fiscal, expresó que el mismo se había tornado “abstracto”, y dejó a buen resguardo los antecedentes del párroco de Oro Verde.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.