La quinta audiencia del juicio oral al cura Justo José Ilarraz, sobre quien pesas siete denuncias por abuso y corrupción de menores ocurridos en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, tuvo un testimonio de peso que reveló un dato que comprometió seriamente al actual arzobispo Juan Alberto Puiggari.

El sacerdote cordobés Néstor Jose Pucheta, de la diócesis de Villa María pero que se formó en el Seminario Arquidiocesano de Paraná en tiempos de Ilarraz, se enteró de los abusos en 1995. Se lo contó DC, una víctima que este martes declaró en el juicio a Ilarraz. Luego de escucharlo a DC, Pucheta se lo comenta al entonces rector del Seminario, el ahora arzobispo Puiggari, quien le responde de modo disciplicente: “Por fin tenemos otro dato. Ahora vamos a poder avanzar con la investigación de Ilarraz. Ya sabíamos de esto”.

El 9 de julio de 1995, a las 5 de la tarde, DC fue llevado a la residencia episcopal de la Costanera Alta y declaró ante el instructor de justicia de la curia, el sacerdote Silvio Fariña, y ante el entonces arzobispo Estanislao Karlic

Allí le preguntaron “cuándo empezaron los problemas”. Y DC contestó: “Empezaron cuando yo estaba en segundo año, en el campamento de verano. Allí empecé a ser su amigo; yo le dije que no andaba bien en la oración. Más adelante, me dijo que le gustaría que fuéramos íntimos amigos, y que primero tenía que ganar mi cuerpo y después ganar mi interior para llegar a la amistad. Me dijo también que no le dijera a nadie, pues no iban a entender. A mí no me gustaba, pero confiaba en él. Y así lo hacía. Lo que hacíamos juntos era que me llevaba a la cama, nunca me penetró, pero nos bañábamos juntos, nos acariciábamos en las zonas genitales”.

Antes de DC, el 6 de julio de 1995, declaró Hernán Rausch en la investigación que había ordenado Karlic. Fue en la Parroquia San Cayetano,ante Fariña y el sacerdote Alfonso Frank, hoy incardinado en la diócesis de Concordia. Rausch fue el primero que contó en el Seminario, pero Puiggari, como máxima autoridad del Seminario, recién decidió actuar cuando supo de la segunda víctima.

¿Desde cuándo sabía Puiggari? Fabián Schunk, uno de los siete  denunciantes de los abusos y corrupción de menores de Ilarraz, sostiene que ello ocurrió entre 1992 y 1993, mucho antes de que la Iglesia decidiera actuar. Durante un campamento de verano de los seminaristas en el paraje Molinari, en el  Valle de Punilla, Córdoba, Aulo Uzman, seminarista, le hace un comentario a Puiggari después de observar a Ilarraz en situaciones sospechosas con menores.  “¿Usted sabe lo que está pasando con El Gallego?”

Pero Puiggari, según Schunk, le contesta de modo destemplado: “¿Y qué querés que haga, si no tengo pruebas?”.

Rausch ingresó en 1988 al Seminario Menor a primer año. Cuando cursaba segundo año, en 1989, comenzaron los abusos de Ilarraz. Rausch dijo en la instrucción eclesiástica que “hacia el mes de junio del año pasado (1994)” le comentó de los abusos a Pedro Barzán, entonces seminarista, hoy sacerdote residente en Italia, y Barzán lo llevó a hablar con Puiggari. “Y así lo hice”, testificó.

Con su declaración de hoy en el juicio, el cura Pucheta reafirmó la hipótesis de que la Iglesia sabía de los abusos de Ilarraz mucho antes de 1995, cuando decidió investigarlo El cordobés, sin embargo, negó haber usado la información que tenía sobre Ilarraz para presionar a los superiores del Seminario para que lo ordenaran, luego de una serie de informes negativos que le impedían dar ese paso.

En la quinta jornada del juicio oral al cura Ilarraz, este miércoles, declararon Patricia Díaz, mamá de Maximiliano Hilarza, una de las siete víctimas, y contó de qué modo el caso de los abusos afrctó no sólo a su hijo sino a toda su familia, también lo hicieron varios exseminaristas: Sebastián Fontana, Walter Wendler y Gabriel Faure, la psicóloga María Julia Ferrando, que atendió a una de las víctimas, José Riquelme, cuando ingresó como agente de la Policía; y también Norma Volpe, cardióloga, que fue quien primero supo de los abusos también de parte de Riquelme.

Todos los testigos, a juicio del querellante Marcos Rodríguez Allende, son coincidentes en relatar los hechos que están bajo investigación en la Justicia.

 

Las audiencias, en la quinta jornada del juicio oral a Ilarraz, se retomarán este jueves, desde las 9.

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.