El arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, fue cuidadoso en la homilía que pronunció este lunes en Nogoyá, en ocasión de la fiesta patronal de Nuestra Señora del Carmen, que a la vez es la fecha fundacional de la ciudad.

Habló frente a la Basílica de Nogoyá, y tuvo entre el auditorio al gobernador Gustavo Bordet, a la ministra de Salud, Sonia Velázquez, y al intendente local, Rafael Cavagna, pero eligió un tono elíptico para referirse al aborto.
Salud redactó en 2017 un protocolo de actuación de los sistemas sanitarios en casos de aborto no punible -en acuerdo con un fallo de la Corte Suprema de Justicia de 2012- y el Gobernador ha dicho que el aborto es un tema de salud pública.

La Iglesia, y los grupos “pro vida” que sostienen la batalla contra la legalización del aborto, no acuerdan con ninguna de esas visiones.

Este lunes 16, fiesta patronal en Nogoyá, Puiggari difundió un llamativo video en el que citó una frase de la Madre Teresa de Calcuta, y sostuvo que “cuando se aprueba el aborto, se aprueba toda muerte, se aprueba la guerra. Si yo puedo ser capaz de matar a un niño inocente, débil, en el seno de la madre, ¿por qué no matar a cualquiera por distintos motivos?”.

En Nogoyá aludió a la grieta que divide en estos momentos a los argentinos, y que no sería ya entre K y antiK, sino entre las posturas que defienden la ley de interrupción voluntaria del embarazo y quienes la rechazan.

 

 

Pero, hábil político, Puiggari no pronunció en ningún momento la palabra aborto.

Puiggari, contra la grieta, frente a un auditorio que agitaba los pañuelos celestes.

Primero, el jefe de la Iglesia de Paraná hizo un llamado por las vocaciones sacerdotales. Y reclamó que “el Señor envíe pastores para su pueblo, que el Señor suscite vocaciones sacerdotales para la arquidiócesis y para todo el mundo; lo necesitamos. La gran necesidad del mundo es Dios”.

Después, sí, se centró en la grieta, y señaló: “Si hay algo que a la Virgen (del Carmen) la pone triste, es vernos a los argentinos divididos. Los argentinos estamos divididos. Parece casi imposible reconciliarnos. Se va agrandando la grieta por distintos temas, y eso le duele a María, porque todos somos sus hijos. Y una madre quiere ver a sus hijos unidos”.

“A veces parece que somos incapaces de perdonarnos, reconciliarnos, buscar una verdadera justicia”, aseguró Puiggari.

Y agregó: “Hay muchos temas difíciles hoy. Estamos pasando momentos dificiles en Argentina. No me gusta ser profeta de desesperanza, quiero pedirle a la Virgen que renueve nuestra esperanza, y así como tenemos que trabajar para reconciliarnos los argentinos, tenemos que trabajar para superar tantos inconvenientes que hay en la Argentina”.

A su lado, estaba el párroco de la Basílica de Nogoyá, Jorge Bonin, uno de los testigos en el juicio al cura Justo José Ilarraz por los abusos en el Seminario que, al salir del salón de audiencias, dejó perplejos a todos. Aquella vez, tuvo una charla insólita con los periodistas.

-¿Qué relación tiene con Ilarraz?

-Ninguna. Yo estaba simplemente en el Seminario del año 1990 a 1999. Fui seminarista allí. Gracias a Dios, con el apoyo de mi familia y de mucha gente que vive de la fe. Estuve en el Seminario, agradeciendo a Dios la gracia de poder vivir este día de la Virgen de Luján. Mañana, cumplo años también, así que tengo que agradecer a la Iglesia, que vive de la fe y que también sirve al reino de Dios.

-¿Qué aportó a la causa usted?

-Eso quedó aportado en la causa, quedó allí (en referencia a la sala de audiencias, en un debate que no es público por el tenor de los delitos que se juzgan, NdelR). Todos rezamos para que llegue a su fin.

-¿El padre Ilarraz fue su tutor, su guía?

-No, todo quedó ahí, en lo que dije en la audiencia.

-¿Cree en las siete denuncias contra Ilarraz?

-Todos somos personas. Cada persona es sagrada y única, como creemos los cristianos, que creemos en la Virgen y en Jesús, y por lo tanto, nos respetamos mutuamente…

-¿Eran compañeros suyos?

-Eh… eran conocidos. Tal vez yo tenía mis limitaciones para tratar o para comunicarme..

-¿Habló alguna vez con ellos?

-Bueno, en esa época jugábamos al fútbol, tomábamos mate…

-¿Usted cree que existieron los abusos?

-Bueno, no se trata de que yo crea o no crea. Esos son hechos que están en cada persona, que tenemos que cuidar como algo sagrado, que Dios dirá.

-Pero es un delito.

-Eso queda en la causa, yo no puedo hablar.

 
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.