El arzobispo de Paraná, monseñor Juan Alberto Puiggari, presidió hoy el Te Deum por el 25 de Mayo en la Parroquia Sagrado Corazón durante el cual afirmó que “la primera tarea que no puede ser postergada es la reconciliación”, y le pidió a la Virgen de Luján que los argentinos comprendan que son hermanos y que ilumine a las autoridades en un país en el que “hoy falta el pan material y el trabajo en muchas casas, pero también falta el pan de la verdad y la justicia en muchas mentes”.

Ajeno a todos los conflictos que por estos días recorren a la Iglesia Católica de Paraná –el procesamiento del cura Justo José Ilarraz y la apertura de una investigación judicial contra el cura Marcelino Moya, ambos por abuso; el alejamiento de un sacerdote en María Grande, pronto a convertirse en papá–, Puiggari prefirió centrarse en asunto extraclericales, y se dirigió a la clase política.
“Urge recrear las condiciones políticas e institucionales que nos permitan superar el estado de confrontación permanente que profundiza nuestros males. La situación actual requiere una actitud de grandeza de parte de todos los argentinos, en particular de sus dirigentes. Es imprescindible trabajar por una cultura del encuentro caracterizarse por una cultura de la amistad, una cultura donde hallamos hermanos, donde podemos hablar también con los que no piensan como nosotros, es necesario construir puente, derribar muros”, sostuvo.
De la ceremonia, participaron el gobernador Gustavo Bordet y el intendente Sergio Varisco.

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Ante las autoridades provinciales y municipales, el prelado aseguró que “otra gran deuda es poder afianzar la educación y el trabajo como claves del desarrollo y de la justa distribución de los bienes. Una tenaz educación en valores y una formación para el trabajo, unidas a claras políticas activas, generadoras de trabajos dignos, que sea capaz de superar el asistencialismo desordenado, que termina generando dependencias dañinas y desigualdad. Y mientras tanto políticas que protejan a los que menos tienen”.
Puiggari se hizo eco del mensaje del papa Francisco al presidente Mauricio Macri, en el que el pontífice manifestó que acompaña con su “oración al Señor para que conceda a todos los argentinos copiosos dones de su misericordia, que les ayuden a avanzar continuamente en la búsqueda del bien común, la reconciliación y la fraternidad”.
En su homilía, que reprodujo la Agencia Informativa Católica Argentina (Aica), el prelado pidió a la Virgen de Luján por “la Argentina, por nuestro pueblo. Ilumina nuestra patria con el sol de justicia, con la luz de una mañana nueva, que es la luz de Jesús. Enciende el fuego nuevo del amor entre hermanos” y le dijo que “Unidos estamos bajo la celeste y blanca de nuestra bandera, y los colores de tu manto, para contarte que: hoy falta el pan material y el trabajo en muchas casas, pero también falta el pan de la verdad y la justicia en muchas mentes. Falta el pan del amor entre hermanos y falta el pan de Jesús en los corazones”.
“Te pedimos madre, que extingas el odio, que ahogues las ambiciones desmedidas, que arranques el ansia febril de lo material y derrama sobre nuestro suelo, la semilla de la humildad, de la comprensión. Ahoga la mala hierba de la soberbia, que ningún Caín pueda plantar su tienda sobre nuestro suelo, pero tampoco que ningún Abel inocente bañe con su sangre nuestras calles”, rogó.

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El prelado pidió también a la Virgen que “concede de tu Hijo la sabiduría a nuestros gobernantes para que siempre busquen el bien común de nuestro pueblo, magnanimidad a los dirigentes en todos los campos para que también ellos estén a la altura de la hora.
“Haz madre que comprendamos que somos hermanos, nacidos bajo un mismo cielo, y bajo una misma bandera. Que sufrimos todos juntos las mismas penas y las mismas alegrías. Ilumina nuestra esperanza, alivia nuestra pobreza material y espiritual y que todos juntos seamos capaces de construir una Argentina mejor para todos”, concluyó.