La situación del sacerdote Alfredo Nicola no consigue aclararse del todo, y la Iglesia de Paraná, ni el arzobispo Juan Alberto Puiggari han querido referirse públicamente al asunto.

Sólo silencio. Públicamente, Nicola ha quedado envuelto en denuncias periodísticas por tres supuestos casos de abusos a menores.

José Francisco Dumoulin, exsacerdote, dice que el silencio de Puiggari y de la curia no contribuyen en nada a aclarar el entuerto, y recuerda que ya en 2011 puso en manos de las autoridades eclesiásticas una primera denuncia sobre Nicola.

Dumoulin aclara un punto sobre los hechos que se le imputan a Nicola. “Me parece que la persona que lastima o daña a otro, de forma conciente, está cometiendo una especie de abuso. En el caso particular (de Nicola), en relación con estos jovenes, sin duda que de alguna manera pasaron por esta situación. Desde su situación de vulnerabilidad psicológica, afectiva, con situación de enfermedad, psicólogia o física, se acercaron para encontrar consuelo, alivio, y sin embarog salieron destrozados, lastimados. Se pusieron en las manos de alguien que terminó aprovechándose de esa situación delicada para cometer cuestiones sexuales”, sostiene.

Lo grave de ese tipo de abusos, aún cuando no se trate de menores de edad, subraya Dumoulin, “se enmarca en esta situación tan delicada, donde una persona, con toda la capacidad de formacion, de espritualidad, ue toca una fibra íntima de la persona, llega a cometer este tipo de actos, dañando a estas peronas”.

Al respecto, apunta: “Estas personas van buscando alivio, y salen con una mochila mucho más cargada que con la que fueron. Fueron buscando sanación, consueldo, y terminaron partidas al medio por la situación de aprovechamiento por alguien que ejerce poder, que tiene ciertas capacidades o cualidades para manipular, y termina, de una manera perseversa, cometiendo este daño a estas personas”.

Respecto del proceder de la Iglesia de Paraná, y en particular de Puiggari, Dumoulin observa que “siempre está ese temor, o a esa incapacidad o ese no saber qué hacer frente a estos casos. Concrementamente, Puiggari en 2011 sabía; lo ponemos en conocimiento de una de estas situaciones, para que investigue, haga algo, pero pasó el tiempo, y nos encontramos que han surgido otros casos, y que se sigue sin una resolucion concreta. Y vuelve ahora a resurgir el tema con el profesor de música (Gabriel Flores, de la Escuela Parroquial de Oro Verde, NdelR). Está todo muy mezclado, muy relacionado también, no se encuentra una pronta solución como para evitar que estas cosas sigan sucediendo. Hay herramientas en el mismo Código de Derecho Canónico, que es claro, dice que al sacerdote que comete delitos graves y repetidas veces se lo tiene que sancionar”.

No ve, no ha visto, que eso ocurra, que haya ocurrido. “Uno ve que pasa el tiempo, suceden un montón de cosas, y nadie termina siendo sancionado, todo sigue igual, sin ningún tipo de sanción. Yo me pregunto para qué sirve el Código de Derecho Canónico”, plantea.

“La Iglesia tiene información sobre este caso y sobre otros -asegura Dumoulin-. Pero no hay capacidad de reacción o de acción, no sé cuáles son los motivos de fondo, los temores para aplicar sanciones a sacerdotes que han incurrido en graves faltas”.

 

 

 

 

 

Foto: Gentileza César Pibernus

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.