La Iglesia de Paraná habló finalmente en forma pública de la nueva denuncia por abusos que recae sobre un miembro del clero, el cura Hubeimar Alberto Rua Alzate, y dijo estar “a disposición de la justicia, a fin de ofrecer toda la colaboración posible para el esclarecimiento de la verdad de los hechos denunciados y la aplicación de las leyes que correspondan”.

La Unidad Fiscal de Nogoyá, a cargo del fiscal Federico Uriburu, comenzó a tramitar este lunes 10 una nueva denuncia penal, la cuarta, contra una sacerdote de la diócesis de Paraná por abuso y corrupción de menores. Un joven de 18 años, S. , se presentó junto a su abogado, Mariano Navarro, y radicó una denuncia por los abusos que soportó mientras fue monaguillo, a los 14 años, en la parroquia San Lucas Evengelista, de Lucas González, donde Hubeimar fue cura a partir de 20012, designado por el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari.

 

“El sacerdote en cuestión es miembro de la Cruzada del Espíritu Santo, y la acusación se referiría al breve periodo de tiempo que pasó en la Arquidiócesis”, dijo la curia de Paraná, un modo elegante de quitarse el lazo de encima de cualquier tipo de responsabilidad. La Cruzada tiene como superior al sacerdote Henry Wilson Echavarría, hoy radicado en los Estados Unidos, pero se referencia en el sacerdote Ignacio Peries, afinado en Rosario, en el barrio Rucci, en la parroquia Natividad del Señor.

A la Cruzada pertenece el cura Juan Diego Escobar Gaviria, condenado el 6 de septiembre de 2017 a 25 años de cárcel por cuatro casos de abusos y corrupción de menores ocurridos, también, en Lucas González. Fue el primero. El segundo condenado, el cura Justo José Ilarraz, en mayo pasado, en los Tribunales de Paraná, por siete causas. Además, está en trámite una causa contra el cura Marcelino Ricardo Moya, por abusos ocurridos en Villaguay. Y ahora se agrega esta cuarta.

Desde la Iglesia de Paraná indicaron que “iniciaremos la investigación canónica correspondiente según el Derecho de la Iglesia, de modo de poder aplicar las medidas pertinentes también en este ámbito”.

 

“Reiteramos nuestro rechazo a cualquier hecho o conducta que implique algún tipo de abuso sobre las personas, especialmente los menores de edad. En ese sentido, este Arzobispado viene llevando a cabo acciones concretas en sus ámbitos de competencia con el objeto proteger a los niños, y lo seguiremos haciendo. Queremos también ofrecer todo el acompañamiento que esté en nuestras manos para quienes hayan sufrido situaciones tan dolorosas”, planteó la curia.

Claro que el  comunicado de la Iglesia de Paraná sucede tras los primeros movimientos de la Justicia. El fiscal Uriburu, a cargo de la investigación, ya hizo un pedido formal de información a Puiggari y también a la sede de la Cruzada del Espíritu Santo, en Rosario. La Cruzada tuvo, desde 2006, un lazo jurídico con la diócesis de Paraná, ya que primero el exarzobispo Mario Maulión, y luego el actual, Juan Alberto Puiggari, se convirtieron en obispos benévolos, y por tanto responsables jurídicos de los sacerdotes de esa congregación en formación

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.