La Iglesia Católica plantea sus propias estrategias no sólo para oponerse a la legalización del aborto sino también para intervenir en los casos de mujeres que se muestren predispuetas a abortar o ya lo hayan hecho.

Lo hace a través del Proyecto Raquel, una estrategia nacida en Estados Unidos y que aquí se implementó a través del programa Grávida, una ONG que contiene a las embarazadas para que no lleguen al aborto. Desde su página web, el Proyecto Raquel propone, entre otras cosas, la “reconciliación” con “bebé abortado”.

Así, propone “terminar el proceso de personalización de su hijo abortado, ponerle nombre y pasar el duelo por su pérdida. Reconciliarse con su hijo abortado (¿me habrá perdonado?) y establecer una una nueva relación con el.
Entregar a su hijo a Dios por mediación de María (¿dónde esta mi hijo? ¿volveré a verlo?)”.

En la radio del arzobispado de Paraná, FM Corazón, entrevistaron a una referente local de Proyecto Raquel, Mónica Laporta, quién contó cómo trabajan y aseguró que es una respuesta que da la Iglesia ante el dolor del aborto.

 

Quienes forman parte de esa ONG, dijo, “hay que capacitarse especialmente. Esto es así porque salimos al encuentro de personas que atraviesan momentos difíciles y además nos acercamos a mamás que están pidiendo por el aborto. No decidimos por las mujeres y a veces ellas eligen el aborto”.

Así,  aseguró que “el aborto no es algo simple. La herida afecta a la persona en todas sus dimensiones y la Iglesia responde a ese dolor con este proyecto. Si alguien nos cuenta que se practicó un aborto no hay que horrorizarse, ni simplificarlo. Hay todo un ejercicio. Sobre todo, hay que ayudarlo y darle esperanza para sanar porque Dios no se cansa de perdonarnos, Él siempre nos recibe. Este ministerio exige amor y misericordia”.

 

El “trauma post aborto”, dijo, se puede identificar a partir de determinados síntomas, a saber: “Autoestima baja, creerse poseedora de todas las pestes, trastornos de sueño, pesadillas, rechazo a las criaturas, nerviosismo. Esas algunas de las alarmas que nos muestran que la persona está sufriendo y quizás no le puede poner el nombre correcto a su dolor. Si esa persona nos permite, hay que ayudarla a que vea la esperanza para perdonarse y salir adelante”.

Ahora bien, “si todavía no le cayó la ficha de lo que implica un aborto, es necesario rezar mucho por esa persona para que pueda entender de dónde viene todo su dolor. Si hay más confianza, hay que alentarla a buscar ayuda, decirle que hay esperanza, que la vida le cambie”.

La referente del Proyecto Raquel dijo que “en la arquidiócesis (de Paraná), hay nueve personas que hicieron el proceso de sanación y dan testimonio. A nivel nacional son más de 100 los procesos que se han acompañado. Este proceso no sólo lo hace la mamá, sino también el esposo, el abuelo, o la abuela”.

El teléfono para comunicarse con Proyecto Raquel es 0343 155035907