Por Ramiro Pereira y Leandro Brasesco (*)

Poco después de las elecciones del 22 de agosto pasado, el gobernador de la Provincia hizo pública su voluntad de avanzar hacia la reforma política en Entre Ríos, y en particular respecto del sistema electoral y dijo que al efecto llamará al diálogo con las fuerzas políticas representadas en la Legislatura.

Es a partir de tales declaraciones que anticipan una convocaría gubernamental, que hacemos públicas estas consideraciones, con el ánimo de hacer un aporte a la discusión pública de tal “reforma política”. Hay que decir que quizás estas cuestiones no estén referidas a las preocupaciones directas de la ciudadanía –empleo, aumento del costo de la vida, seguridad, educación, etc.- pero tienen la mayor importancia, ya que se trata de las reglas de juego que rigen la competencia entre quienes aspiran al gobierno y a la representación legislativa, quienes a su vez deciden las políticas a seguir sobre los temas más ligados a las preocupaciones reales de la gente.

Tres son los temas sobre los cuales –entendemos- ha de discutirse esta reforma política, y que requieren la aprobación de leyes, sin necesidad alguna de reformar la Constitución:

1) sobre el procedimiento de votación;

2) sobre el sistema de selección de candidaturas por los partidos políticos o frentes electorales;

3) sobre el régimen de financiamiento de la política.

1) Procedimiento de votación. El gobierno nacional ha planteado el impulso del voto electrónico, procedimiento con el cual discrepamos. Ahora bien, en las provincias de Santa Fe y de Córdoba se ha impuesto el sistema de boleta única (de papel), que para quienes impulsan el voto electrónico debiera ser un paso intermedio entre el actual sistema y el que propician.

El sistema de boleta única elimina el gasto en boletas electorales de cada lista, que es fuente de desigualdades económicas entre las fuerzas políticas. Al mismo tiempo, elimina la posibilidad del robo de boletas en perjuicio de una lista.

Debe señalarse que hay diferencias entre los sistemas de Córdoba y Santa Fe:

En Córdoba hay una sola boleta donde se reúnen todas las categorías, desde gobernador a concejales.

En cambio, en Santa Fe, hay una única boleta por categoría de cargos (una boleta para gobernador, una para diputados provinciales, otra para senador, etc).

La boleta única de Córdoba es demasiado grande y tiende a la confusión del ciudadano que va a elegir

Adoptar el tipo de boleta única que se usa en Santa Fe tendría, para nosotros, otro inconveniente: no es congruente con nuestra Constitución Provincial,  que en su artículo 91 asegura a la lista que obtenga más votos para diputados provinciales la mayoría de las bancas, sin importar el porcentaje de votos obtenido, y en tal sentido, no contribuya al buen desempeño institucional.[1]

Por eso proponemos una boleta única por nivel de gobierno:

  1. una para las autoridades provinciales (gobernador, diputados provinciales y senador)

 

  1. otra para las autoridades municipales (presidente municipal y concejales) o en su caso autoridades comunales o junta de gobierno.[2]

 

Con esto, al votante se le presenta en cada boleta la propuesta electoral de cada fuerza política y el votará lo que quiera, marcando una cruz, sin obstaculizar ni inducir el voto.

2) Selección de candidaturas. La Ley N° 9.659 debiera derogarse. En su lugar, hay, básicamente, dos alternativas: adoptar el sistema de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias –PASO- o reconocer nuevamente a los partidos políticos la potestad de elegir sus candidatos según sus estatutos, siempre dentro del sistema democrático.

Como rasgo negativo de las PASO debe señalarse que las mismas rara vez se utilizan para su finalidad, y las listas deben enfrentar no una sino dos elecciones generales.

En cambio, cuando han sido utilizadas, las PASO sirvieron para que la ciudadanía participe en la selección de los candidatos, puesto que las internas partidarias muchas veces terminaban siendo apenas la puja de aparatos, sin participación real de los afiliados a los partidos políticos.

Por eso, teniendo presente el régimen nacional de las PASO, sería coherente que el mismo fuera adoptado para elegir candidaturas provinciales, municipales y comunales.

3) Régimen de financiamiento de la política. La reforma debiera seguir los lineamientos del artículo 29 de la Constitución Provincial. El aporte público a los partidos –debidamente controlado- constituye una gran inversión de la ciudadanía. Es decir, cuanto menos dependan los políticos de grandes aportes privados menos posibilidades habrá que las decisiones de los órganos públicos sean devolución de favores a esos aportantes.

Además, debe garantizarse que durante las elecciones haya difusión libre e igualitaria de todas las propuestas y candidatos, y al mismo tiempo, la prohibición al gobierno de realizar propaganda institucional durante las campañas electorales, que tienda a inducir el voto, lo que por cierto no ha sido debidamente cumplido.

A modo de conclusión. Los asuntos a tratar por una eventual reforma política  son de gran importancia, pues inciden en la determinación de quienes acceden al gobierno del Estado y a la representación popular. Es por eso que la misma debiera discutirse e instrumentarse sin atender a fines circunstanciales de los actores políticos, sino pensarse para mejorar el sistema representativo y fomentar la participación cívica.

A tal fin es importante la discusión y la búsqueda de consenso entre las fuerzas políticas actuantes en la política entrerriana, para que la reforma goce de gran  legitimidad y se proyecte en el tiempo.

 

 

 

(*) Dirigentes de la Unión Cívica Radical. Casa de la Reforma.

 


[1] El mismo sistema tiene la Constitución de la Provincia de Santa. Así, en 2011 en Santa Fe ocurrió que el PJ, tercero para gobernador, ganó en diputados y pese a estar muy lejos de la tener más de la mitad de los votos, se llevó más de la mitad de las diputaciones.

[2] Sobre las municipalidades de más de diez mil habitantes, estás podrían establecer su propio sistema siempre que decidieran ejercer su autonomía.