Lal avant premiere será el próximo lunes, pero “Necronomicón, el libro del infierno” tendrá su estreno  en salas el 1° de marzo. El mito de esa obra fatídica, que Lovecraft imaginó en algún anaquel oculto en Buenos Aires, llega al cine con una historia pergeñada por el director Marcelo Schapces y escrita, a cuatro manos, por el paranaense Ricardo Romero y Luciano Saracino. Aquí una entrevista con el autor de “La habitación del presidente”, reciente ganador del Fondo Nacional de las Artes por su novela “Soy el invierno”.

Ricardo Romero escribe una novela de muchísimas páginas, dicta talleres, trabaja en una editorial, acompaña su novela “El conserje y la eternidad” a algunas presentaciones y acaba de celebrar la obtención de un premio de relevancia en las letras argentinas. En ese mapa de ocupaciones, escritura y proyectos varios, Romero también le da lugar a una nueva veta: escribir para cine. Lo que se estrena el 1 de marzo es, en ese sentido, su primera experiencia significativa y su debut, también, como coguionista, junto a Luciano Saracino.

El nombre de la película ya tiene algunas capas de terror y suspenso que la anteceden y la potencian.  Necronomicón es, como dice el título, el libro del infierno. La trama sobre esa obra fatal fue ejecutada en historias de terror del reconocido escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft. En algunos de sus textos, aparecía este libro ficticio llamado Necronomicón que contenía magia negra y cuya lectura podía provocar la muerte. Además, Lovecraft describió en una de sus narraciones que uno de los pocos ejemplares del libro del infierno estaba escondido en la biblioteca de Buenos Aires.  Aquí, también, nace la leyenda urbana que dice que Necronomicón fue protegido por el mismísimo Jorge Luis Borges en sus épocas de director de la biblioteca nacional.

De ese nudo mítico, surgió la idea de la película argentina dirigida por Marcelo Schapces y protagonizada por Diego Velázquez (“Kryptonita”, “La larga noche de Francisca poro Sanctis”), con participaciones especiales de Cecilia Rossetto, Daniel Fanego y Federico Luppi.

Además, acaba de salir publicado el libro que acompaña el estreno de la película, con ilustraciones y textos, en el que se incluye material escrito por Ricardo Romero.

En diálogo con Entre Ríos Ahora, el autor paranaense habla de su relación con el cine, la experiencia como guionista y adelanta de qué va esta historia de terror que provoca fuerte expectativa frente a una nueva apuesta de la industria local por el cine de género.

-¿Cómo ha sido tu relación con el cine y cuándo empezó a tener lugar el guión en tu producción narrativa?

-El cine, como la televisión, para bien o para mal, son parte de la formación y el horizonte cultural de todos. Más de alguien que quiere contar historias. Creo que durante mucho tiempo el cine se alimento de las herramientas narrativas y de las historias de la literatura, y hoy la literatura puede hacer lo mismo. Y lo hace. Creo que soy parte de ese proceso. Para mí, en mi formación, han sido tan importantes Kafka como David Lynch, Calvino como Fellini, Poe, Lovecraft y Stephen King como Roger Corman, Wes Craven o John Carpenter. Por lo tanto, es algo que siempre estuvo ahí.

-¿Cómo ha sido la experiencia de escribir para cine y en coautoría?

-Por lo que te decía recién, si bien es un lenguaje distinto, con otras reglas y en donde se juegan otras expectativas, fue algo muy natural. Y trabajar con Luciano Saracino, que además de ser un gran escritor es un gran amigo, fue un placer. Y hasta un lujo, te diría. Porque la coautoría, que nunca había experimentado, puede vivirse como una pérdida de autonomía. Pero también, como en nuestro caso, como una multiplicación de la libertad. Ahora podemos imaginar por dos, egos afuera. Y eso funcionó así. Y por eso tenemos otros proyectos juntos. ¡Recién estamos empezando!

-¿Qué es lo que te interesa del ejercicio de escribir para cine y que relaciones tiene con tu tarea de autor editorial?

-Las problemáticas que plantea un guión son muy distintas a las que plantea una novela. Todo tiene que verse, nada de sugerencias, metáforas y devaneos. Y además, como todo tiene que verse, hay un límite material. Esto se puede hacer, esto no, es muy caro. Es un trabajo en equipo más allá de Luciano y de mí. Está el director, están los productores, están los actores mismos. El guión solo es el principio del trabajo, y uno no tiene que olvidarse de eso. Siempre me voy a sentir, ante todo, novelista. Pero experimentar con otros formatos y lenguajes educa, entrena, hace que uno descubra que había músculos y circuitos mentales que no estaban trabajando. Hace que uno se mueva de donde se siente más seguro. El espíritu también es un músculo.

-¿Cómo surgió el guión de “Necronomicón” y cómo resultó la experiencia de verla en pantalla?

-El guión fue por un pedido de Marcelo Schapces, que tenía la idea, a partir de lo que el mismo Lovecraft escribió en “El horror de Dunwich” sobre la existencia de un ejemplar del “Necronomicón” en Buenos Aires, sumado a la leyenda que dice que Borges hizo una ficha del libro cuando fue director de la Biblioteca Nacional. Se la propuso a Luciano y después a mí. Verla fue como volver a ser un chico. Aunque la versión que vimos no fue la definitiva, y recién el lunes en la premiere vamos a ver la versión final, maní con chocolate en mano.

-¿Hay otro proyecto o estás escribiendo otros guiones?

-Sí. Por un lado estoy escribiendo una novela. Pero con Luciano tenemos varios proyectos dando vueltas. No es fácil hacer cine en la Argentina, mucho menos ahora. Por lo que los procesos son largos. Pero vale la pena.

-¿Qué expectativas tenés a días del estreno?

-Que la gente acompañe. Que la película sume puntos para que se siga apostando al cine de género en la Argentina, que acá también se puede hacer sin renunciar a nuestra sensibilidad y a nuestra cultura. La alegría no es solo brasilera. El terror no es solo yanqui.

Julián Stoppello

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.