Gustavo Rivas volvió a hablar por casi media hora con la prensa este miércoles, durante el primer cuarto intermedio de la segunda jornada  del juicio oral que se le sigue en los Tribunales de Gualeguaychú, acusado por los delitos de facilitación de la prostitución y corrupción de menores.

“Que me vengan a decir que yo usaba las instituciones para disfrazar esto, realmente me ofendió”, dijo Rivas, abogado, exmilitante de la Unión de Centro Democrático (Ucedé) y factotum de varias instituciones intermedias del sur de Entre Ríos, al  hablar con los periodistas antes de ingresar a la sala de audiencias. En ese sentido, sostuvo que “he estado más de medio siglo dedicado a todo tipo de instituciones”.

El abogado buscó todo el tiempo correr el eje de la causa y hacer una defensa pública de su persona, mostrándose como la única víctima del proceso.

Rivas enfrenta diez denuncias -dos fueron declaradas prescriptas por el tribunal que integral Alicia Vivian, Arturo Dumon y Mauricio Derudi- y tiene un pedido de condena altísimo: 25 años de cárcel.

En ese contexto, Rivas dio su versión sobre lo que está ocurriendo dentro del recinto: “En realidad, se trata de cinco causas. Me encantaría hacerlo, pero no puedo contestar la pregunta sobre donde creo que reside el origen de estas acusaciones, porque no quiero mostrar las cartas. Este es el motivo por el cual no declaré ni al principio ni cuando se levantó el tema de las identidades”.

“Al principio, el motivo era muy razonable: no podía defenderme sin saber quién me estaba acusando, pero luego, cuando se levantó el secreto de las identidades, tampoco declaré porque había un motivo adicional que ayer (por el lunes, cuando se inició el debate) lo expliqué al Tribunal y creo que lo comprendieron. Esto fue secuencial, me negué a declarar ante cada convocatoria -por una nueva denuncia- que me hacía a declarar, porque si yo decía tal o cual denuncia es trucha, avivaba giles”, dijo con un tono altanero el acusado.

“Porque en ese caso hubiesen aprovechado lo que yo dijera presentándose luego a emprolijar o directamente traían nuevas víctimas o testigos con el relato emprolijado. Entonces decidí callarme la boca y dejarlos macanear tranquilos. Ese es otro de los motivos por lo que hasta ahora la comunidad de Gualeguaychú ha escuchado una sola campana, porque yo no he hablado. Cuando se termine de desarrollar el juicio, van a surgir cosas que a ustedes los va a sorprender muchísimo, y le dije al tribunal -no en tono de advertencia- que en varias jornadas van a asistir a verdaderos papelones judiciales y a situaciones que han constituido una verdadera mufa a la Justicia”, sostuvo.

Más adelante, Rivas sostuvo que “el juez de Garantías (Tobías Podestá) elevó la causa de plano porque yo no he dicho nada. Está muy bien la elevación a juicio. Todavía no he hecho todas estas objeciones. No me anticipo al fallo del tribunal, me pueden dar 25, 10, 4 o cero años. Ni me preocupo por lo que me va a tocar, aunque obviamente no me gustaría estar 25 años con prisión efectiva como pretenden algunos, que me quieren sacar de circulación. En ese caso le pediré al tribunal que en vez de darme 25 años de prisión efectiva me cuelguen en la plaza y simplificamos todo, porque eso y la muerte es exactamente lo mismo”, destacó; para agregar “No tengo a nadie a quien pedirle perdón”.

El reconocido historiador reconoció que “esta causa es muy amplia en el sentido que tiene 12 supuestas víctimas que no son ni cerca de los 12 denunciantes de los que se habla, así que les pido que hablen con mayor propiedad. Inicialmente había 7 denunciantes, de los cuales se cayeron dos por la prescripción. Denunciantes originarios son cinco. Y los otros son supuestas victimas que concurrieron como testigos y los pasaron a víctimas, pero fueron citados como testigos. Como estaban escasos de víctimas, transformaron testigos en origen a víctimas. Sostengo mi inocencia. No sé exactamente el número, pero a la mitad de los que quedaron en el juicio no los vi nunca en mi vida”.

“Yo lo dije incluso en el tribunal: es innegable la relación de la prensa con la Justicia, con el correr del tiempo. Las cosas han cambiado, con esto no quiero decir que la prensa ejerza una influencia directa sobre la Justicia y que la condicione, pero sí lo hace con la opinión pública, y eso en alguna proporción genera cierta presión sobre los jueces. No sé el origen de esto, pero acá hubo toda una preparación que culminó con la nota de  (el director de la revista Análisis, Daniel) Enz el 27 de julio de 2017 titulada “Los abusos del doctor” , recordó.

“Alguien me alcanzó aquella revista esa mañana, pero desde el primer vistazo a esa nota, me quedé tranquilo porque lo que dice ahí son mentiras. El 5% que dije que era verdad son mis datos: domicilio, etcétera”, observó.

“A medida que transcurrió la investigación penal preparatoria, se cayeron muchas de las cosas ahí planteadas: por ejemplo, que yo andaba de noche persiguiendo chicos en el auto, eso que lo hagan otros, como lo hacen, pero no es para mí. Que todas mis ayudas a carrozas eran a cambio de favores sexuales” , explicó para reforzar su versión de las cosas.

Y agregó: “No pensaba darle a este dato porque no sé si es ético del todo: yo en la década del 90, me gastaba por temporada carrocera, más o menos 1000 pesos, en la época del 1 a 1 así que si todo eso fuera intercambio sexual ¡Dios me libre”, dijo el abogado. “Pero al margen de que no es cierto, en la propia investigación penal preparatoria con testigos de la Fiscalía, eso ha quedo desacreditado, porque han venido muchos ex alumnos míos y han dicho que yo no tenía relaciones a cambio de ayuda para las carrozas. Y todavía le recordé al Tribunal, mas allá de mi tranquilidad, los momentos tristes que viví cuando por culpa de un periodista irresponsable terminaron echando a dos empleados de una firma local. Eso me dolió muchísimo, porque eran buenos empleados y personas. Y otro momento de dolor para mí, fue cuando acusaron a mi socio y compadre de haber sido cómplice mío en todas estas supuestas maniobras delictivas, no obstante reconocí a Martina Cedrés que sacara de circulación esa denuncia porque es un disparate”.

A mitad de la charla, la frase resonó en palabras del elocuente abogado: “Si alguien es víctima tendrá que probarlo, acá hay mucha prueba compleja documental, testimonial, fotográfica, etc. Nunca pensé en accionar contra los medios de prensa, pero también agradezco a mi forma de ser, porque otro en mi lugar se hubiera suicidado, fue todo muy de golpe. Pero les mentiría si les dijera que tengo rencor contra alguien, absolutamente contra nadie, ni contra Daniel Enz a quien valoro mucho como investigador y al que vengo siguiendo desde 1991 cuando destapó el caso de las cajas de alimentos” , recordó.

“Enz el otro día dijo que me conoció como político, y que me tenía como uno de los políticos más brillantes de la provincia. Le agradezco que me haya ponderado más allá de todo lo demás. No me contradigo en esto, digo que lo valoro como investigador, pero él cambió, y pasó de investigador a la ficción, cambiando de género”, indicó.

Luego fue más allá, señalando a uno de los testigos de la causa. En ese sentido, sobre Martín Daneri dijo que “lo que dice en la base es cierto, ese hecho que él me atribuye es cierto, pero que de ninguna forma puede ser delito. Hizo agregados muy jodidos y embusteros, con un sesgo muy marcado de odio, saña e intención. A tal punto que la declaración de su socio -que se presentó en identidad reservada siendo una persona muy respetable de Gualeguaychú- parece a mi favor”.

Por último, Rivas aseguró que “no hubo ni perversidad ni menores. Los que fueron a mi casa y siguen yendo lo hacen por consultas, por ejemplo, como lo ha hecho un músico ahora famoso, para conocer datos sobre el origen del carnaval. Menores han ido a casa incluso de escuela primaria, por trabajos, etcétera. Tengo varios archivos sobre cualquier cantidad de trabajos y monografías”, concluyó.

 

 

 

Fuente: Reporte 2820.