–¿Quiénes de ustedes escriben?

Había transcurrido la mitad del primer módulo de la serie de seis charlas que habrá en el marco del seminario “Usina de Letras”, que comenzó este viernes en el Centro Cultural y de Convenciones La Vieja Usina, cuando el escritor paranaense Ricardo Romero lanzó la pregunta que produjo un cosquilleo entre los asistentes.

El poco más de medio centenar de asistentes balbuceó una respuesta, pocos se atrevieron a responder pero sin aceptar que lo que hacían era escribir –sí, pero no– hasta que por fin algunos dieron el sí. Fue una pregunta intencional: un disparador a una charla mesurada, con intercambios, de tú a tú.

Fue una de las tantas preguntas que merodearon una charla que no fue una clase sino un intercambio de experiencias en torno al mundo de la lectura y de los libros, y que colmó ampliamente la expectativa de todos los que asistieron. Un rico intercambio, un idea y vuelta permanente, preguntas y respuestas, así fue la dinámica del encuentro que el autor de “La habitación del presidente”, “Historia de Roque Rey”, “El spleen de los muertos”, “Tantas noches como sean necesarias”, entre otros, tuvo con quienes participaron de la charla que abrió el seminario “Usina de Letras”.

La actividad, organizada por la Secretaría de Cultura de la Provincia, seguirá el viernes próximo con la escritora Selva Almada, autora de “Chicas muertas”, “Ladrilleros”, “El viento que arrasa”, que mantendrá su primera charla.

Los dos escritores –Romero, nacido en Paraná; Almada, en Villa Elisa— participan de un seminario que es coordinado por el periodista Julián Stoppello, de Entre Ríos Ahora. En los cinco encuentros siguientes, cada viernes, se irán alternando, aunque el viernes 18 de agosto ambos participarán de una jornada de lectura en Paraná.

Este primer viernes de “Usina de Letras”, Romero habló, preguntó , lanzó disparadores. “El discurso con el que más nos relacionamos es con el discurso periodístico–abrió la charla–. Y pareciera que no hay placer en la relación con la información, a no ser por el placer de sentirte al día, informado, modesto, poco ambicioso, pero un placer”, planteó.

Pero la literatura, diferenció, propone “otras sensaciones”. Y citó el caso del irlandés Samuel Beckett, cuyos textos provocan “angustia” en el lector, “pero uno no puede dejar de leer a Beckett”.

En ocasiones, dijo Romero, “los libros te van a correr de los discursos cotidianos, te obligan a pararte en otro lugar. Lo más extremo es la poesía”.

Después dio una definición que mixturó dos de sus pasiones, el básquet, que practicó cuando chico, mientras vivió en Paraná, y la literatura. “Leer es algo que nos pasa en el cuerpo. Leer es algo que te pasa en el cuerpo. No te trabaja  los músculos como cuando jugamos al básquet. La literatura trabaja mucho con eso. La literatura que a mí me interesa produce eso”, subrayó.

Después, tomó distancia de la literatura realista, de modas, que de un año a otro pierde vigencia, textos que envejecen demasiado pronto.  “Si hoy queremos leer una novela realista, tiene que transcurrir en esta época, con las problemáticas con las que estamos relacionados hoy. Pero puede ser una trampa. Cuando leemos, ¿queremos leer todo lo que tiene que ver con nuestro mundo? ¿No es eso empobrecer la literatura? Por definición, la literatura abre preguntas, renueva preguntas”, señaló. 

Y abundó: “Mi problema con el realismo es cuando sale del texto para buscar apoyo en la realidad. Entonces, cuando la coyuntura se modifica, pierde potencia. La literatura siempre aparece para llenar vacíos, ocupa los vacíos que deja el periodismo. La literatura rompe la linealidad a la que estamos acostumbrados”.

Insiste Romero con aquello de que leer produce algo en el cuerpo del lector. “Uno es lector porque quiere leer algo. La lectura produce una adicción. Una necesidad. Y una necesidad física. Habita en el cuerpo esa necesidad. La buena lectura es aquella que te propone modificar tus hábitos, de otro modo siempre lees lo mismo, y es una trampa. Es como leer el diario todos los días”, planteó. 

Y aludió a “esos textos que te perturban, que te fastidian, que cuando los lees, te preguntas por qué sigo leyendo, y aún así seguís leyendo. Ahí te está pasando algo  a tu sensibilidad. Desde ahí me interesa pensar la lectura”.

El próximo encuentro, el viernes 4 de agosto, será con Selva Almada.

 

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora