La devoción al santo del pan y del trabajo, san Cayetano, sumó en la celebración religiosa que se desarrolló esta tarde en el barrio San Roque, con la presencia del arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, una nueva petición: la “vida”.

En medio del debate en el Congreso por la ley de interrupción del embarazo (IVE), que este miércoles, en el Senado de la Nación tendrá una jornada clave, con la votación en sesión un texto que ya tiene media sanción de Diputados, la Iglesia de Paraná celebró este martes san Cayetano con el lema “pan, vida, trabajo”.

El cotillón y el cancionero que hubo este martes en la celebración de san Cayetano estuvo cruzado por el debate de la ley del aborto legal, y el reclamo de la Iglesia, en “defensa de las dos vidas”.

Los pañuelos celeste adornaban muchos cuellos, y en el cancionero se destacaron letras pro vida. “Creo que te contaron algo que no es así /y por eso yo vengo para que no puedan/ , no puedan mentir/ Te dijeron la simple / vos tenes que elegir / elegir a la madre / la madre que es pobre y puede morir / Pero no te dijeron que no es la única solución / y por eso ayúdame a mi / y que sea una voz / Yo los quiero a los dos / no hace falta elegir/ Yo los quiero a los dos / No los dejen morir /Que los dejen vivir/ No les trunquen los sueños/ Dejen de mentirles si pueden seguir / Si los quieren en serio /ayúdenlo para que puedan vivir”.

El arzobispo Puiggari reversionó la festividad religiosa, y dijo que este año “le pedimos el pan, el trabajo y este año le pedimos la vida. .Pan y trabajo son derechos fundamentales, pero el primer derecho, la base de todo derecho, es la vida”.

“Estamos en momentos muy decisivos de la patria. Los que creemos, creemos en Dios y confiamos en Dios. El que cree en dios tiene que apostar a la vida”, dijo Puiggari. Y, metido en el debate por el aborto, dijo que ningún pensamiento científico duda de que en el embrión fecundado hay vida.

Al respecto, aseguró: “Por eso, pedimos a san Cayetano que ilumine a los señores senadores, que mañana tendrán esta tarea tan difícil, para que legislen pensando en el bien común, y en el mandato que le ha dado su pueblo. Como decía en Luján el presidente del Episcopado (Oscar Ojea), el aborto no es un derecho, es un drama”.

“Lamentablemente, una vez más vivimos una situación precaria en la Argentina. Todos tienen derecho al pan, y todos tienen derecho a llevar el pan con el sudor de su frente -aseguró en la homilía en san Cayetano-. A veces, en estas situaciones de crisis son necesarios los planes asistenciales. Pero sabemos que eso no es para siempre. Todos tienen el derecho al trabajo, a dignificar su vida”.

Pidió a Dios que “ilumine a los gobernantes, a aquellos que en sus tareas propias, tengan la posibilidad de dar trabajo, que es el mayor gesto de caridad. Queremos pedir eso, y también queremos pedir, sin desconocer la crisis que estamos viviendo, y sin querer dar recetas económicas, porque no me corresponde, que se tenga en cuenta que el centro de la economía es la persona humana. Y que la persona humana nunca puede ser el ajuste”.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.