El fotógrafo ve a un hombre que camina por la orilla del arroyo Las Conchas, en zona del Parque San Martín, con un artefacto que escruta el suelo y podría ser, por caso, una bordeadora. Eso, claro, si no fuera –ahora que se fija bien- que el aparato se despega unos centímetros del suelo, que dicho sea de paso no tiene casi nada de pasto y sí, en cambio, mucha arena. El fotógrafo no ha visto nunca antes un tipo reduciendo arena como si fuera pasto y en efecto no es lo que este hombre está haciendo a orilla del arroyo.

¿Pero qué está haciendo, entonces? El fotógrafo se anima, se acerca y pregunta. El hombre responde: busca restos, metales, oro y plata, algún objeto del pasado.

Es eso, un buscador de tesoros.

Ahora lo sabemos. Se llama Sebastián Puntín, tiene 35 años, dos hijos adolescentes y una afición que conoció de casualidad a través de un amigo y que se ha convertido en algo más que eso, aunque no llega ni por asomo a resultar una profesión, como sí lo es para otros buscadores, como el caso de su amigo correntino Gabriel Alejandro Cabrera. Basta poner ese nombre en Google para conocer sus hallazgos y seguirlo en sus pesquisas a través de decenas de videos por agua, arena y tierra.

Sebastián, “el Ruso” como le dicen algunos amigos, empezó hace unos cincos años, una vez que consiguió el elemento indispensable para el ejercicio: un detector de metales. Ahora tiene dos aparatos, el más moderno se carga como un celular y diferencia entre metales ordinarios y el acero o aquellos que realmente importan, como oro, plata o cobre.

Las primeras experiencias las hizo en una zona de San Benito. Encontró algunas monedas antiguas, se entusiasmó aún cuando a veces pasaban tres días y no hallaba otra cosa más que alambres retorcidos. Se dio cuenta que para encontrar tenía, también, que afinar la puntería. Investigando se dio cuenta que una buena medida podía ser conocer las rutas de la historia, esas zonas donde el pasado había tenido episodios trascendentes, que a su vez no quedaban justo debajo de un edificio o de un supermercado.

“Empecé a visitar lugares donde se dieron algunas batallas, como la del Espinillo y la de Las Tunas y encontré cosas, como balas de avancarga y balas de naranjero, pedazos de sables, bastantes cosas”, narró Putnín, en diálogo con Entre Ríos Ahora.

Sábados y domingo, con su esposa y sus hijos, Sebastián sale de paseo como un gran número de familias de la zona, pero en vez de dirigirse al Parque, al Jardín Botánico o a la casa de algún familiar o amigo, busca uno de esos lugares que por historia o intuición propia, entrañan alguno de los tesoros que él se imagina.

“Me dicen, sí, que soy el loco de la familia”, se ríe. Y si bien sostiene que su hobby –muy poco difundido en la zona- “es el mejor sistema para sacarse el estrés, porque andas en la naturaleza con tu familia”, a la vez –reconoce- “se vuelve casi una adicción”.

Se requiere paciencia y ganas, muchas ganas. Sebastián va con esos argumentos al frente y su detector de metales, claro. “Encontré una moneda de  1845, un fusil mauser, anillitos y me quedo con todo porque me cuesta mucho desprenderme si lo puedo tener”.

La clave de su hobby, dice él, está muy clara: “Donde vas con tu auto, el detector de metales tiene que ir, es como una herramienta más”. Es que uno nunca sabe qué historia le pueden contar en qué lugar y en esos casos lo mejor es sacar ahí mismo el arma y empezar la búsqueda.

A medida que entra en confianza en la conversación, Sebastián transmite su entusiasmo y asume que como nunca fue bueno para el deporte, su hobby actual resultó una salida perfecta. Él lo dice así en realidad: “Al ser chancleta lo que me queda es el detector de metales”. Confiesa que son algunas piezas de oro, plata y platino parte de los objetos hallados que más atesora. Y confía algo más que no vamos a revelar ahora aquí, pero acaba de recibir un dato sobre la caída de un cargamento de armas y otros objetos, cerca de un puente, ocurrido allá por principios del siglo XIX. Eso es lo que viene. La búsqueda que comienza.

 

Julián Stoppello

De la Redacción de Entre Ríos Ahora

Fotos: Mauricio Garín.