“Lo que más me indigna es que mientan”.

De ese modo, el abogado Milton Urrutia se refirió al proceso judicial que derivó en la condena a un año de prisión condicional al cura Mario Javier Gervasoni, secretario privado del arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari. Gervasoni cargó con un proceso por falso testimonio luego de que brindara su declaración en la investigación penal por los abusos en el Seminario Arquidiocesano que derivaron en la condena a 25 años de cárcel al sacerdote Justo José Ilarraz.

La mano derecha de Puiggari declaró en abril de 2015, y aquella vez fue reticente y no contó todo lo que sabía, según la evaluación que le hizo la Fiscalía al abrir una causa penal en su contra.

“Cuando se le preguntó en la instrucción de la causa Ilarraz qué sabía de los abusos, Gervasoni contesta que no sabía nada. Que nunca se había sentado a charlar con Puiggari específicamente del tema. Pero la prueba reunida acredita lo contrario. Fue reticente Gervasoni; ocultó lo que sabía. El conocimiento que tenía (del caso Ilarraz) era mucho mayor. Y esto surge de los testigos. Fundamentalmente de (Hernán) Rausch y (Milton) Urrutia. Urrutia es claro. Dijo que con Rausch fueron a hablar con el arzobispo Puiggari, y que Gervasoni estaba puerta de por medio. Y que ingresaba a la sala de reuniones cuando lo solicitaba el obispo”, dijo el juez José María Chemez al condenar, el 1° del actual, al sacerdote a un año de prisión condicional por el delito de falso testmonio.“Tenía conocimiento plenamente de lo que estaba sucediendo”, dedujo el magistrado. “Gervasoni dijo que con Puiggari había hablado generalidades, que nunca trató con el obispo el tema Ilarraz. Pero estuvo en la reunión a la que fue Urrutia al Arzobispado. Traía papeles, como dijo Urrutia. Tenía conocimiento de lo que había pasado. Y esto se refuerza luego de que toman estado público los hechos. La revista ´Análisis´ (que publicó el caso de los abusos de Ilarraz en 2012, NdelR), no reveló los nombres de ninguna víctima. Sin embargo, cuando ocurre la publicación, Gervasoni se dirige al Colegio del Huerto (donde Rausch es preceptor) y tiene una charla, que más allá de si fue intimidatoria o en confianza, como dijo Gervasoni, quedó demostrado que evidentemente sabía que una de las víctimas era Rausch”, señaló el juez Chemez.

Vicario general Eduardo Tanger.

El abogado Urrutia fue testigo en ese juicio. Fue citado por el fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull, y con su testimonio dejó al descubierto y en situación incómoda al abogado de la curia, Mario Martínez, y al vicario general de la diócesis, Eduardo Tanger: ambos negaron que Gervasoni hubiese participado de alguna reunión en la que se haya tratado el tema Ilarraz con el arzobispo Puiggari. Precisamente, el arzobispo salió en defensa de su secretario, aunque no asistió a Tribunales: declaró por escrito. “Me hubiese gustado que el obispo se hubiera puesto en la misma situación de salir en defensa de los curas (Juan Diego) Escobar Gaviria, (Justo José) Ilarraz, o (Marcelino) Moya -todos condenados por la Justicia por abuso y corrupción de menores, NdelR-. No lo vi ahí. Sólo  lo vi en lo de la monja -se refiere a la expriora del convento carmelita de Nogoyá, Luisa Toledo, condenada por privación de la libertad- y en este caso, con Gervasoni”, dijo, durante una entrevista  con el programa Puro Cuento de Radio Costa Paraná 88.1.

En ese sentido, razonó Urrutia, “Gervasoni es el secretario del obispo. Entonces, tiene que defender a su secretario, porque se está defendiendo él mismo. No puede dejarlo solo”.

Mario Gervasoni, secretario de Puiggari.

 

-¿Miente Gervasoni, y miente también Puiggari?

-Mienten todos. Seamos francos: son todos unos mentirosos.

El letrado reafirmó lo que declaró en el juicio a Gervasoni: que hubo reuniones en la curia, que a esas reuniones, a las que acudió con Hernán Rausch, primera víctima que denunció a Ilarraz, asistía Puiggari, y que Gervasoni estaba “puerta de por medio”, y en ocasiones también participaba, hecho que en Tribunales negó, como también negaron Martínez y Tanger. “Lo que me indigna es que mientan -afirmó-. Siempre nos inculcaron que la verdad nos hará libre. Es lamentable que hombres de la Iglesia sean mentirosos. Eso es lo lamentable”.

-En el juicio a Gervasoni, Tanger dijo que el secretario de Puiggari nunca pudo participar de las reuniones porque no tiene oficina en el arzobispado. 

-Si negó todo esto, también mintió.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.