Falta de agua: aseguran que el problema en una bomba fue advertido en abril

 

 

 

Hay zonas de la ciudad que hace más de una semana que padecen la escasez de agua. Algunos barrios están siendo asistidos por camiones cisternas y también los hospitales de la ciudad. Y, lo peor es que las estimaciones indican que continuarán los problemas en el suministro mientras persista el calor. El panorama que se vive por estos días es similar al que afectaba a los paranaenses antes de que se construyera la mega obra de la nueva planta potabilizadora que prometía –en voz de los funcionarios- una solución definitiva al problema histórico del agua en Paraná.

Hay barrios como Capibá -ubicado en Zanni al final- Antártida Argentina, Balbi y sectores del Acceso Norte que carecen de servicio,  donde no sale una gota de agua. En tanto, otros sectores de la ciudad sufren la falta de presión en las cañerías, por lo que el agua no llega a recargar los depósitos que alimentan el baño, el lavarropas y otras redes de la casa.

La crisis se desencadenó la semana pasada cuando quedó seriamente afectado el sistema de captación de agua cruda del río Paraná a causa de la rotura de dos bombas de extracción. Sobre una, la número 5 (así se la identifica en Obras Sanitarias), considerada fundamental para el bombeo, hubo un informe interno en abril pasado que alertaba respecto del funcionamiento del mecanismo, según aseveran empleados de la repartición municipal. “El arreglo de la bomba número 5 ya estaba pedido: en abril se elevó un informe interno (a las autoridades de la repartición). Pero el problema parece que fue el costo, alrededor 1,5 millones de pesos, y el pedido quedó ahí”, afirman. En realidad, el sistema de producción de agua potable requiere de un mantenimiento continúo y contempla tareas específicas –como el dragado del río en la zona de la toma, la reparación de algún mecanismo, el arreglo de depósitos, entre otras- en época de frío, cuando cae el consumo.

Oficialmente, recién este lunes 23 hubo un comunicado en referencia al tema. En el parte, la intendente de Paraná, Blanca Osuna, responsabilizó de los problemas en el sistema de captación de la Toma Nueva a “particulares” que “operando sobre la zona, modifican el borde de ribera y en consecuencia, dada la altura del río, afectan la toma de agua”. Aunque, en el escrito no se aportan más detalles sobre los supuestos responsables.

Así las cosas, la comuna resolvió declarar a la ciudad en emergencia hídrica por 120 días, lo que significa –en palabras de Osuna- que “técnicamente la Municipalidad va a hacer todas las inversiones necesarias para que no sucedan estas situaciones” y definirá “un circuito o área estratégica en virtud de la importancia del servicio para su preservación” debiendo ser reubicados ”quienes están en una situación ilegal”.

Ya ese día, el lunes pasado, según el secretario de Planificación, Infraestructura y Servicios de la Municipalidad, Guillermo Federik, el funcionamiento del sistema de captación, de almacenamiento y distribución de agua era óptimo. En el mismo sentido se expresó el coordinador técnico de Obras Sanitarias, Hugo Heit. Dijo que el problema estaba solucionado (en relación a los inconvenientes en la captación) y que estaba funcionando normalmente, que se potabilizaban 175 millones de litros en el día y que el consumo por persona era alto: 500 litros per cápita.

Lo cierto es que cuatro días después de ese comunicado, la escasez continúa. Así lo confirmó hoy el responsable de la Unidad Municipal 3 (sureste), Mario Martínez, quien informó que era notable la cantidad de pedidos y que estaban asistiendo con camiones cisterna a vecinos y también a los hospitales de Niños San Roque y San Martín.

“Es impresionante la cantidad de pedidos que tenemos. La zona más afectada es barrio Capibá; ayer (por el jueves) nos habían quedado pendientes dos cuadras y este viernes estuvimos ahí, llenamos algunos piletines para que los vecinos tengan agua, y está previsto continuar en la Vecinal Loreto. También la zona de Acceso Norte tenemos pedidos fijos”, dijo el funcionario en declaraciones a canal Once. Para Martínez, “seguirá habiendo escasez y más aún si continúan las altas temperaturas” y aconsejó a los afectados por los cortes de agua que se comuniquen a los siguientes celulares: 155 045560 /156 221948 para solicitar el camión cisterna.

“Arreglo provisorio”.

La bomba número 5 “fue arreglada a medias”. Mientras, los directivos de Obras Sanitarias Municipal, nombrados hace un par de semana en reemplazo de Rubén Palacio -referente del Sindicato de Empleados de Obras Sanitarias local que llegó a la Subsecretaría de Saneamiento municipal en febrero pasado tras la renuncia de Raúl Guzman-, se encuentran gestionando soluciones en Buenos Aires, según se dijo hoy desde el área. La nueva conducción, liderada por Oscar Calvi, es cercana al Gobierno provincial, específicamente a la dirección de Obras Sanitarias de Entre Ríos. Por eso, el contratiempo con el que se encontraron las flamantes autoridades, apenas hicieron pie en Obras Sanitarias municipal, es seguido de cerca por áreas de la provincia que estarían interviniendo en el problema. En tanto, Palacio no se fue del todo del área, pues tras la decisión de Osuna de correrlo de la Subsecretaría, fue designado como coordinador de la nueva planta potabilizadora.

A pesar de todo, la producción de agua estaría actualmente al máximo -7,1 millones de litros por hora-, con un alto nivel de consumo, se confirmó hoy. “Pero todo se va enseguida, no hay margen para el almacenamiento”, dijo una fuente consultada por este sitio. Se tratan de unos 500 litros por personas por día, que equivalen a mucho más para quienes tienen suministro si se considera que una gran parte de la ciudad carece de agua. “Algunos utilizan por demás agua y otros no tienen”, agregó un empleado de carrera de Obras Sanitarias, quien recordó que hasta hace pocos años existía un plan antiderroche que hacía campaña de concientización y controles en la calles. El área fue disuelta y los problemas con el agua en Paraná siguen como hace años, cuando no existían las obras nuevas que fueron habilitadas en 2008, con una seguidilla de inconvenientes, y que demandaron al erario público más de cien millones de pesos.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora

 
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