A una semana del fallecimiento de la acrtiz y poeta Stella Berduc, el director teatral Mario Martínez realiza a su modo la despedida de la artista.

Por Mario Martínez (*)

 

La obra tiene la forma de un monólogo, con largos pasajes de canto sin acompañamiento musical que requieren particularmente los talentos de actriz de la intérprete.

Suena el timbre del teléfono. Muchas personas ocupan la línea mientras el único personaje -“Ella”, una mujer joven- espera una llamada de quien ha sido su amante (“Cheri”: Querido) durante cinco años, la menor señal por su parte. El teléfono suena de nuevo. Ella le habla de su noche anterior, su dolor de cabeza, su comida, sus compras. Él pretende cortarla, pero ella sigue, le dice que puede seguir sus asuntos cuando quiera, le impide pedir disculpas. Ella le dice «Soy yo que soy tonta» y le llena de elogios, «Tú eres muy dulce», «No me creo tan fuerte» y se defiende de tomar parte en la comedia, de dejarse atrapar por ella. «No tengo la voz de una persona que esconde algo». «He decidido tener coraje, tengo lo que merezco», «Todo es culpa mía». Ella le dice, al final, que podrá venir a buscar su bolso a la conserjería y que es posible que ella pase algunos días en el campo. La línea sigue funcionando, «Es gracioso porque te escucho como si estuvieras en la habitación… ¡Aló, aló! (…) Vamos bien, ahora, te escucho bien, pero muy lejos, muy lejos, (…) Quiero decir que mejor que nunca en toda esta hora … Parece que no es su aparato».

 

Él le dice que la deja por otra, que se va a casar al día siguiente, que es la última vez que hablarán. Durante la conversación, el público descubre que la mujer ha intentado suicidarse. El servicio telefónico de París era tristemente famoso por su baja calidad en la época, así que la conversación se interrumpe varias veces durante la desesperante conversación. A pesar de sus imprecaciones ruegos y reclamos él la deja y, finalmente, ella se suicida.

Nada importa que Stella no tenga formación lírica como cantante, no sea joven, no haya vivido el drama particular del personaje de esta obra…en fin…los dos sabíamos que seguramente nuevamente ofreceríamos lo mejor de nosotros en el proyecto y el público nuevamente nos lo iba a agradecer.

Pero cuando estábamos por abordar este material y comenzar a estudiarlo y ensayar, Stella se fue.

Se fue arrullada por una soleada mañana de zambas, lágrimas y amor.

Se fue dejando el legado más precioso, el de la “libertad”.

Perdura su voz en nuestros corazones, su humor implacable en nuestras carcajadas, su refinada poesía allá en nuestra más despojada tristeza ante su adiós.

Qué bueno haberte encontrado mujer extraordinaria, asombrosa, inigualable.

Qué honor tu compañía.

Cuán tremenda nuestra compartida felicidad.

Cuánto esfuerzo y empeño en construir tu Bernarda Alba.

Qué placer tus unipersonales, tus intervenciones, tu andar por el aire de Paraná, tu natural desparpajo.

No sé por dónde andarás ahora, seguramente en modernas dimensiones.

Si te ves con Jean Cocteau, contale de nuestro proyecto.

Tal vez nos pueda ofrecer algunas sugerencias para nuestro trabajo.

Yo le doy para adelante, si?

Nos llamamos, como siempre.

Ni bien nos encontremos…

…estrenamos!

Aló…aló!!!

Mario Martínez

Paraná, Junio, 2018

 

 

 

 

(*) Mario Martínez es director teatral. El texto está dedicado a la la poetisa Stella Berduc, quien falleció, a los 81 años, el último 3 de junio.