Américo Dubied es docente. Y es además coordinador de un Centro de Actividades Infantiles (CAI) que funciona en la Escuela Mesopotamia Argentina de Concepción del Uruguay.

Desde marzo no cobra los $5.280 que el Estado debería pagarle por esa tarea, pero como para cobrarlo necesita presentar factura como monotributista, sigue pagando los compromisos fiscales, $240 de impuestos provinciales, y $80 a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Dubied coordina a un grupo de talleristas que están peor que él: ni siquiera son monotribustis, cobran $5.080 en negro.

Pero ni el coordinador ni los talleristas de toda la provincia han percibido ni un sueldo desde marzo, cuando se inició el ciclo lectivo. Aún así, los talleres funcionan de igual modo. “Son escuelas Nina encubiertas. Funcionamos con un esquema de Escuela Nina, con talleres a contraturno que dictamos, pero estamos en negro, y sin cobrar”, explica.

Y como los talleres funcionan aún cuando los docentes no hayan cobrado, las deudas con las librerías, por ejemplo, se mantienen. “Tengo que decir a los comercios que nos esperen, que ya nos va a llegar la partida”, cuenta.

La partida de $9.000 por año que gira la provincia para que funcionen los talleres tampoco ha llegado.

La situación está así en toda la provincia.

Desde marzo, ninguno de los docentes que dictan talleres en los Centros de Actividades Infantiles (CAI) ha cobrado salario.

La situación es de por sí “escandalosa”, según define Gustavo Blanc, secretario general de la seccional Uruguay de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer), que dice que lo peor es la falta de certezas.

Se trata de un programa de asistencia al sistema educativo que financia la Nación. La mayor parte de los planes educativos en la provincia se llevan adelante con recursos federales, como los Centros de Actividades Juveniles (CAJ), la red de formación docente continua y, entre otros, el plan Mejora, que incorpora docentes tutores en secundaria para auxiliar a los alumnos más rezagados.

La cuestión formó parte de las demandas que planteó al Gobierno el plenario de secretarios generales de Agmer, que se reunió este martes en Concepción del Uruguay.

Los CAI fueron creados para dar contención a los alumnos de barrios marginales, que habitualmente no cuentan con acceso a la realización de actividades como la práctica de deportes en un club, el aprendizaje de algún idioma extranjero o que no pueden asistir a clases de teatro. Los talleres de los CAI, precisamente, cubren esa demanda.

“Fueron creados para funcionar a contraturno, son actividades optativas para los chicos: nadie está obligado a ir. Va el que quiere. Ofrecen talleres en distintas actividades, como idioma extranjero, música, murgas, deportes. Cada CAI tiene un coordinador y los docentes que dictan talleres, que se presentan en marzo con proyecto y que finalizan su contrato en diciembre”, explica Blanc.

“Desde el gremio hemos cuestionado ese tipo de contratación que tienen los docentes, por la precariedad en la que trabajan. Pero es preferible que el chico esté en estos talleres a que esté en la calle. La situación que se da ahora es grave. Los fondos asignados desde Nación están congelados desde 2015, tanto los destinados a pago de talleristas y del coordinador como a la compra de insumos o compra de elementos y material didáctico. Eso en la práctica es una reducción de presupuesto. Un tallerista por 15 horas cobra $5.000, en un CAI, cuando un docente por 15 horas en el sistema formal gana más de $7.000”, explica el dirigente.

“Pero hay algo peor –agrega–. La provincia no ha pagado todavía ni un centavo a los talleristas que trabajan desde marzo. Tampoco ha girado plata a los centros para que compren material. Cuando averiguamos, la provincia no dice que no recibió el dinero desde la Nación. Entiendo que los fondos fueron recibidos. Pero argumentan problemas burocráticos, que se no firmó contrato y cosas así, y los tienen con vueltas desde marzo, y no les pagan. Es un escándalo. Si fuera una empresa privada, iríamos a Trabajo, para que la patronal pague”.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.