Santiago Tavares ahora tiene 19 años, vive en Buenos Aires, es albañil y remisero.

Pero a los 12 vivía en Lucas González, un pueblo de 5.000 habitantes ubicado a 25 kilómetros de Nogoyá. Vivía con su madre, Sandra Mujica.

Fue su madre -nunca se perdonó ese gesto Sandra- quien lo empujó a ir a la parroquia del pueblo, San Lucas Evangelista. La mamá pensó que en la Iglesia lo iban a ayudar: que ahí lo contendrían.

Un grupo de amigos con quienes compartía partidos de fútbol lo invitó a sumarse como monaguillo. Santiago Tavares fue entonces monaguillo. Cada lunes, falta a la escuela para irse de ayudante del cura Juan Diego Escobar Gaviria en sus giras de sananción por distintas ciudades. Casi siempre a Paraná.

Escobar Gaviria fue cura en Lucas González entre 2005 y 2016 y en ese tiempo se ganó fama de cura sanador: todos querían tenerlo al “padre Juan Diego”, todos querían ser tocados por él: decían que sanaba.

Santiago Tavares buscó contención:

-Mi papá no vivía en Lucas; vivía en Buenos Aires. Yo no lo veía nunca. Por eso, me acerqué a él porque lo tenía como un papá. Me aconsejaba. Yo era muy cercano a él.

En la parroquia  San Lucas Evangelista, siendo monaguillo, Santiago Tavares fue abusado. Lo abusó el cura Escobar Gaviria, ese mismo cura al que ese nene había elegido como padre: para que lo contuviera.

-¿Cómo pasó?

-Yo llegué como monaguillo porque me gustaba. Al principio, iba todo bien. Pero con el pasar de los meses ahí adentro empezaron a cambiar las cosas. Ya no era el Juan Diego que yo conocí. Tenía actitudes que eran diferentes. No era la persona seria que yo había conocido. Un día yo estaba jugando junto a otros chicos en el comedor y me llama Juan Diego. Me pide que lo acompañe a la pieza. Cuando entro, cierra la puerta con llave y me empieza a hablar. En la pieza tenía una computadora donde preparaba la predicación de la misa de la tarde, así que nosotros íbamos y jugábamos en esa computadora. Pero ese día me empezó a tocar. No me gustó. Me levanté y me fui. Fui a la otra computadora, y no dije nada. No le conté a nadie. Fui como si nada. Después me empezó a hablar, a explicar con chamuyos lo que había pasado. Entonces, vinieron hechos más graves.

-¿Qué hiciste?

-Yo lo tenía como un papá, imaginate. Me di cuenta que eso que pasaba no estaba bien. Eso fue al tiempo. Empecé a sentir vergüenza de lo que pasaba. Y al ir creciendo, vas conociendo cosas de tu cuerpo, y empezas a darte cuenta que lo que te hacía no estaba bien. Decidí irme. A los 16 años me fui a Buenos Aires.

El 23 de mayo, Santiago Tavares vuelve a Entre Ríos, a su pueblo, Lucas González. De Lucas González viajará a Gualeguay, donde ese día empezará el segundo juicio al cura Escobar Gaviria por abuso y corrupción de menores.

El segundo  por un quinto caso de corrupción de menores -ya fue condenado a 25 años por cuatro casos- se desarrollará entre el 23 y el 24 de mayo en los Tribunales de Gualeguay. Lo juzgará un tribunal conformado por dos magistrados de la jurisdicción de Gualeguay, Alejandro Calleja y  Alejandra María Cristina Gómez. Y un magistrado de la jurisdicción Gualeguaychú, Mauricio Daniel Derudi.

Precisamente la conformación del tribunal que debía juzgar a Escobar Gaviria -que purga prisión preventiva desde el 21 de abril de 2017 en la Unidad Penal de Victoria y que ya fue condenado hace más de un año a 25 años de cárcel por cuatro casos de abusos y corrupción de menores- fue lo que generó la postergación de la fecha de inicio del juicio, que debió realizarse entre el 12 y el 13 de noviembre últimos.

Originariamente , el tribunal que debió juzgar al sacerdote quedó conformado por los jueces Calleja, Gómez e Ignacio Boris Telenta, pero el magistrado concurso y ganó el cargo de juez de Garantías de Gualeguaychú, y por tanto dejó su puesto de juez de Garantías en Gualeguay. Los otros magistrados de Gualeguay quedaron afuera por cuanto ya habían actuado en el primer juicio: María Angélica Pibas, Darío Crespo y Javier Cadenas. Tampoco pudo ser incluido Dardo Tortul porque si bien ahora es juez de juicio, actuó en el debate contra Escobar Gaviria en representación del Ministerio Público Fiscal y llevó adelante la acusación.

Este segundo juicio a Escobar Gaviria -sacerdote que integra la Asociación Clerical Cruzada del Espíritu Santo y que fue párroco en Lucas González, en el departamento Nogoyá, entre 2005 y 2016- es consecuencia del testimonio que brindó Santiago Tavares durante el primer juicio, en agosto de 2017. Su caso se conoció primeramente el sábado 19 de agosto de 2017, en Lucas González, apenas días antes del comienzo del juicio en el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay.

En el escrito de remisión a juicio, el fiscal de la Unidad Fiscal de Nogoyá Federico Uriburu detalla de modo descarnado de qué modo Escobar Gaviria concretaba la corrupción de ST. Y se explica en que “todas esas conductas fueron llevadas a cabo en dependencias de la casa parroquial ocupada por el cura en la localidad de Lucas González pero también efectuó acciones similares en oportunidad de realizar viajes con sus monaguillos con motivo de las misas celebradas fuera de dicha localidad”.

Santiago fue abusado por Escobar Gaviria, pero en el juicio de 2017 se presentó como testigo: contó que fue supo de los abusos del cura sobre uno de los principales denunciantes, Alexis Endrizzi. Pero su relato fue tan demoledor que a la Fiscalía no le quedaron dudas: ST también había sido abusado, y entonces se formó el segundo juicio a Escobar Gaviria.

El martes 15 de mayo último, el juez de Garantías de Nogoyá, Gustavo Acosta, remitió esa segunda causa a juicio oral. 

Santiago,  además, denunció a otro cura de Lucas González, Hubeimar Alberto Rua Alzate. A un mismo tiempo, ambos curas corrompían monaguillos en la parroquia San Lucas Evangelista, de Lucas González.

 

 

 

Ya condenado


Escobar Gaviria espera el inicio de este segundo juicio, en 2019, alojado en una celda de la cárcel de Victoria.

El Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguay lo condenó el 6 de septiembre de 2017  a una pena altísima, 25 años de cárcel de cumplimiento efectivo al hallarlo penalmente responsable de tres casos de corrupción y un caso de abuso sexual simple de menores, en todos los casos agravados por su condición de miembro del clero.

El tribunal dictó sentencia por unanimidad y refutó los argumentos de la defensa del sacerdote que no estuvo presente en la audiencia, y aceptó la petición de los fiscales Dardo Tórtul y Federico Uriburu y extendió la prisión preventiva hasta que el fallo adquiera firmeza. Por eso motivo to

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.