Jonathan Gustavo Dimarco podía llamarse de otros modos posibles: Jonathan Gustavo Sunexi o Franco Nahuel Di Marco. Nació el 3 de agosto de 1992 en Rosario, Santa Fe,  y en la calurosa siesta del 27 de enero de 2016 ingresó, junto a un menor, a la casa de Esther Zaragoza, 90 años, domiciliada e calle Diamante, de Nogoyá, con el solo propósito de robarle. Buscaban dinero en efectivo, pero solo lograron llevarse poco más de $200, pero antes de irse hicieron sufrir lo indecible a la mujer: la torturaron y le provocaron heridas punzantes con un cuchillo y un shock emocional que, dos días después, la llevarían a la muerte,

Este lunes 15, el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay lo condenó a 21 años de cárcel. La sentencia, firmada por los jueces Javier Cadenas, Dardo Tortul y Alejandro Calleja, reseña que aquel día de enero de 2016, Dimarco junto a un menor -declarado inimputable por la Justicia- ingresaron a la vivienda de Esther Estanislada Zaragoza, de 90 años, en una zona poco poblada, ubicado en calle Diamante, sin número, distante a aproximadamente 250 metros al sur de la Avenida Alberdi, en Nogoyá, “y le produjeron diversas heridas tales como traumatismo contuso con hematoma en región auricular izquierdo, herida cortante en surco nasogeniano izquierdo, herida cortante en labio superior e inferior, herida cortante en región maxilar inferior a predominio izquierdo de aproximadamente 6 cm., herida cortopunzante en región esternal (x2), herida cortopunzante en región posterior del hombro izquierdo (x3)”.

La mujer fue internada primero en el Hospital San Blas y luego en el Sanatorio Urquiza, donde falleció dos días después.

La Justicia estableció en relación a la causa de la muerte de la muer que la misma se produjo, “según el informe autópsico respectivo, como consecuencia de los cortes y hematomas que le provocaron a la víctima una situación de stress que, a su vez, le ocasionó una descompensación clínica cardíaca pulmonar que en el organismo débil que poseía le produjo el óbito”. Y que Dimarco y su cómplice menor de edad “golpearon reiteradas veces a la víctima y le produjeron las heridas punzocortantes descriptas utilizando cuchillos, en forma de arma blanca”. Y que luego de atacar a la mujer la abandonaron “a su suerte”

El tribunal tomó en cuenta para llegar al veredicto la abundante prueba aportada por los fiscales Federico Uriburu y Gamal Taleb, y también el testimonio de la madre del menor que participó de las torturas que llevaron a la muerte de la mujer, “que si bien éste en un primer momento, por temor, se hizo cargo de la totalidad del hecho ilícito investigado, con posterioridad le confesó que en realidad había actuado conjuntamente con el imputado Jonathan Gustavo Dimarco, diciéndole que ambos ingresaron a la vivienda de la víctima y que entre los dos la atacaron, aclarando que incluso Dimarco le dio puñaladas en la espalda a la víctima Zaragoza, reconociendo la testigo en la audiencia uno de los cuchillos utilizados y secuestrados”.

Hasta que la sentencia quede firme, el tribunal -que no aceptó los argumentos del defensor, Hugo Walter Trindade-, dispuso la prisión preventiva de Dimarco ante el riesgo de fuga, “dado que existen sobrados indicios objetivos para suponer fundadamente que en caso de no disponerse el encierro en prisión obrará del modo que ya lo hiciera en estos obrados en los albores de la investigación, es decir huyendo hacia otra provincia –Santa Fe- donde luego de diversas pesquisas pudo ser ubicado y detenido por personal policial, pese a que el encausado también en esa precisa ocasión intentó eludir el accionar policial”.

“En ese marco, no debe soslayarse que el imputado forma parte de una familia que cuenta con medios económicos, con vínculos en la ciudad de Rosario de donde es oriundo y donde se encuentra también parte de su familia, todo lo cual refuerza más la probabilidad de fuga que se viene reseñando”, destacó el tribunal en el adelanto de sentencia. “Por otro lado -agrega- también ha quedado demostrado que el nombrado Dimarco se sustrajo al accionar de la justicia no solo en este proceso, sino también en relación a otro expediente judicial que registra en jurisdicción de la ciudad de Rosario, Pcia. de Santa Fe, como él mismo lo reconoció en sus exposiciones y como surgió de otras declaraciones, incluso de su progenitor, lo que evidencia también la falta de voluntad del imputado de someterse a las órdenes de las autoridades judiciales”.

Y apunta: “Un dato de relevancia en ese contexto también lo configura el hecho que el imputado al momento de comisión del suceso aquí juzgado se encontraba prófugo de la justicia santafecina, habiéndose mudado a la ciudad de Nogoyá, donde se hacía pasar por otra persona, con el nombre de Alexis Soto, tal como surgió también en el contradictorio”.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.