El Concejo Deliberante de Paraná retomará hoy, desde las 9,30, la discusión para definir cuál de los ocho candidatos que quedaron preseleccionados resulta el Defensor de Adultos Mayores de la ciudad.
La votación se había previsto para el viernes último, pero la sesión fracasó luego de que trascendiera que dos de los candidatos tenían un oscuro pasado durante la última dictadura militar. Ningún concejal pudo advertir ese antecedente, que recién se conoció minutos antes de la votación.
Aunque el bloque del Frente para la Victoria (FPV) expresó su desagrado retirándose del recinto sólo respecto de uno de los candidatos cuestionados, Sergio Aníbal Zavalla, no así respecto del otro observado, Rafael Ramón Montiel.

La lista de los ocho aspirantes se completa con Ligia Natalí Blanco, Fernando Javier Veiga, Luis Viggiani, Leonardo Mario Duarte, Miguel Ángel Samela, y Mercedes Guadalupe Comas. En Cambiemos todavía no logran reunir los votos necesarios (necesita 10 y de momento sólo consiguió 9) para designar al expolicía Luis Viggiano como defensor de Adultos Mayores. Barajan como alternativa la figura de Ligia Natalí Blanco.
Las figuras cuestionadas son Sergio Aníbal Zavalla, personal civil de inteligencia (PCI) que reportaba al Batallón 601; y Rafael Ramón Montiel, un ex policía provincial que ha admitido su participación en el secuestro de un militante desaparecido en 1977.
El nombre de Zavalla apareció en el año 2010 en el listado de agentes civiles de inteligencia que reportaban al Batallón 601 durante la última dictadura cívico-militar, aunque no cumplía funciones para el Ejército, sino que se desempeñaba en la Fuerza Aérea, en la Segunda Brigada Aérea, en Paraná.
El Batallón de Inteligencia 601 tenía sede en la Ciudad de Buenos Aires y destacamentos en las principales localidades del país, con unidades camufladas donde trabajaron quienes interrogaban a los secuestrados en los centros clandestinos de detención, quienes procesaban la información arrancada en las mesas de torturas, y en donde rendían cuentas centenares de aún ignotos civiles infiltrados en fábricas, sindicatos, universidades y organizaciones sociales, según publicó “El Diario”.
Durante la dictadura vivió en Buenos Aires, entre 1979 y 1983 se desempeñó en el Edificio Cóndor, en la oficina de custodia, aunque ayer en una entrevista con LT 14 dijo haber sido “oficinista, a veces chofer” y que sus tareas eran “como las de cualquier empleado administrativo”. Sobre esto, aseguró que “si esto fuera un impedimento para trabajar por la sociedad, me estarían discriminando”.
Zavalla y las otras personas que aparecen en los listados oficiales como agentes civiles de inteligencia fueron denunciados, pero la Justicia Federal archivó la denuncia porque el fiscal Mario Silva consideró que no había elementos para imputarles la comisión de delitos de lesa humanidad. De modo que Zavalla no tiene cuentas pendientes.
El otro apuntado es Rafael Ramón Montiel, ex policía provincial, que en sucesivas declaraciones judiciales ha admitido que participó del operativo en el que fue secuestrado Pedro Miguel Sobko, militante del PRT-ERP, el 2 de mayo de 1977 y que permanece desaparecido.
Sobko fue secuestrado de su casa en el barrio San Agustín por una patota policial de la Comisaría Quinta, donde Montiel era segundo jefe. Hace unos días, en una declaración como testigo ante el Tribunal Oral Federal, admitió su participación en el hecho: “En una oportunidad nos tocó detener a una persona de apellido Scocco, o parecido, en jurisdicción de la Comisaría Quinta; después se presentó la Policía Federal para retirarlo y posteriormente fue muerto”, contó.
Antes, en 1985, también había dado una declaración en el mismo sentido ante el tribunal militar que “investigaba” los delitos de la dictadura. Dijo que “se procedió, a solicitud de la Policía Federal Argentina, a efectuar una detención por personal de la seccional (Comisaría Quinta). No recuerdo exactamente si en la detención colaboró personal de la Policía Federal. Era la detención de un individuo cuyo apellido no recuerdo ni tampoco podría precisar si se trataba o no de un procedimiento de características antisubversivas. Pero debe haber quedado constancia (del procedimiento) en el libro de guardia de la comisaría”, relató.
Sobko fue asesinado a balazos unas horas después, mientras era trasladado en el baúl de un automóvil, en Avenida Ramírez. Montiel se retiró de la fuerza en 1992 como comisario inspector, después volvió, entre 1995 y 1999, para ocupar un cargo en una tal Secretaría de Seguridad y Protección de la Comunidad, dependiente del Ministerio del Interior de la Nación. Hasta que se retiró definitivamente. Nunca fue acusado por los hechos de la dictadura.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.