El primer encuentro de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico, que se desarrolla este fin de semana en Paraná, reunió aquí historias de distintos puntos del país con un denominador común: de qué modo el silenciamiento pretende acallar el terror -el delito- de los abusos puertas adentro de la Iglesia Católica.

No ha sido fácil -no es fácil- para ninguno de ellos exponer sus historias. Gabriel Cuesta fue abusado de niño por un sacerdote que después fue obispo, y que ya muerto, tuvo un instituto de formación con su nombre, y una calle en Presidencia Roque Saenz Peña, Chaco: Abelardo Silva. Cuando quiso hacer una denuncia canónica en la Iglesia, todos, incluido el cardenal Mario Poli, le dieron mil peros. El principal, que ya estaba muerto, que qué barbaridad, sabíamos de todo eso, pero ya está, para qué denunciarlo, si está muerto.

Alejandra Carrizo denunció al cura de su pueblo, Belén, en el interior de Catamarca. Juan de Dios Gutiérrez abusó de su hija, de 16 años. El religioso fue detenido e imputado en octubre de 2015 por los delitos de “abuso sexual gravemente ultrajante”, “abuso sexual simple” y “corrupción de menores”, pero luego el juez de Control de Garantías le atenuó la primera acusación por la de “abuso sexual simple” y le fijó una caución por 50.000 pesos. Ahora, está libre, y fue trasladado por la Iglesia a otra ciudad, del departamento La Paz. Pero la causa penal continúa.

Alejandro Carrizo y su familia debieron mudarse de Belén hasta la capital de Catamarca por el acoso, el bullying y las amenazas que recibían por haber denunciado a la Iglesia.

Marcela Orellano no sabe si su hija fue abusada en el Instituto Próvolo de Luján de Cuyo, Mendoza, pero está segura de que fue maltratada. Su hija es sorda, padeció tres ACV y su salud se resquebrajó todavía más el tiempo que estuvo en esa casa religiosa. Su maltratadora fue la monja Kosaka Kumiko, y por eso no dudó en presentarse en la Justicia y brindó su testimonio en la investigación penal por los abusos en el Próvolo, una organización que, en teoría, daba contención y asistencia a niños sordos.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.