Hay una historia con trazos de melodrama que cuenta el nacimiento de Twitter.

La historia, esa historia, dizque Jacky Dorsey estaba jugando en los juegos de una plaza del centro financiero de San Francisco, Estados Unidos, cuando, como la leyenda de los predicadores de las iglesias electrónicas, recibió el llamado y tuvo aquella idea genial: crear una red social, Twitter.

Era 2006.

Esa leyenda, claro, nada tiene que ver con el nacimiento de esa compañía que ahora tiene a millones de usuarios repartidos en el planeta, y que usan desde un empleado público hasta los miembros de la realeza.

Siete años después de fundada, en 2006, la compañía con nombre pegadizo ya tenía más de 2.000 empleados, más de 200 millones de usuarios activos y un valor de mercado estimado en 16.000 millones de dólares.

Twitter no nació sólo de la mente de Dorsey.

Es más, el nombre, Twitter, fue idea de otro, Noah Glass, que buscó durante días cómo llamar a la incipiente red social.

“El sonido suave hecho por ciertos pájaros. Es esto, pensó. “Agitación o excitación, aleteo”. Twitter, en inglés. Y por eso el pajarito que lo identifica.

Noah Glas, Evan Willimas, Jack Dorsey, el grupo fundador de Twitter, terminaría después desintegrado. Y todos peleados.

Pero en Twitter no importa quién tiene la verdad, sino quién la cuente mejor.

Con el tiempo, dejó de ser una red social para compartir estados para constituirse en un foro de discusión y debate.

Aparecieron los trolls, los fakes y las discusiones con golpes bajos y fotos trucadas. Y las memes.

Ahora, a nivel local, Twitter incorporó, aunque de modo tímido, al debate a los abogados, acostumbrados a pleitear en los tribunales, recelosos de las redes sociales.

La mayoría utiliza Facebook, pero con un fin más bien social: compartir fotos, postear comentarios, replicar publicaciones.

En Twitter, es por ahora, un reducido grupo de abogados de alta exposición mediática, que ha comenzado a abrir el debate.

¿Prosperará?

A nivel nacional hay buenos exponentes de los profesionales de la abogacía con filosos perfiles, como Graciana Peñafort.

Acá están asomando algunos.

Milton Ramón Urrutia -que fue querellante en la causa contra el cura Justo José Ilarraz, condenado a 25 años de prisión por abuso y corrupción de menores, y a la vez defensor del sacerdote Juan Diego Escobar Gaviria, también condenado a 25 años de cárcel por abuso y corrupción de menores- cultiva un perfil belicoso en Twitter.

En las últimas horas, Urrutia posteó un comentario con destinatario claro: “Es más reprochable defender corruptos que abusadores.. estos últimos te pagan honorarios con su dinero sin embargo los corruptos pagan con los dineros robados al pueblo”.

 

 

Y otro más: “Un abogado me pregunto como te sentís defendiendo abusadores y le contesté y vos como te sentís defendiendo corruptos que le robaron el dinero al pueblo.?”

El guante lo recogió José Raúl Velázquez, defensor en la causa de los contratos truchos de la Legislatura de los sindicados como “recaudadores” Flavia Beckman, Hugo Mena y Esteban Scialocomo. Velázquez escribió: “Los abogados somos en un estado de derecho, indispensable para la aplicación de la ley en forma justa”.

Leopoldo Cappa -que en su “bio” en Twitter pone “32 años. Abogado. Peronista”- defensor del contador Roberto Ariel Faure en la causa de los contratos truchos, posteó un comentario a propósito de la detención de Miguel Ángel Cristo, acusado de haber asesinado a golpes a su pequeña hija Nahiara, de tan sólo 2 años.
Escribió Cappa en su cuenta de Twitter: “#legislaturaEntreRios el imputado de matar a su hija de 2 años a golpes está alojado en el pabellón de procesados, corre riesgo mi defendido, hago responsable al servicio penitenciario de lo que suceda.”

Faure está con prisión preventiva en la Unidad Penal N° 1, y al mismo pabellón de procesados fue también Cristo, con prisión preventiva por 60 días.
Otra vez Urrutia respondió, con algo de virulencia: “Es más peligroso un corrupto que un asesino puesto que el primero con su conducta delictiva de robar cientos de miles directamente esta matando niños, ancianos y mujeres al apropiarse de dineros que van a salud obra pública,seguridad#asesinosdecuelloblanco”.

En Twitter habitan otros integrantes del foro. Como Paula Montefiori, que tiene un perfil distinto: postea comentarios sobre notas, retuitea publicaciones de otros profesionales, comparte publicaciones. Rara vez opina en forma directa de la situación de la Justicia provincial.

Aunque con la incursión de José Velázquez en la red del pajarito, Montefiori ha comenzado a publicar otro tipo de comentarios. Cuando Velázquez posteó en Twitter la novedad de que la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ) dispuso a principios de mes la libertad de 4 de los detenidos por la causa de los contratos truchos, Montefiori comentó: “Excelente colega. Coincido 100%. Estamos volviendo al Estado Constitucional de Derecho. ¡Felicitaciones! Ser abogado es luchar por la justicia y el trato igualitario”.

También hay una jueza, Paola Firpo, que tiene “cuenta protegida”, y sus tuits y retuits no los pueden ver todos los usuarios, sino sólo los seguidores que acepta. Un juez, Pablo Barbirotto; un fiscal, Juan Francisco Ramírez Montrull, que también tiene cuenta protegida. Y poco más.

Pero, al parecer, es sólo la apertura de la participación, y el debate, de los letrados entrerrianos en Twitter. Habrá que ver cómo sigue, si se empantana y o se abren discusiones de más largo aliento.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.